31 octubre 2012

Casi famosos (XLVIII)

No es raro encontrarse, buceando en Internet Movie Database o en Google, con que actores que ahora son conocidos por papeles en series o películas respetables, como quien dice, tienen en su pasado trabajos un poco menos del agrado de los críticos, o en los que debían llevar un estilismo no demasiado afortunado. Estos últimos son los más divertidos de encontrar, pero no siempre es sencillo hacerlo.

Ya comentamos hace tiempo que "Firefly" fue el primer trabajo serio, tanto en televisión como en cine, de Morena Baccarin, graduada en Juilliard. A partir de ahí, se la pudo ver en un montón de pequeños papeles aquí y allá, en una serie médica para TNT que no cuajó ("Heartland") y en "Stargate SG-1", donde era uno de los múltiples alienígenas que el equipo del coronel O'Neil se encontraba en sus viajes por las puertas estelares, y llevaba vestidos como el de la foto. Antes de llegar a "Homeland", Baccarin fue de lo poco salvable del remake de "V" como la reina de los "lagartos", Anna.

El look a lo Samuel L. Jackson a mediados de los 90 de la imagen corresponde a un fotograma de "Absolutamente fabulosas", y el actor en cuestión es Idris Elba, cuando participó en un montón de series de televisión en su Inglaterra natal. Elba se hizo famoso, como todos sabemos, en "The Wire", pero le costó todavía algunos añitos después de esa serie saltar definitivamente al estrellato. Elba forma parte de esa generación de actores británicos negros que se marcharon a Estados Unidos en busca de más oportunidades para ellos, algo que explicó este verano en la prensa inglesa David Harewood, que da vida a David Estes en "Homeland".

Una de las revelaciones de la temporada es Stephen Amell, el protagonista de "Arrow" (o más bien deberíamos decir sus abdominales), un joven actor que ha tenido, hasta llegar allí, una carrera plagada de episódicos en televisión (desde "Degrassi" a "Private practice", "New Girl" o "Hung") y alguna que otra película como la de la imagen, "Cerrando el círculo", que seguía a un joven que buscaba al dueño de un anillo que perteneció a un piloto americano que se estrelló en Belfast en la Segunda Guerra Mundial. No sé si perturba más el rubio de Amell o la pinta angelical de Mischa Barton.

Aquí vamos a jugar un poco a la agudeza visual. La rubia de la derecha es, efectivamente, Julia Stiles en "Espera al último baile", una película que fue un éxito sorpresa en Estados Unidos en 2001. A su lado está Sean Patrick Thomas, al que igual vísteis el año pasado en "Ringer" (si pasásteis del piloto), y al lado de él, con un pañuelo rojo en el pelo, nos encontramos a Kerry Washington, protagonista central de "Scandal" y que aqui participaba en su segunda película. Washington empezaría a llamar la atención más tarde en "Ray" y conseguiría que todo el mundo se quedara con su nombre en "El último rey de Escocia", y este año tiene pendiente de estreno "Django desencadenado". Olivia Pope no iría a trabajar con ese abrigo con el cuello de peluche.

30 octubre 2012

El bucle

En 2005, Rian Johnson llamó la atención de buena parte de Hollywood al debutar en la dirección con "Brick", una peculiar película que mezclaba el instituto con el cine negro y que se centraba en la investigación que hace un chico solitario de la desaparición de su novia. Los personajes hablaban todos con una jerga que mezclaba las expresiones del noir de los 40 con modos de hablar más del siglo XXI, y el resultado final era una cinta realmente interesante y con una visión muy propia. Johnson (que ha dirigido además un par de capítulos de "Breaking Bad" y uno de "Terriers") intentó pasarse a la comedia con aspiraciones más taquilleras en "The Brothers Bloom", que fue un fracaso, y ahora ha decidido volver a contar con Joseph Gordon-Leavitt, como en "Brick", para seguir con su afición por el noir, esta vez cruzado con uan historia de viajes en el tiempo muy a lo "Terminator". "Looper" nos lleva a un futuro en el que su protagonista, Joe, se gana la vida como looper, asesinos a sueldo de la mafia que matan en el pasado a gente que los gángsters les envían desde el futuro, cuando los viajes en el tiempo se prohíben al instante de volverse posibles.

Es mejor, como casi siempre, no contar mucho más de la película, lo que también dificulta un poco que se pueda hablar de ella sin destripar algunos de los giros de la trama. Se puede decir que el aire noir está muy logrado en la mitad inicial sobre todo, cuando nos introducimos en el particular mundo en el que se mueven esos matones, y también que nos quedamos con ganas de que la sociedad de 2044 que presenta se hubiera explorado un poco más (podría haber sido una miniserie de televisión bastante interesante). El maquillaje de Gordon-Leavitt para poder pasar por una versión más joven de Bruce Willis es, desde luego, de nominación al Oscar, y las escenas de acción están muy bien rodadas y tienen ritmo y tensión. El reparto está bastante bien, y todas las referencias que podamos encontrar (incluidas pinceladas de "Blade Runner" y los hermanos Coen) están bien integradas en la historia. Y el modo en el que se llega al final es perfectamente lógico, uno de los clásicos de las tramas con paradojas temporales en su centro.

"Looper" construye un mundo perfectamente verosímil, un futuro que sólo tiene dos o tres detalles muy futuristas y que, por compararla con otra cinta de ciencia ficción reciente, se sostiene mucho mejor que el de "In time" (y que realmente yo no podía quitarme de la cabeza que daría para una interesante serie de televisión).  No inventa la pólvora y ni falta que le hace, porque con lo que tiene ya es una película muy entretenida que no subestima la inteligencia del espectador, una de esas películas que se hacían no hace tanto tiempo atrás para reventar taquillas antes de que se decidiera que valía con engañar al respetable con cintas de terror de found footage. Lo peor del caso es que funcionan. Quizás los loopers deberían fijarse otros objetivos que liquidar.

29 octubre 2012

La isla de la Guerra Fría

Cuando se estrenó "Last resort", ya comentamos que sus creadores, Shawn Ryan y Karl Gadjusek, tenían entre manos un potencial thriller político muy de la Guerra Fría, más ochentero que setentero, en esa historia del submarino nuclear que cuestiona una orden de bombardear Pakistán. En los cuatro primeros episodios han estado insinuando ese potencial, mostrando parte de las luchas de poder en Washington para controlar el nuevo orden mundial, o para sobrevivir en él, pero estaban más ocupados retratando a la tripulación del USS Colorado, las dudas que tienen sobre que su capitán hiciera lo correcto y su deseo por regresar a casa, aunque no sepan qué casa van a encontrarse. También han intentado delimitar un poco mejor a algunos de los habitantes de la isla, especialmente al mafiosillo local Serrat (que se está buscando que alguien le dé un buen susto), a los operadores de la estación de comunicaciones de la OTAN y a la dueña del bar, que por ahora no es más que un accesorio del SEAL estilo Han Solo que pulula por ahí.

Sin embargo, el lado más de tensión y casi paranoia, como quien dice, siempre añadido a estas historias no ha empezado a verse hasta el quinto capítulo, cuando Chaplin y Kendall se sientan a negociar con el secretario de Defensa mientras la teniente Shephard tiene que comandar el submarino con una tripulación muy escasa. Ahí, de repente, se ve mucho mejor todo lo que está en juego, la situación imposible en la que se encuentran Chaplin y sus marinos y tenemos un vistazo, aunque sea de segunda mano, al peligro de golpe de estado que se está fraguando en Washington. Sin haber solucionado los flecos sueltos que tiene por ahí, en ese episodio vemos lo que "Last resort" puede ser, que es la versión más aproximada de "Homeland" que puedan tener las networks.

En unas cuantas entrevistas, Shawn Ryan ha apuntado que están buscando, entre otras cosas, que la tripulación del submarino se sienta un poco como la de la Estrella de Combate que da nombre a "Battlestar Galactica" poco después del ataque de los cylones; estresados, sin saber en quién confiar e intentando sobrellevarlo como buenamente puedan. Es un estándar bastante interesante (y bastante alto) para la serie, y uno que, unido a un manejo algo mejor de la intriga política, sería capaz de convertir al show en uno de los mejores estrenos de la temporada, aunque la audiencia no acabe de responder todo lo bien que le gustaría a ABC. La teniente Shephard empieza a ganar algo más de peso, en la relación de Chaplin y Kendall, los dos oficiales al mando del "barco", vemos que hay más matices de los que pensábamos y hasta el personaje de Robert Patrick ha ganado algo más de complejidad. "Last resort" no parece fácil de hacer en cuanto al equilibrio de tramas y al tono, pero apunta alto.

P.D. podcastero: Hemos tardado un poco, pero finalmente hablamos de "Revenge" en "Yo disparé a JR", y con Irene Cívico, de "ByTheWay", como invitada especial. Hay más temas, claro. Son éstos:

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- 0': "Mockingbird Lane"
- 13': "Go on"
- 24': "Modern Family"
- 44': "Revenge" (spoilers hasta el 2x04)
- 72': "Homeland" (spoilers hasta el 2x04).