15 enero 2017

La amortización de la segunda temporada


En HBO, es muy raro que una serie sea cancelada en la primera temporada. Lo mismo pasa en Netflix, y por razones similares, y lo que era una característica de cadenas de cable premium o de plataformas de streaming se está extendiendo cada vez a más lugares. En ambos casos, la renovación por una segunda temporada se da para amortizar la inversión y para confiar en que el público descubrirá la serie durante el hiato, y se subirá al carro cuando lleguen los nuevos episodios. En el cable, es habitual (y lo era ya antes) que las series ganen audiencia de temporada en temporada, mientras los servicios de VOD como Netflix, con sus lanzamientos de toda la temporada de golpe, son conscientes de que a algunos títulos les cuesta encontrar su público un poco más que otros.

El pasado otoño se publicó un estudio extraoficial sobre los comportamientos de los usuarios de Netflix cuando la plataforma lanzaba una nueva temporada. Dicho estudio descubría que se daba un efecto de puesta al día con las entregas anteriores de la serie en concreto: si "Orange is the new black" estrena nuevas temporadas en junio, en ese mes es normal que las anteriores sean de lo más maratoneado en Netflix, porque los espectadores quieren refrescar su memoria o porque quieren subirse al carro de esa serie, y prefieren hacerlo desde el principio. "Daredevil" puede, probablemente, acumular buena parte de sus visionados en la primera semana de su lanzamiento, pero títulos como "Sense8" tardan más en aparecer en el radar de algunos espectadores. Si la renuevas por una segunda temporada, le concedes una mayor oportunidad de que su público la descubra.

Esta estrategia, por ejemplo, puede estar detrás de la renovación de "Buena conducta" en TNT. Sus audiencias no han sido especialmente destacables, pero las críticas no han sido malas y, sobre todo, se ha destacado mucho el trabajo de Michelle Dockery en ella (The AV Club la incluyó entre las 35 mejores interpretaciones en televisión de 2016). La cadena puede confiar en que haya cierto efecto boca-oreja y más espectadores decidan darle una oportunidad antes de que llegue esa segunda entrega. Es una táctica que no siempre funciona, pero teniendo en cuenta lo que ha cambiado el panorama televisivo para decidir qué se renueva y qué se cancela, a veces merece la pena arriesgarse con ella.

Por supuesto, también es una estrategia de paciencia que no es infinita. Si Netflix, por ejemplo, cancela una serie tras su segunda temporada es porque, casi seguramente, no ha ganado nuevos espectadores (como "Marco Polo"), y si HBO echa el cierre tras sólo la primera, es porque el fracaso (crítico, generalmente) es monumental. Pero la oportunidad de amortizar la serie, de probar si todo lo que se ha invertido en sacarla adelante se acaba rentabilizando, no se quiere desaprovechar si surge. Si The CW sigue renovando "Crazy ex-girlfriend" no es sólo porque su productora sea CBS.

Música de la semana: Una serie cuya renovación está en el aire (y no pinta demasiado bien) es "Sweet/Vicious", la comedia negra de MTV que trata sobre las violaciones en las universidades estadounidenses. Su protagonista, Jules, estalla finalmente de todo su trauma reprimido gracias a "I wanna get better", de Bleachers (que tiene un videoclip dirigido por Lena Dunham).

13 enero 2017

Casi famosos (LII)

Bucear por los primeros trabajos de actores que ahora son muy conocidos (o grandes estrellas, directamente) siempre es divertido, porque no es raro descubrirlos en proyectos que, a priori, no parecen encajarles demasiado. Y como es viernes por la tarde, vamos a lanzarnos a una nueva entrega de los "casi famosos".

Las sitcom (y "Ley y orden") son un buen lugar para empezar tu carrera y conseguir tu tarjeta del SAG (el gremio de actores). Emma Stone, por ejemplo, encadenó unos cuantos episódicos en televisión (y un protagonista en la muy breve "Drive") antes de llamar la atención en "Supersalidos". Uno de esos episódicos fue en "Lucky Louie", la comedia que Louis CK creó para HBO, que que en su momento resultó un tremendo fracaso.

Esto es más una participación realmente sorprendente que un ejemplo de "casi famosa", porque Isabelle Huppert no necesitaba presentación cuando, en 2010, participó en un episodio de "Ley y orden: UVE", que nunca deja pasar la oportunidad de contar con los actores invitados de mayor renombre que pueda conseguir. En aquel capítulo de la 11ª temporada, titulado "Shattered", también estaba todavía Sharon Stone como una fiscal que había sido compañera en la policía del detective Stabler.

La próxima película de la Liga de la Justicia ha familiarizado a una importante parte del público con Aquaman, rey de la Atlántida, que está interpretado por Jason Momoa. Lo divertido del asunto es que la extinta The WB consideró, hace una década, desarrollar una serie sobre la juventud de ese personaje, aprovechando el éxito que tenía "Smallville". El elegido para ser Aquaman fue Justin Hartley, que en aquella serie tenía el papel recurrente de Oliver "Flecha Verde" Queen, y que ahora forma parte del gran fenómeno del otoño en la televisión estdaounidense, "This is us". Se llegó a rodar un piloto, pero la serie nunca salió adelante. Y sí, el vestuario del superhéroe no iba a ser muy diferente de un vigilante de la playa.

Tema marítimo tenía también "To the ends of the Earth", la miniserie que Benedict Cumberbatch protagonizó, en 2005, junto a Jared Harris y Sam Neill, basada en unas novelas sobre un barco que lleva emigrantes a Australia. A Cumberbatch le faltaba todavía casi una década para que "Sherlock" lo lanzara al estrellato.

Justina Machado es la protagonista de "Día a día", un papel que le ha tocado ya con una larga carrera a sus espaldas. Muchos espectadores la conocen por ser la mujer de Rico en "A dos metros bajo tierra", pero antes de recalar en ese drama familiar ya había tenido un papel recurrente en, por ejemplo, "Urgencias", otra por la que medio Hollywood pasó como actor invitado antes de hacerse conocido.

12 enero 2017

La culpa del superviviente


La manera en la que se utilizan la violación y la agresión sexual en televisión lleva ya un tiempo siendo objeto de debate entre los críticos estadounidenses. Desde las críticas a "Juego de tronos" a las quejas por el incesante desfile de mujeres brutalmente agredidas y asesinadas en los procedimentales más vistos, es un tema que cada vez se discute más, y que muchas series se animan a tratar de una manera un poco diferente a como se estaba haciendo hasta ahora. La controversia que suscitó aquel episodio de "The Newsroom" sobre una universitaria que denunciaba una violación, y las acciones que emprendía cuando nadie la tomaba en serio. son sólo una pequeña muestra de cómo se ha ido sensibilizando una parte del público al tratamiento de estos asuntos.

En ese aspecto, ya hemos hablado de lo relevante que es "Sweet/Vicious", la serie de MTV sobre dos estudiantes que actúan como Batman y Robin en el campus de su universidad, vengando a las chicas que han sido violadas y a las que el centro no ha apoyado. La relevancia no viene de su premisa, sino de cómo está mostrando el trauma de Jules, a la que viola el novio de su mejor amiga en una fiesta, y que utiliza esa faceta de ninja justiciera para intentar superarlo. Pero lo cierto es que no puede hacerlo. El séptimo capítulo de la primera temporada, "Heartbreaker", gira en torno a la agresión de Jules, contada en flashback mientras ve como Ophelia y Harris celebran el aniversario de su amistad. Vemos cómo era la relación entre Jules, su amiga Kennedy y su novio, Nate, antes de que pasara todo, vemos el fatídico momento y también lo que pasó después, la respuesta que Jules recibe cuando decide no tanto denunciar,. como contarle a alguien lo que acaba de pasarle.

Es un episodio que nos enseña la historia de origen como Jules como vigilante enmascarada. y que explora sus sentimientos encontrados. Jules está enfadada, se siente culpable (la culpa del superviviente), no sabe cómo manejar todas las emociones que suscita en ella encontrarse a Nate por todas partes, llevando su vida de chico de fraternidad popular y adorado por todo el mundo, y al mismo tiempo quiere recuperar su antigua vida, quiere volver a ser la chica alegre y divertida de antes. Eso no es posible, y Jules tiene que empezar a asumirlo.

Pero esas dificultades para darse cuenta que su vida ya no va a ser la misma, que no puede seguir guardando ese secreto por más tiempo y que necesita ayuda para ir superándolo, son lo que hacen destacar "Sweet/Vicious". La serie intenta mostrar el retrato más completo posible no sólo de Jules, sino de Nate, al que no pintan únicamente como el malo de la función. Es ese esfuerzo por dotar de tridimensionalidad a todos sus protagonistas lo que la está convirtiendo en una pequeña revelación.

11 enero 2017

La risa de Diane Lockhart


"The good wife" arranca con un escándalo y con una mujer intentando reconstruir su vida entre la onda expansiva de dicho escándalo. Era lógico que su spin-off, "The good fight", también tuviera ese punto de partida, sólo que es Diane Lockhart la que se encuentra en la posición que tenía Alicia Florrick al principio de su serie; una estafa la deja sin el dinero que tenía ahorrado para su jubilación, y tiene que volver a ejercer como abogada. Eso es, al menos, lo que deja entrever el trailer de la serie, que CBS All Access estrena el 19 de febrero, y en la que Diane estará acompañada por Lucca Quinn, la hija de Eli Gold y un nuevo personaje, interpretado por Rose Leslie, que está afectada mucho más directamente por esa estafa.

Es muy curioso que sea, otra vez, la recuperación de un escándalo lo que ponga en marcha esta serie, pero la diferencia en las situaciones vitales de Alicia y Diane en cada momento, probablemente, va a dar su diferencia a ambos títulos: la señora Florrick había aparcado su carrera para criar a sus hijos, y tiene que empezar casi de cero para poder retomarla. Diane, por su parte, sentía que ya había llegado al final de la suya, que ya había dado todo lo que tenía que dar al ejercicio de la abogacía, pero las circunstancias le obligan a seguir adelante.Su crisis es más profesional que personal, aunque es muy probable que una y otra esfera se entremezclen, como ocurría habitualmente en "The good wife" (lo que siempre traía problemas).

Centrar "The good fight" en Diane Lockhart es la mejor decisión que CBS y Robert y Michelle King pudieron tomar porque siempre fue una protagonista atrapada en tramas de secundaria. Lo peor de las últimas temporadas de la serie original, cuando el centro se puso con mucho más énfasis en Alicia y sus ambiciones políticas (o su falta de ellas), era que los guionistas no consiguieran darle a la Lockhart historias a su altura. Que protagonizara la última escena fue una gran reivindicación de su relevancia, del papel de apoyo y de contraste que había jugado frente a Alicia Florrick. Mientras ella aprendió a moldear sus principios para conseguir sus propósitos, Diane lograba, casi siempre, operar dentro de ellos, sin dejar de ser conscvente de que, al mismo tiempo, tenían que ser mínimamente elásticos.

En un mundo lleno de cínicos como el de "The good wife" (y suponemos que también "The good fight"), Diane Lockhart es una roca de estilo, de inteligencia y de espíritu de resistencia. Los prpblemas económicos del bufete, sus disputas con Will Gardner (y con David Lee), las promesas incumplidas de que entraría en el Tribunal Supremo, sus tira y afloja con Alicia... Fue capaz de superarlo todo y de seguir adelante sin perder la compostura (casi nunca), y ya le tocaba que alguien le diera a ella, a Christine Baranski, una serie en la que fuera la gran protagonista. Da igual que el poster lo comparta con Cush Jumbo y Rose Leslie.

10 enero 2017

Una (buena) sitcom de toda la vida


Hay varias palabras que parecen generar alergias entre algunos espectadores. Una de ellas es "procedimental" y la otra, "sitcom". El género de ficción por antonomasia en la televisión estadounidense ha vivido muchas evoluciones y reinvenciones, y hasta se lo ha dado por muerto en varias ocasiones, pero siempre acaba volviendo. De las ficciones grabadas en plató, con varias cámaras al mismo tiempo y con público en directo (de las que CBS es aún su mayor reducto), se pasó a otras que buscan entornos más naturales y que sólo emplean una cámara, pero esas cuestiones sólo son de formato. Una sitcom en plató de toda la vida puede ser mala, buena, rancia, atrevida, original, graciosa... Aunque para algunos espectadores, el formato seguirá siendo un obstáculo insalvable.

Eso se ha notado en la respuesta inicial a "Día a día", título en español del remake de Netflix de "One day at a time". La serie original, de finales de los 60, era una de las comedias sociales de Norman Lear, toda una leyenda viva de la televisión norteamericana, que utilizaba la sitcom familiar para hablar de los asuntos que más preocuparan en ese momento a la sociedad estadounidense. "One day at a time" se centraba en una familia de clase trabajadora, con una madre soltera, por lo que el machismo, por ejemplo, era un tema que se trataba de un modo muy directo. La nueva versión de Netflix, que está apostando por estas sitcom tradicionales, tiene como protagonista a una familia de origen cubano, que también saca adelante una madre sola, y aprovecha su herencia inmigrante para introducir el racismo o la dicotomía entre las tradiciones del país que se deja atrás y las costumbres del nuevo hogar.

No es fácil dar este componente social a estas comedias. El riesgo de hacerlo de una manera demasiado obvia, y de que el capítulo sea fagocitado por ello, siempre está ahí, pero los dos primeros capítulos de "Día a día" evita esas trampas. El sexismo en el ambiente laboral se trata a través de discusiones en las que se enfoca el asunto desde varios lados, y dichas discusiones obligan a los personajes a replantearse algunos de sus puntos de vista. Es una serie a la que le gusta que sus protagonistas discutan, debatan, que busquen los mejores argumentos para convencer a los demás de que sus puntos de vista son los correctos, y que acaben alcanzando ciertos compromisos para llegar a un acuerdo.

Y, además, "Día a día" es divertida y simpática. La inversión de papeles de los dos hijos (el pequeño está obsesionado con su aspecto, la mayor no quiere jugar por las reglas del conformismo de género) no es una caricatura, y hasta Rita Moreno, como la abuela un poco exagerada (como una mezcla entre Sophia Petrillo y la abuela de "Jane the virgin"), encaja en toda la historia. Los dos responsables de la serie, Mike Royce y Gloria Calderón Kellet, tienen amplia experiencia en el género y saben mezclar los chistes con los momentos más emocionales y hasta dramáticos. Y al hacer que la madre de la familia sea ex soldado, y tenga pesadillas de su misión en Afganistán, introducen también un elemento un poco diferente.

La sombra de Lear sobrevuela series como "The Carmichael Show", otra sitcom de formato muy tradicional que en cada capítulo trata un asunto determinado, desde la brutalidad policial a la figura de Bill Cosby. Es una manera de entender el género que se había quedado un poco apartada, y que se está recuperando ahora, y que muestra que una sitcom multicámara en plató puede tener muchas cosas que decir.

09 enero 2017

Los Globos de Oro y el vacío de poder en los Emmy


Las series de estreno son, generalmente, un imán demasiado poderoso para que los Globos de Oro se resistan a su atracción. Les tienta mucho ser los primeros en reconocer novedades del otoño, y si esas novedades, además, tienen una pátina de prestigio y respetabilidad como "The Crown", todavía mejor. Los premios de la HFPA (que podéis consultar en su totalidad aquí) eligieron este año, para suceder a "Mr. Robot" y "Mozart in the jungle", a la ya mencionada "The Crown" y a "Atlanta", siguiendo con su separación de los ganadores de los Emmy. Y aunque al final no optaron por el premio más "globero", que habría sido el de Winona Ryder por "Stranger things", es probable que hayan marcado el camino a seguir por los próximos Emmy, incluso sin pretenderlo. "Juego de tronos" estaba nominada, sí, pero la prensa extranjera de Hollywood siempre encuentra otra serie más nueva y brillante que premiar. Y, esta vez, esa serie puede ser la que suceda al título de HBO en el Emmy a mejor serie de drama.

Porque recordemos que, en los próximos premios de la academia de televisión, la ganadora de ese galardón en las últimas dos ediciones no podrá competir. Su séptima temporada se va a estrenar en verano, fuera del periodo de elegibilidad, por lo que el campo se queda abierto para que haya un cambio de guardia. Y no parece que se cambio vaya a protagonizarlo "The Americans", por mucho que los Emmy se acordaran este año de su existencia. Netflix tiene en "The Crown" su mejor baza para asaltar el trono más preciado de la televisión, o mucho se tienen que torcer las cosas de aquí a septiembre, que todo puede pasar.

Nueve meses son muy largos, ¿pero lograrán resistirse los votantes de los Emmy a una serie tan bien hecha como "Downton Abbey" (y con más dinero), con la familia real británica como protagonista, con una interpretación tan awards friendly como la de John Lithgow como Winston Churchill, con nombres importantes detrás (los de Peter Morgan y Stephen Daldry) y que cuenta una historia importante? La única manera de que "The Crown" no convenza en los Emmy es que se la considere poco innovadora, demasiado perfecta. Si la cae la maldición de "Boardwalk Empire", que conseguía nominaciones importantes pero no las traducía en premios (excepto aquel Emmy a mejor secundario para Bobby Cannavale), Netflix volverá a llevarse la misma decepción que, en los Emmy, ha supuesto "House of cards". Porque no siempre las series que parecen diseñadas para atraer a los académicos lo consiguen, y el caso de Starz con "Boss" bien lo prueba.

De momento, sin "Juego de tronos" en el horizonte, y a falta de ver cómo son las nuevas temporadas de las series nominadas a mejor drama el año pasado ("The Americans", "Mr. Robot", "House of cards", "Better call Saul" y "Homeland"), "The Crown" parece la gran favorita para arrasar. La baza de HBO es "Westworld", y no es fácil aventurar si los Emmy creerán en otra serie de ciencia ficción. Pero con los cambios que ha habido en la elección de los nominados y en las votaciones para elegir a los ganadores, es un poco más complicado leer la mente colectiva de la academia.

08 enero 2017

Las luces del viejo Hollywood


La última aparición pública de Bette Davis fue el Premio Donostia que el Festival de San Sebastián le concedió en 1989. La actriz tenía 81 años y una salud muy delicada, y planificó al dedillo todo el evento. Estuvo varios días sin salir de su habitación del hotel María Cristina y, cuando llegó el momento de recibir el premio, compartió anécdotas y se dejó llevar por la admiración y el cariño de todos los allí presentes. Moriría pocos días después, en París. Esa historia viene a le mente en bastantes momentos de "Bright Lights", el documental que HBO acaba de estrenar sobre Carrie Fisher y Debbie Reynolds y que, por cosas de la vida, ha acabado siendo un homenaje póstumo a la relación de esas dos mujeres, que fallecieron el pasado mes de diciembre con sólo un día de diferencia una de la otra.

Dirigida por Fisher Stevens (actor y amigo de Carrie Fisher) y Alexis Bloom, la película cuenta la historia de la familia Fisher y, sobre todo, de la manera en la que Reynolds concebía el show business, pero termina siendo más una obra sobre el amor entre una madre y su hija. Debbie y Carrie eran vecinas en Beverly Hills, y la hija se preocupaba constantemente porque su madre, ya con más de 80 años y una salud frágil, se empeñaba en seguir ofreciendo actuaciones en teatros y en Las Vegas, en lugar de retirarse definitivamente y descansar en los últimos años de su vida. Pero esa no era la manera en la que el Hollywood de los estudios, donde llegó desde Texas siendo una adolescente, la había criado. Cantar y actuar era lo que de verdad llenaba la vida de Debbie Reynolds y no pensaba dejarlo hasta que no fuera capaz de estar de pie sobre un escenario.

"Bright Lights" se mete en las casas de madre e hija, y en la del otro hijo, Todd, y muestra lo especial que era su vínculo. Las personalidades de las dos quedan bien reflejadas en el documental, desde el sarcasmo de Carrie a la nostalgia y la resistencia de Debbie, que en un momento recuerda algo de los viejos tiempos y añade "yo soy los viejos tiempos". En ella vivía todavía el espíritu del viejo Hollywood, el de ofrecer siempre al público tu mejor versión, el de que el espectáculo debe continuar aunque la procesión vaya por dentro. Que la película termine con una simpática versión casera de "There's no business like show business", justo en la noche en la que Reynolds recibe el premio a toda una carrera del SAG, es de lo más apropiado.

La sesión doble más apropiada con este documental es "Wishful drinking", el monólogo autobiográfico que Carrie Fisher representó en el teatro hace siete años, y que HBO grabó como si fuera uno de sus especiales de comedia. Y, después, podemos todos preguntarnos cómo nadie consiguió que toda la impresionante colección de memorabilia del Hollywood clásico de Debbie Reynolds nunca tuviera su propio museo.

Música de la semana: Hace unos días hablábamos de "Search Party", la muy particular comedia hipster de misterio de TBS. Su sintonía corre a cargo de Purity Ring, dúo canadiense de electro-pop, que aporta la canción "Obedear".

05 enero 2017

Cuando la cadena es un problema


Las series las emiten cadenas de televisión. Que es una obviedad, pero que al mismo tiempo ayuda a entender por qué algunas series son como son. Además, en estos tiempos en los que muchos vemos esas series cuando llegan a plataformas de VOD, el nombre de su cadena puede haberse perdido por el camino (si Netflix compra los derechos de distribución internacional de un título de Syfy, por ejemplo, lo sube a su servicio como uno de sus Netflix Originals), lo que para dichas cadenas es una faena porque una de las labores de sus series es construir imagen de marca y, de ese modo, pasan a ser imagen de otra marca.

Como decíamos, la cadena imprime cierta personalidad a sus ficciones. Las series de USA eran bastante fáciles de reconocer durante las épocas de "Monk", "Psych" y "Burn notice", y una comedia de CBS se distingue desde el minuto 1 del cold open. Eso mismo lleva a que se vayan creando ciertas preconcepciones sobre las producciones de determinados canales, que pueden ser tanto negativas como positivas: las series de HBO son importantes, en Lifetime sólo hay dramones para mujeres, TNT sólo hace procedimentales insustanciales, todo lo de BBC es bueno, las comedias de ABC son todas iguales... Esas ideas preconcebidas pueden ajustarse a una cierta serie de dichas cadenas o, a lo mejor, a un momento muy concreto de sus vidas, pero muchas veces son reducciones de lo que las ficciones de esos canales pueden ofrecer. Cuando estrenan alguna serie que se sale del molde y que merece una mayor visibilidad, la imagen ya formada de la cadena acaba siendo su peor enemigo.

Por ejemplo, "Sweet/Vicious" en MTV. La cadena y que sus protagonistas sean dos universitarias ya es un obstáculo casi insalvable para espectadores que, probablemente, respetarían la manera en la que la serie trata las agresiones sexuales, o que disfrutarían de la dinámica entre Ophelia y Jules. Otro caso, "Crazy ex-girlfriend" en The CW. Aquí entra, además, que ser una comedia romántica hace que, automáticamente, haya quien la considere "inferior". Emitirse en TNT ayuda poco a la visibilidad de "Buena conducta" y al muy interesante retrato de su protagonista, porque los espectadores que podrían estimarla no piensan que ese canal pueda hacer una serie así.

Cuando una cadena de televisión se anima a estrenar algo un poco diferente, un poco arriesgado, busca llamar la atención de un público que, de otra manera, no se acercaría a ella. "Mr. Robot" puede haber dado cierta pátina de respetabilidad a USA y hasta ha logrado ser tomada en cuenta por los premios, pero para otras, las siglas del canal que las emite son un lastre demasiado grande. Nuestras propias preconcepciones se entrometen y hacen que olvidemos que HBO puede estrenar series terribles y en TBS puede haber pequeñas joyas.

04 enero 2017

La desaparición de Chantal


Las comedias estadounidentes centradas en veinteañeros a la deriva nunca volvieron a ser iguales tras "Girls". El aire indie y la capacidad de análisis de Lena Dunham de sus cuatro protagonistas, veinteañeras egocéntricas que no terminaban de encontrar el camino en sus vidas, abrió la puerta para que muchos otros creadores (y creadoras, sobre todo) se animaran a probar en el género, poniendo de protagonistas a personajes un poco irritantes. Una de esas nuevas series es "Search Party", una comedia negra, y muy peculiar, que estrenó TBS a finales del pasado mes de noviembre. Su protagonista, Dory, es una chica que siente un poco perdida, con un trabajo de asistente personal que no le termina de gustar y un novio que, bajo la fachada de "buen tío", en realidad es bastante egoísta y pasota. Dory se siente, sí, a la deriva, y quizás por eso se obsesiona con la desaparición de Chantal, una ex compañera de la universidad.

En realidad, Dory no la conocía más que superficialmente, pero encontrarse los carteles que la dan por desaparecida sacude de repente su mundo. ¿Alguien la echaría de menos si un día desapareciera? La respuesta a esa pregunta, y la sensación de que si resuelve ese misterio, estará haciendo algo de provecho con su vida. motivan a Dory a interesarse más por Chantal y a buscar pìistas de dónde puede haber ido, o qué puede haber pasado con ella. Y todo esto es el punto de partida de una comedia, no de un drama de suspense al estilo escandinavo. "Search Party" llevó a que Vulture se preguntara cómo demonios algo así había acabado en una televisión comercial (TBS es cable básico) y muchos críticos la incluyeron en sus listas de lo mejor del año. También es la única comedia que ha suscitado comparaciones con "El ángel exterminador" y Antonioni.

Porque, aunque es fácil reconocer, inicialmente, su look indie de Brooklyn y a esos protagonistas millennials que quieren ser interesantes, y cool, y que viven a través de sus teléfonos, su tono es más elusivo y particular. No es una comedia de carcajadas (aunque su protagonista principal sea Alia Shawkat, dopplegänger de Ilana Glazer, esto no es "Broad City"), y tampoco es un misterio al uso. Mezcla un tono a veces de angustia existencial con las excentricidades de neoyorquinos con un leve contacto con la realidad, por decirlo finamente, que pueden generar risas un poco incómodas, y aunque podemos entender la situación vital de Dory, es un poco más difícil empatizar con sus amigos y, sobre todo, con su novio. A todos les aqueja el mismo mal; el de comentar en redes sociales lo horrible que es la desaparición de Chantal, pero ninguno hace nada al respecto.

De los estrenos de comedia del año pasado, "Search Party" es, sin duda alguna, uno de los más inclasificables, más aún en TBS, cadena conocida por sus repeticiones de "The Big Bang Theory" y por hacer comedias eficaces, pero poco destacables. Sí, "Angie Tribeca" lleva al extremo la comedia absurda e idiota de "Aterriza como puedas", pero la creación de Sarah-Violet Bliss, Charles Rogers y Michael Showalter va un poco más allá. Es realmente una mezcla muy peculiar de comedia hipster, historia de detectives juveniles amateur y drama vital.

03 enero 2017

El amor es una locura... con canciones


"Crazy ex-girlfriend" lleva dos años seguidos con un dudoso honor: el de serie menos vista de la televisión estadounidense. Sus cifras son bajas hasta para The CW, y no aumentan por mucho que Rachel Bloom ganara el año pasado un Globo de Oro a mejor actriz de comedia, o que los críticos la adoren casi incondicionalmente. La combinación de cadena y sinopsis (una exitosa abogada de Nueva York lo deja todo y se muda a California siguiendo a un ex novio de adolescencia) no ayuda a que el público le de una oportunidad, seguramente espantado de que sea una comedia romántica. Lo es, y una muy autoconsciente y que sabe cómo mantenerla en funcionamiento, algo que el cine ha olvidado en los últimos tiempos.

Su título puede ser un campo de minas porque da a entender, inicialmente, que Rebecca Bunch es una ex novia loca como ésas que salen en vídeos de YouTube acosando a sus ex, pero se toma ese término denigrante como una oportunidad. Sí, Rebecca tiene problemas, pero lo que tiene que reconocer es que no provienen de que aún esté enamorada de Josh Chan desde el campamento de verano. Sus inseguridades y su inestabilidad emocional estaban ya "de serie", como quien dice, y no es la única que necesitaría varias sesiones de terapia psicológica. Ahí está la gracia de la serie; desde Paula, que está viviendo una película idealizada a través de los intentos de Rebecca de enamorar a Josh, a Greg, el amigo/interés amoroso con graves problemas de autoestima, todos son propensos a los comportamientos egocéntricos y a obsesionarse con tonterías.

Las neurosis de Rebecca, sin embargo, son el centro de "Crazy ex-girlfriend", y donde se aprecian siempre mejor es en los números musicales. Si por algo merece la pena la serie es por la manera en la que las canciones originales son chistes envueltos en tres y cuatro capas de significado. Comentan una situación determinada en el episodio, parodian un estilo musical concreto que iría muy bien en esa situación y, de remate, añaden varios chistes en sus letras. Si tomamos como ejemplo "I give good parent", una canción de la primera temporada, ya resulta divertido que Rebecca decida cantar a lo hip-hopera que se jacta de ser la mejor (según Rachel Bloom, el tema se inspira en Nicki Minaj) para presumir de que es experta en caerles bien a los padres de sus novios.

Con la llegada de la serie a Netflix España, es un buen momento para darle una oportunidad. "Crazy ex-girlfriend" opera desde la base de que todos sus personajes hacen locuras por amor, ya sea Josh soportando a una novia que lo hace de menos constantemente o Darryl descubriendo quién es realmente. Es realmente divertida, pero trata a sus personajes con cariño, aunque los humille de vez en cuando. Y no deja de encontrar maneras imaginativas de colar sus canciones. El anunciado crossover musical entre "The Flash" y "Supergirl" debería contar con Rachel Bloom y compañía para escribir sus temas.

02 enero 2017

Las modas de la seriefilia


Hace unas semanas, en ¡Vaya Tele! publicamos nuestra lista de las 10 mejores series internacionales de 2016, más un formulario para que pudieran votar los lectores según sus preferencias. Es cierto que todas eran series estadounidenses menos una, 'The Crown' (producción británica para Netflix), y eso suscitó unas cuantas quejas (y acusaciones de "catetismo") por Twitter por no haber incluido ninguna serie europea en el top. No vamos a entrar en si deberíamos haber hecho los deberes y visto la noruega "Nobel" o si al misterio de "Atrapados" se le está dando más coba sólo porque es islandesa (ya veremos cuando llegue al final). En realidad, lo que nos interesa más es que pontificar sobre la superioridad manifiesta de las series europeas es la última moda de la seriefilia en internet.

Porque esa afición, como todas, también se mueve por modas. En el fútbol, hubo una temporada en la que todo el mundo seguía religiosamente la Premier y era capaz de explicar detalladamente las razones detrás del sorprendente triunfo del Leicester el año pasado. En la literatura, se vivió una obsesión por la ficción histórica (no hace falta que nos remontemos al boom latinoamericano) y en la música, hubo una época en la que Lana del Rey era lo más (antes de que actuara en "Saturday Night Live" y se volviera famosa, ya sabéis cómo va esto). La tentación de apuntarse a estas tendencias y querer ser el primer en descubrir lo último, en identificar la nueva obsesión mundial antes de que sea trending topic, es difícil de resistir. Afirmar "yo inventé las series" se nos pasa por la cabeza demasiado a menudo, y es una afirmación manifiestamente falsa a no ser que viéramos en directo el estreno de "I love Lucy", por ejemplo.

Las series existían antes de "Perdidos", pero desde que el fandom con esa serie llevó a que muchos aficionados trasladaran (trasladáramos) sus ganas de comentarla a internet, y desde que la propia red de redes facilitó mucho el acceso a títulos que no habríamos podido ver de otras maneras, ya no es nada friki ni extraño hablar de todas las series que estás viendo, o que te suenen algunos de los mayores éxitos recientes de la televisión europea. Y es inevitable que, en esa afición y comentario por internet, no haya modas sobre los títulos que más llaman la atención. Hace diez años podían ser las series de HBO; luego, los grandes estrenos de la televisión británica (BBC, principalmente), hubo un pequeño amago con las series australianas (aunque "Please like me" sí ha mantenido su tirón) y hasta con las españolas, y en la actualidad, esa moda es la de las series europeas, más allá de las escandinavas. Que salgan con mayor facilidad de sus fronteras contribuye a ese interés (gran parte de  la culpa la tiene BBC Four), y si ahora quieres estar de verdad a la última, tu objetivo son las series producidas en el Viejo Continente (sobre todo, la noruega juvenil "Skam").

Estas modas no son malas ni buenas, simplemente son. Hay quien siempre ha estado pendiente de estas ficciones y quien nunca les ha hecho caso, y luego estamos los que sólo vemos aquellos títulos que más despiertan nuestra curiosidad, si conseguimos reunir el tiempo para ello. En la seriefilia, como en todo, hay tendencias, series que de repente atrapan a mucha más gente, series muy buenas que nadie ve y series que son más del montón pero que, por la razón que sea, se convierten en el título del momento. El enorme acceso que ofrecen internet y las plataformas de streaming (y algunos canales de pago) permite que podamos darnos maratones, si queremos, del abultado catálogo de ficción coreana y japonesa de Netflix, por ejemplo. Pero siempre va a haber lagunas, ya sean las telenovelas turcas, las series israelíes o las ficciones argentinas. Les llegará su momento.

Música de la semana:  Ya que hablamos de Escandinavia, Seinabo Sey es una cantante sueca que aporta la sintonía a una serie estadounidense, "Buena conducta". La canción es "Hard time".