01 diciembre 2014

Los secretos de los Pfefferman

Si en las listas de lo mejor del año de los críticos estadounidenses os encontráis en muchas a “Transparent” en el número uno (o en el top 3, como mínimo), no os sorprendáis. Desde que Amazon colgó toda su primera temporada en septiembre, muy pocas series han suscitado el mismo nivel de elogios que la opera prima como creadora televisiva de Jill Soloway, una guionista que traslada a esos diez capítulos no sólo la estética del cine independiente, sino su experiencia trabajando en títulos como “A dos metros bajo tierra” o “United States of Tara”. En todas ellas, el centro está en una familia bastante disfuncional en la que todos los personajes guardan algún tipo de secreto, o de trauma, y en la que el modo en el que se comporta cada miembro de la familia está en parte influenciado por las experiencias que ha vivido con sus padres y sus hermanos.

Es un tema que comentamos en el último programa de Yo disparé a JR porque “Transparent” lo lleva aún más al frente. ¿Hasta qué punto el secreto de Mort Pfefferman, que durante años y años oculta que en realidad se siente mujer, ha influido en la manera en la que sus tres hijos se ven a sí mismos? ¿Hasta qué punto tiene también culpa de ello su madre? ¿Y hasta qué punto la responsabilidad es sólo de los tres hijos, que tienen la suficiente independencia para decidir quiénes quieren ser? Estas tres preguntas articulan bastantes de las tramas de la serie, que va alternando el presente con flashbacks a ese 1994 en el que Mort empieza a dar los primeros, y tímidos, pasos para ser por fin Maura. En ese pasado se nos desvelan también algunos de los secretos que los personajes mencionan de pasada (como lo que pasó con la canguro para el verano) y vemos la base de las personas que son ahora.

Es cierto que, quien busque en esta serie personajes con los que empatizar o identificarse, se va a llevar un buen chasco porque, en general, los Pfefferman son totalmente egocéntricos y tienden a reclamar el foco de atención para sí hasta en un shiva (algo así como un velatorio judío), pero también es verdad que Solloway es menos implacable con ellos de lo que suele ser Lena Dunham en “Girls”. Alguien como Josh puede ser inmaduro y pensar que lo único que importa es la impronta que él puede tener en otras personas, pero, al mismo tiempo, nos muestra su necesidad por conectar de verdad con alguien (aunque luego lo estropee haciendo que, otra vez, verse todo sobre él). La confusión sobre todo en general de Ali también se trata con cierto afecto, y la mirada más o menos comprensiva no sólo se reserva para Maura, aunque es cierto que es inevitable que la interpretación de Jeffrey Tambor no acapare toda la atención.

Maura es una persona real, no es una construcción ni un disfraz, es el verdadero ser de Mort, y su voluntad por vivir finalmente de acuerdo a su identidad personal es, en parte, lo que lleva a que, como las olas tras arrojar una piedra a un estanque, las crisis particulares de Sara, Josh y Ali alcancen cierto punto de inflexión. Todo esto lo vemos con ese aspecto visual muy indie y tirando a melancólico, y con una colección de actores secundarios realmente curiosa y muy efectiva, desde Bradley Whitford y Michaela Watkins a una estupenda Kathryn Hahn y Carrie Brownstein. “Transparent” va camino de ser la “Mad Men” de Amazon.

Música de la semana: Como hemos mencionado a Brownstein, y ya que también lo apuntamos en el podcast, es curioso verla aquí después de su labor como co-creadora de “Portlandia” con Fred Armisen, y en el mismo momento en el que regresa el grupo de rock indie con el que alcanzó cierto reconocimiento, Sleater-Kinney. A él hace referencia Connie Nielsen en “The good wife” al explicarle a Alicia cómo suena esa banda donde toca la batería. En esa serie sonó “You’re no rock n roll fun”.
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