ALERTA SPOILERS: Sólo por si acaso, es mejor avisar que aquí se van a comentar los tres primeros capítulos de la segunda temporada de "Girls".
La segunda temporada de "Girls" ha empezado de un modo interesante no tanto por el modo en el que ha lidiado con algunas de las críticas que se le hizo cuando se estrenó (como tener un reparto totalmente blanco) sino por cómo está centrando buena parte de las tramas en Marnie, la mejor amiga de Hannah, que vimos al final de la anterior entrega que tenía con ella una fuerte discusión y acababa mudándose a casa de Shoshanna. En esos diez episodios iniciales, Marnie se veía un poco como la que tenía más claro lo que quería hacer con su vida, aunque sí tenía dudas en el lado sentimental, algo cansada de su novio de años y años. A veces presentaba el lado de la razón ante algunas de las cosas que hacia Hannah, sobre todo con respecto a Adam, pero también vimos que podía ser egoísta y demasiado seria.
Sin embargo, en esta segunda temporada, las cosas han cambiado. A Marnie la despiden del trabajo, ya no está con su novio y decide emprender un camino un poco más "aventurero", como quien dice, aunque no está muy claro que seguir los consejos de Shoshanna y de Ray sea lo más inteligente que puede hacer. Y ese camino implica cometer errores (como acostarse con ese artista pretencioso y pagado de sí mismo de Booth Jonathan) e ir construyendo una identidad independiente de Hannah. Su amistad, desde luego, está viéndose puesta a prueba ante las diferentes perspectivas que tienen sobre ciertas cosas y, sobre todo, ante su negativa a aceptar que, tal vez, puedan estar equivocadas en algo. La cara de Marnie cuando Hannah, hasta arriba de cocaína, le echa la bronca y la acusa de ser una mala amiga es más que suficiente para darnos cuenta que el camino de descubrimiento de esta temporada bien puede ser el de Marnie.
O lo que "Girls" puede entender como "camino de descubrimento". Sus personajes están llenos de aristas, especialmente Hannah y Marnie, y no ponen las cosas fáciles para que podamos tomarles cariño. Pero ya hemos dicho en anteriores ocasiones que no es ese objetivo el que persigue la serie. Será interesante ver hasta qué punto vemos ese proceso de deconstrucción de Marnie, y si la temporada va a ser la de Allison Williams, como parece hasta el momento. ¿Se darán cuenta las chicas que están autoengañándose, como hace Hannah con Elijah?
Música de la semana: Durante tres años, y hasta el año pasado, hubo un grupo de San Francisco que también se llamaba GIRLS, y que en su corta carrera dejó algún que otro éxito indie, como "Honey bunny".
03 febrero 2013
01 febrero 2013
Viernes musical (17): "Las chicas Gilmore"
Hace algunos años, Lauren Graham hizo su debut en Broadway, en un revival de "Guys and dolls", demostrando que podía cantar bastante bien. Pero para los espectadores de "Las chicas Gilmore" eso no era noticia, porque ya pudieron verla aguantando bastante bien el tipo con esa "I will always love you" de Dolly Parton. Y no tanto por poderío vocal, sino porque se las apaña para colar cierta emoción en ese arco final de la serie entre Lorelai y Luke, mezclado con la celebración de la graduación de Rory. Graham está ahora en "Parenthood", y alguna que otra vez ha dejado alguna frase que parecía sacada del arsenal de one liners de Lorelai. La escena de arriba es todavía mejor después de verla en "Ellen" asesinando diferentes canciones con una guitarra y un piano.
31 enero 2013
El dilema de la Madre
Una de las bromas recurrentes más populares de "Frasier" era lo terrible persona que era Maris, la mujer de Niles Crane. Siempre que él llegaba a cada de su hermano, tenía alguna cosa que contar sobre lo mezquina que había sido su esposa en tal acto benéfico, o como era tan delgada que se la podía confundir con el atizador de la chimenea, o como lo tenía a él totalmente esclavizado. Cada historia de Maris estaba más pasada de rosca, y era más divertida, que la anterior, y terminaron construyendo un personaje que conocíamos perfectamente sin llegar a verlo ni una sola vez en pantalla en las once temporadas que "Frasier" estuvo en antena (si descontamos aquella vez en la que vislumbramos algo así como su sombra durante un crucero). Los guionistas no pretendían mantenerla "oculta", como la esposa de Norm en "Cheers", sino que iban a hacerla aparecer por fin en pantalla, pero cuando estaban preparando ese momento, se dieron cuenta de que ninguna actriz y ninguna situación podrían estar a la altura de lo que llevaban años contando sobre ella, así que decidieron no enseñarla nunca.
Con el anuncio de que la próxima temporada de "Cómo conocí a vuestra madre", su novena, va a ser la última, esa comedia se va a ver ante un dilema similar al de "Frasier" con Maris. ¿Qué hacer con la Madre? ¿Nos la desvelan antes del final? ¿Justo en el último capítulo? ¿Lo hacen en el último episodio de esta octava temporada? ¿O nunca llegamos a verla más que como la hemos visto hasta ahora, oculta detrás del famoso paraguas amarillo? Por mi parte, confieso que cada vez me convence más esa última idea, que nunca lleguemos a verla, porque, ¿qué actriz podría estar a la altura de nueve años de expectativas? ¿Nicole Kidman? A pesar de que esto pueda sonar repetitivo, merece la pena repetir que la Madre nunca fue más que una excusa para arrancar la serie, el truco para que el Ted del futuro les contara a sus hijos, y por ende a nosotros, todas sus aventuras en Nueva York cuando estaba al principio de la treintena y pasaba los días con su mejor amigo de la universidad, Marshall, su futura mujer Lily, el amigo peculiar Barney y Robin, la chica que le "mueve el piso" por primera vez y de que acaba siendo también una de sus mejores amigas.
La Madre permitió a la serie utilizar todas las convenciones de las comedias románticas y darles un giro realmente divertido sin necesidad de que fuera original, y trató a sus personajes no como si fueran los estereotipos de las sitcom, que se mantienen más o menos iguales a lo largo de los años, sino como personajes de dramas que van evolucionando y creciendo. Los Barney y Robin de esta octava entrega no son exactamente iguales que los que vimos en el piloto, por ejemplo. Y sus juegos temporales y narrativos, más todos los easter egg con la Madre, le dan un toque que hace que "Cómo conocí a vuestra madre" no pueda terminar como lo haría "The Big Bang theory", porque tiene una mitología detrás que debe resolver, como si fuera una serie de Bad Robot. ¿Será una de esas respuestas la identidad de la Madre? ¿Se atreverán a sacar a Lyndsy Fonseca, que era la hija de Ted en el sofá y que ahora tiene ya 26 años, como la Madre? Tampoco sería un mal giro.
Con el anuncio de que la próxima temporada de "Cómo conocí a vuestra madre", su novena, va a ser la última, esa comedia se va a ver ante un dilema similar al de "Frasier" con Maris. ¿Qué hacer con la Madre? ¿Nos la desvelan antes del final? ¿Justo en el último capítulo? ¿Lo hacen en el último episodio de esta octava temporada? ¿O nunca llegamos a verla más que como la hemos visto hasta ahora, oculta detrás del famoso paraguas amarillo? Por mi parte, confieso que cada vez me convence más esa última idea, que nunca lleguemos a verla, porque, ¿qué actriz podría estar a la altura de nueve años de expectativas? ¿Nicole Kidman? A pesar de que esto pueda sonar repetitivo, merece la pena repetir que la Madre nunca fue más que una excusa para arrancar la serie, el truco para que el Ted del futuro les contara a sus hijos, y por ende a nosotros, todas sus aventuras en Nueva York cuando estaba al principio de la treintena y pasaba los días con su mejor amigo de la universidad, Marshall, su futura mujer Lily, el amigo peculiar Barney y Robin, la chica que le "mueve el piso" por primera vez y de que acaba siendo también una de sus mejores amigas.
La Madre permitió a la serie utilizar todas las convenciones de las comedias románticas y darles un giro realmente divertido sin necesidad de que fuera original, y trató a sus personajes no como si fueran los estereotipos de las sitcom, que se mantienen más o menos iguales a lo largo de los años, sino como personajes de dramas que van evolucionando y creciendo. Los Barney y Robin de esta octava entrega no son exactamente iguales que los que vimos en el piloto, por ejemplo. Y sus juegos temporales y narrativos, más todos los easter egg con la Madre, le dan un toque que hace que "Cómo conocí a vuestra madre" no pueda terminar como lo haría "The Big Bang theory", porque tiene una mitología detrás que debe resolver, como si fuera una serie de Bad Robot. ¿Será una de esas respuestas la identidad de la Madre? ¿Se atreverán a sacar a Lyndsy Fonseca, que era la hija de Ted en el sofá y que ahora tiene ya 26 años, como la Madre? Tampoco sería un mal giro.
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