04 abril 2013

Las 25 mejores sintonías



La música de las series de televisión era, hasta hace no mucho, la gran olvidada, y no estamos refiriéndonos a esa ola de títulos musicales que, muy probablemente, morirá con "Smash" y "Nashville". Casi nadie conocía a los compositores de las bandas sonoras de las series (excepto a Mike Post), principalmente porque muchas optaban más por la selección de canciones que por contratar a alguien que hiciera un trabajo mínimamente orquestal para acompañar las imágenes. Pero parece que uno de los mejores daños colaterales de esa tan manida segunda edad de oro de la ficción televisiva es que, por fin, se les otorga el crédito que merecen a todas esas personas que aportan algo más que sonidos ambientales para que estén de fondo en una escena. En la web de cine "La Butaca" hicieron hace poco un listado con las que para ellos eran los mejores temas principales de las series de televisión modernas (es decir, no busquéis aquí "Bonanza" o la gran "Misión imposible"), un listado que dejaron en 25, encabezadas por el tema de "Everwood" del vídeo de arriba (compuesto por Blake Neely). La clasificación era la que sigue:

1- "Everwood" (Blake Neely)
2- "Los Simpson" (Danny Elfman)
3- "Twin Peaks" (Angelo Badalamenti)
4- "Expediente X" (Mark Snow)
5- "Doctor en Alaska" (David Schwartz)
6- "24" (Sean Callery)
7- "El ala oeste de la Casa Blanca" (W.G. Snuffy Walden)
8- "Lois y Clark, las nuevas aventuras de Superman" (Jay Gruska)
9- "Juego de tronos" (Ramin Djawadi)
10- "The Walking Dead" (Bear McCreary)
11- "Mujeres desesperadas" (Danny Elfman)
12- "Picket Fences" (Stewart Levin)
13- "Justice League" (Lolita Ritmanis)
14- "Downton Abbey" (John Lunn)
15- "La doctora Quinn" (William Olvis)
16- "Hermanos de sangre" (Michael Kamen)
17- "Sensación de vivir" (John E. Davis)
18- "Mentes criminales" (Mark y Steffan Fantini, Mark Mancina)
19- "Dexter" (Rolfe Kent)
20- "Abducidos" (Laura Karpman)
21- "Human target" (Bear McCreary)
22- "Fringe" (J.J. Abrams)
23- "Los Tudor" (Trevor Morris)
24- "Eureka" (Mark Mothersbaugh)
25- "Medium" (Mychael Danna)

Por supuesto, podríamos ampliarla con otras diez o quince (o treinta), pero es una selección bastante variada y curiosa. Así, a bote pronto, yo también me acordaría de "A dos metros bajo tierra" (Thomas Newman), "The lost room" (Robert J. Kral), "Stargate Atlantis" (Joel Goldsmith), o si queréis acordaros de series clásicas, también hicieron una lista con las mejores sintonías.

03 abril 2013

De zombies y hombres

ALERTA SPOILERS: Efectivamente, "The Walking Dead" ha llegado al final de su tercera temporada, lo que quiere decir que si no sabéis en qué quedó la confrontación entre Rick y el Gobernador, es mejor que os detengáis aquí.

"The Walking Dead" no es una serie de zombies. Parece algo que, a estas alturas, ya tendríamos superado, pero luego surgen comentarios o críticas que vuelven a pensar que la clave está en la huida de los caminantes y en su enfrentamiento con ellos. "The Walking Dead" es una serie sobre los supervivientes humanos y sobre cómo este nuevo mundo, en el que las reglas de la civilización que conocían ya no se aplican, los cambia. ¿Merece la pena seguir comportándose guiados por la compasión y la decencia, otorgando segundas oportunidades y creyendo que la gente no tiene motivos ocultos? ¿O hay que transformarse en un sociópata paranoico que ve amenazas por todas partes y que se erige en juez y verdugo de cualquiera que ose llevarle la contraria?

La dicotomía entre el estilo de liderazgo de Rick y el del Gobernador (y la evolución de Carl en todo este panorama) ha centrado en su mayor parte esta tercera temporada cuya segunda mitad ha sido menos frenética que la primera, y que ha intentado desarrollar más a sus personajes y meterlos de lleno en conflictos morales que, la verdad, nunca han sido el fuerte de la serie. La Guerra Fría entre la prisión y Woodbury llevaba varios capítulos prometiendo una "guerra", o más bien una confrontación final, que se resuelve de modo un poco anticlimático pero, por otro lado, lógico con esa emboscada tipo guerrilla que Rick y los suyos le tienden al Gobernador en la cárcel, el único modo de hacerle frente siendo muy inferiores en número y en armamento. Todo esto sirve, eso sí, para que Rick recupere algo de la humanidad que había ido perdiendo desde el final de la segunda temporada. Enfrentado a la brutalidad del Gobernador, a sus propios demonios (en forma de alucinaciones con Lori) y a la deriva cada vez más fría y desensibilizada de su hijo Carl, opta por comportarse más como Tyreese, alguien que no ha olvidado que, como decía William Adama, hace falta tener algo que justifique que la humanidad merece sobrevivir.

Ha sido muy curioso ver, eso sí, cómo "The Walking Dead" iba pareciéndose tanto a "Perdidos", que su último capítulo hasta comienza con un plano detalle del ojo del Gobernador (un plano muy Hitchcock también), y que Rick llega a soltar un discurso similar a aquél del "vivir juntos, morir solos" que Jack pronuncia ante los náufragos del Oceanic 815 antes de su enfrentamiento con los Otros, también en la tercera entrega de la serie de ABC. Glen Mazzara, showrunner hasta ahora de "The Walking Dead", nunca ha escondido su admiración hacia "Perdidos", así que esto no es nada extraño. Será interesante ver quiénes son los ídolos de Scott Gimple, encargado de llevar las riendas en la cuarta entrega, en la que seguiremos viendo a un Gobernador ahora completamente loco y malvado, y a un puñado de supervivientes atrincherados en esa cárcel que, la verdad, es bastante más fácil de defender que Woodbury.

Como es habitual, la serie ha tenido capítulos estupendos, llenos de tensión, buenos momentos y los ya tradicionales bajones de ritmo y personajes poco desarrollados. Llevamos tres temporadas repitiendo esta misma cantinela, ya no puede sorprendernos. Por suerte, Michonne ha mejorado en este tramo final, lo mismo que Carol, que ha tenido un par de frases realmente inspiradas, y Glenn y Maggie han tenido un interesante desarrollo en medio de todo lo que les pasó en manos del Gobernador. La trama de Andrea ha sido extraña porque se veía lo que intentaban hacer, pero no terminaba de cuajar, y al final ha sido la sacrificada en el último episodio, y Milton podría haber dado todavía mucho juego (me lo imagino en la prisión con Daryl y Hershel). Con Rick de vuelta en el lado de los "sanos", veremos qué nuevos planes malvados se le ocurren al Gobernador, y si en la cuarta temporada se mantiene la total esquizofrenia desatada a su alrededor en Internet, y las audiencias estratosféricas. Los genuinos fenómenos de fans son, ahora mismo, "The Walking Dead" y "Juego de tronos", y va a ser curioso ver cómo los manejan AMC y HBO.

02 abril 2013

Las reinas de Poniente

Cuando "Juego de tronos" se estrenó, allá por la primavera de 2011, "The New York Times" publicó una demoledora crítica que, independientemente de que tuviera razón en ciertos aspectos o no, incurría en el principal prejuicio que suele tenerse hacia la fantasía tipo tolkieniana; que es un género para chicos adolescentes. Iba algo más lejos, afirmando que ninguna mujer querría ver la serie con tanto desnudo femenino, sexo gratuito, violencia explícita y universo dominado por los hombres. Y aunque, como decimos, llevaba razón en algunas cosas, no había prestado atención a uno de los elementos más notables de "Canción de hielo y fuego" y de la serie, por extensión, que es que buena parte de sus personajes más fuertes (e interesantes) son femeninos. La adaptación de HBO, de hecho, cuenta entre sus "mejoras" del material original de George R.R. Martin el retrato de varias de esas mujeres, que en los libros nos llega a través de lo que nos cuentan terceras personas (porque no todas tienen capítulos dedicados a ellas), pero que en la pantalla adquiere muchos más matices simplemente porque no puedes, por ejemplo, mantener oculta la personalidad de Cersei durante cuatro o cinco temporadas (Martin no nos cuenta su punto de vista hasta "Festín de cuervos", el cuarto volumen).

El simple hecho de elegir a una determinada actriz marca a veces el camino de ese retrato. David Benioff y D.B. Weiss, los responsables de la serie, han comentado en bastantes entrevistas que, al contratar a Natalie Dormer para interpretar a Margaery Tyrell, fueron "creando" al personaje más a medida para ella, explicitando ese lado pragmático y ambicioso que sólo se insinúa en los libros. Como han repetido en bastantes críticas del principio de la tercera temporada, Margaery es como una mezcla entre Lady Di y Hillary Clinton, y esa cena con Cersei es estupenda sólo por ver las caras que ponen las dos y cómo la reina madre se da cuenta de que los Tyrell van a ser más un problema que una ayuda. Aquí todo el mundo está buscando el modo de sentarse en el Trono de Hierro, pero algunos lo hacen de un modo menos brusco y directo. Ese retrato más complejo e interesante de Margaery puede convertir esta entrega en lo que en "Mother Jones" llaman "las leonas del Invierno", una temporada marcada por la fuerza de sus mujeres. Porque aún no hemos conocido a Lady Olenna, la abuela de Margaery, y el único personaje ahora mismo que podría ganar a la Condesa Viuda de Grantham en un duelo de frases lapidarias.

En medio de ese enfrentamiento de miradas de acero azul y one liners dignos de la más hiriente Sophia Petrillo nos encontramos a otro personaje al que la serie ha hecho más interesante que los primeros libros, Sansa Stark, que tiene que aprender deprisa y corriendo las sutilezas que dominan la vida en la corte, los matices que pueden condenarte o salvarte. Tiene ya una frase en en el inicio de la temporada que demuestra que ha aprendido algo en el tiempo que lleva en Desembarco del Rey, y hace tiempo que su dibujo introdujo una complejidad, más allá de su inicio como una niña fantasiosa y un poco tonta, que le otorga gran potencial para los próximos episodios.

No vamos a dedicarnos a contar todo lo que pasa en ese "Valar Dohaeris" ("todos los hombres deben servir", y la respuesta a "Valar Morghulis", "todos los hombres deben morir"), porque ya estaréis cansados de leerlo por media Internet. Sí, es un capítulo muy de presentación y sí, como comentan casi todos los críticos estadounidenses, la dispersión de tramas y personajes puede lastrar la serie y restarle fuerza, pero el esquema que sigue "Juego de tronos" es éste, y por mucho que haya quien prefiera capítulos centrados sólo en una o dos tramas o esquemas que alternaban coralidad con individualidad como "Perdidos", la naturaleza de los libros dicta el modo en el que se hace la adaptación si esta quiere respetar su espíritu, así que la dispersión es una característica de la serie que hay que asumir (más lo será cuando empiecen a introducir las líneas argumentales del cuarto libro y conozcamos Dorne). Es curioso ver cómo todos los críticos buscan un nexo temático de unión de todas las historias de ese primer episodio y cada uno encuentra uno diferente, desde la libertad hasta el mantenimiento del poder, y cómo todos también destacan cierto diálogo entre Ros y Shae bastante interesante.

P.D.: Como es casi ya tradición, Canal+ organizó un preestreno del capítulo en sendos cines de Madrid y Barcelona, que confirmó que "Juego tronos" luce en pantalla grande muy, muy bien.