31 mayo 2016

Casi famosos (L)

Los "casi famosos", los ejemplos de actores que ahora son conocidos en algunos de sus primeros trabajos, nunca se agotan. No siempre es posible encontrar los casos más chocantes, pero no deja de ser divertido. ¿Vamos con la tanda de hoy?

Cillian Murphy ya era bastante conocido antes de protagonizar "Peaky Blinders" cuya tercera temporada está a punto de acabar en BBC. Y curiosamente, con esa cara, no es que haya hecho tantas producciones de época antes de que "28 días después" lo hiciera famoso. Al principio de su carrera participó en una adaptación de Trollope, "The way we live now", en la que lucía pelazo y patillas victorianas.

Ya ha quedado claro en varias ocasiones que Eva Green es una de las mejores razones para ver "Penny Dreadful", donde deja claro su gusto por meterse en proyectos que suelen tener un lado oscuro o un poco perturbador. Lo más curioso de su carrera es que la empezó por la puerta grande, trabajando a las órdenes de Bernardo Bertolucci en "Soñadores". Tenía 23 años.

"Preacher" tiene el rostro de Dominic Cooper, alguien que en televisión también ha sido Howard Stark en la llorada "Agent Carter", y su carrera se inició en el teatro, en una de las producciones más recordadas del National Theatre inglés, "The History Boys", que tuvo su correspondiente adaptación al cine poco después. Uno de sus compañeros de reparto, por cierto, era James Corden, que ahora tiene su propio late show en Estados Unidos.

La compañera de reparto de Cooper en "Preacher", Ruth Negga, podría hacerse realmente famosa este año, y no sólo por esa serie de AMC. Tiene una película, "Loving", que podría llegar a los Oscar. Si lo hace, podremos recordar que la vimos en "Agents of SHIELD" y los espectadores británicas puede acordarse también de ella en "Love is the drug", un drama familiar ambientado en Irlanda.

Para éste último casi hace falta una lupa, pero es una curiosidad simpática. Por "Atrápame si puedes" pasaron multitud de actrices que, en 2002, no eran aún demasiado conocidas, como Amy Adams, Jennifer Garner o Ellen Pompeo, y en la foto de arriba hay otra que poco después se haría famosa gracias a "Ángel", y que ahora podemos ver en "Person of interest". La segunda por la izquierda es Amy Acker, que tenía un papel minúsculo como una nueva azafata de Pan Am.

30 mayo 2016

Esta vez, es personal


¿Tienen los superhéroes de The CW un problema con sus grandes villanos? Eso es lo que se pregunta TV Line a la luz de cómo han evolucionado las temporadas de "Arrow", "The Flash" y "Legends of tomorrow". Las tres tenían grandes villanos que prometían bastante en sus inicios, y que se fueron diluyendo con el paso de los capítulos. Vandal Savage, en realidad, nunca fue un malo demasiado llamativo, pero Damien Dahrk y Zoom sí que se presentaron con gran potencial. Aunque el primero no era más que una versión con superpoderes del villano que Neal McDonough interpretó en la tercera temporada de "Justified", sí aportaba una chispa que no estaba presente en Ra's Al-Ghul. Y que Zoom fuera tan poderoso y tan despiadado era un reto realmente grande para el equipo de STAR Labs, mucho más porque ellos le habían abierto la puerta su Tierra.

Sin embargo, es probable que sostener esas historias durante 23 episodios, reservándose el gran enfrentamiento para el final, no sea lo que mejor les conviene a estas series y estos villanos. Siempre hay algún punto en el que la trama da síntomas de agotamiento y hay que buscar nuevos giros para justificar que los héroes no vayan a atacar directamente al malo, o que éste no los aplaste por completo. Pero también puede ser que el problema esté en la concepción de esos villanos, porque todas estas series los han tenido mucho más efectivos. ¿El truco? Que tenían alguna conexión personal con los protagonistas.

Slade Wilson hizo que el tramo final de la segunda temporada de "Arrow" fuera lo mejor que han hecho hasta la fecha porque su relación con Oliver era muy cercana. Y porque la serie había estado construyendo ese personaje durante una temporada y media antes de revelar que era el malvado Deathstroke. Su pasado con Oliver y Sarah en la isla le daba un peso añadido a todas sus acciones, y que estuviera motivado por la venganza personal contra el joven Queen lo convertía en mucho más peligroso que, paradójicamente, alguien que pretende dominar el mundo. Los siguientes intentos de "Arrow" de introducir grandes villanos han fracasado, en parte, porque carecen de esa conexión personal con Oliver.

Que es algo que también le ha pasado a "The Flash" con Zoom. Y eso que este personaje ha estado más integrado en el día a día de Barry y compañía, pero con él faltaba la conexión emocional que tenía Reverse Flash al haber estado involucrado en el asesinato de la madre de Barry. La motivación de Allen para detenerlo era mucho más fuerte, aunque no estuviera en juego el destino del multiverso. Cuando la trama horizontal representa algo muy personal para los protagonistas, es inevitable que den lo mejor de sí mismos. Si la primera temporada de "Verónica Mars" es la mejor de todas es porque el asesinato de Lily Kane era muy personal para Verónica y ella está mucho más implicada en su investigación.

29 mayo 2016

Vampiros, monstruos y almas torturadas


El terror no es un género fácil en televisión. La tensión o los sustos que se pueden conseguir concentrados en una hora y media de película pueden perder mucho fuelle distribuidos durante trece episodios, y la serie tiene que tener algo más que la sostenga. Intentos recientes como "Scream" o "Hemlock Grove" han dejado bien claro la dificultad de mantener la atmósfera de suspense y miedo, sobre todo si no hay unos personajes detrás con la suficiente fuerza, y mejor no metamos "The Walking Dead" en esta discusión. Lo que al final acaba siendo más inresante es ver cómo resuelve "Penny Dreadful" ese dilema.

Su creador, John Logan, es un gran fan de la literatura victoriana y, sobre todo, del terror gótico y los poetas románticos, y lo que busca es plasmar en pantalla las sensaciones que transmitían esas obras, ya fuera la yuxtaposición de la lujuria (más que el amor) con la muerte, o cómo la represión en público de todos esos deseos no hacía más que favorecer comportamientos totalmente depravados que se llevaban a cabo de manera clandestina. La parte final del siglo XIX es el momento en el que el hombre europeo decide comportarse con el convencimiento de que es superior a todas las formas de vida presentes en la planeta (lo que incluye a las mujeres y al resto de hombres que no han nacido en Inglaterra, o en Alemania, o en Bélgica), y aunque no es algo que "Penny Dreadful" trate directamente, se nota en la manera en la que sus personajes se mueven en el Londres de la época.

Todos ellos están, de algún modo, rotos, hasta Sir Malcolm Murray, el epítome del explorador victoriano, pero donde parece que lo estamos viendo más es con Lily, ese siniestro y, al mismo tiempo. razonable personaje al que interpreta Billie Piper. Su segunda oportunidad en la vida le da una gran clarividencia sobre las cosas que quiere cambiar (de una manera muy expeditiva, todo sea dicho de paso) y sobre las cosas que no está dispuesta a soportar. Y luego tenemos a Vanessa Ives, que parecía que podía conseguir algo de tranquilidad tras el final de la segunda temporada, pero que siempre va a estar peleando contra quien es en el fondo.

Siempre va a estar asediada por entes oscuros, vampiros, demonios milenarios. En algún momento, eso acaba cobrándose un precio (que siempre es el de su salud mental), pero no puede permitirse el lujo de bajar la guardia. La señorita Ives siempre tiene que estar atenta, y siempre necesita ayuda, porque es una labor demasiado ingente para una sola persona. Pero su problema es que la tercera temporada de "Penny Dreadful" arranca con todos los personajes desperdigados por el mundo, y luchando contra sus propios fantasmas, y ella, sobre todo, tiene que retomar el control de sí misma antes de estar en condiciones de enfrentarse a la nueva amenaza que se cierne sobre ella.

"Penny Dreadful" tiene tantos detractores como fans, y aunque sospecho que, si uno no ha leído mucho terror decimonónico, no le pilla el truco a la sensibilidad de la serie, puede ser que los lectores de "Drácula" (cuya estructura epistolar toma prestada el principio de la temporada), "Frankenstein", "El retrato de Dorian Gray" o los relatos de Joseph Sheridan Le Fanu, Horace Walpole o Ann Radcliffe (hasta Henry James) no terminen de conectar con ella. Eso no es malo. Es una serie con una clara apuesta estilística y temática; eso le gana adoradores y expulsa a otros espectadores. Es ley de vida.

Música de la semana: Otra que va ya por una muy avanzada tercera temporada, ésta en BBC, es "Peaky Blinders", la serie de los gángsters de Birmingham en los años 20 con una banda sonora de rock contemporáneo muy potente. Uno de sus artistas de cabecera es Nick Cave, del que utilizan "Breathless" para ambientar una boda.