31 octubre 2016
Los estudios whedonistas
La crítica televisiva española peca, en ocasiones, de los mismos defectos que la cinematográfica, que siempre se resumen en uno: despreciar por sistema cualquier cosa que huela a entretenimiento popular. Si Denis Villeneuve se hace conocido con un drama desgarrador como "Incendies" y luego se pasa al thriller con estrellas de Hollywood con "Prisioneros" o "Sicario", no será raro encontrar a críticos que ya no lo tomen tan en serio, por mucho que la segunda tuviera un gran recibimiento en el Festival de Cannes. Y menos tras saber que se va a encargar de la secuela de "Blade Runner". Es difícil encontrar críticas de blockbusters que vayan más allá de "Hollywood está infantilizando el cine" (aunque sea cierto en el 85% de los casos), y si trasladamos esa tendencia a televisión, las únicas series que se van a considerar dignas de comentario son las de HBO, las de BBC o el último fenómeno llegado de Escandinavia.
Por eso, todavía se recibe con cierta sorpresa la noticia de que Joss Whedon sea considerado, en las universidades estadounidenses, un autor digno del mismo estudio que Matthew Weiner, David Simon, David Chase, Aaron Sorkin o Charlie Brooker, que es el último añadido al "panteón" de los Autores Televisivos gracias a "Black Mirror". En el Festival Movistar+ de Series de este año, que se celebró este fin de semana en Madrid, se dedicó una charla justo a las series de Joss Whedon y, en concreto, a "Buffy, cazavampiros", y de lo primero que se apuntó fue los centenares de investigaciones académicas sobre el trabajo de este guionista que existen (sobre retórica sexual, por ejemplo). Hasta hay una Asociación de Estudios de Whedon que organiza conferencias cada cierto tiempo.
Los roles de género suelen ser el tema estrella en estos estudios, pero no es lo único. La relevancia de una familia formada, no de sangre, y de cómo esa unión es la clave para la supervivencia de cada uno de los individuos fue otro de los asuntos que se mencionaron en la charla como un nexo de unión de "Buffy" a "Firefly" y, finalmente, "Los Vengadores". Y luego, por supuesto, está la manera en la que se consiguen tratar las experiencias sexuales de los protagonistas adolescentes de "Buffy" sin ser explícitas (que era una network a finales de los 90 y principios de los 2000) pero dejando muy claro lo que estaba pasando ahí.
Whedon, J.J. Abrams, Steven Moffat o Chuck Lorre son tan autores como los que se consideran las "vacas sagradas" del medio. En sus series se aprecian las mismas obsesiones, los mismos temas de interés de unas a otras, y si dan el salto al cine, se trasladan hasta a sus películas. En "Star Wars VII. El despertar de la Fuerza" estaban destiladas todas las series de televisión de Abrams; Sydney Bristow podría haber sido perfectamente Rey.
Música de la semana: Ya hace algún tiempo que se estrenó la tercera temporada de "Transparent", pero ese momento final de Shelly cantando "Hand in my pocket", de Alanis Morissette, está ya en el top del año seriéfilo.
27 octubre 2016
El secreto de Paquita
Probablemente, "Paquita Salas" no podría hacerse en la televisión en abierto en España. No porque sea una serie muy intelectual, o transgresora, sino por su formato. Está más cerca de "The Office" que de "Aída", y la manera en la que "los Javis" la han hecho para Flooxer no podría haberse repetido, seguramente, si hubiera sido Antena 3 la que la hubiera pedido directamente. Los silencios (y esas miradas a cámara de Belén Cuesta), las situaciones ligeramente incómodas, esa manera de Paquita de autoconvencerse de que las cosas están bien, de que todavía es alguien en el mundillo audiovisual español... Todo eso no se habría trasladado igual a televisión. Habría habido público en plató y Magüi habría caído, tal vez, en el cliché de la andaluza graciosa, y como decía Javier Ambrossi en una entrevista, puede que les hubieran pedido que no fuera Brays Efe quien interpretara a Paquita, sino una actriz de mediana edad famosa.
Y habría sido una lástima perderse su estupenda interpretación. Durante los cinco episodios que tiene la temporada, lleva perfectamente a Paquita por ese arco de decepciones, buena cara al mal tiempo, autoengaños y hasta una pequeña redención que la serie traza para ella. No es un personaje fácil porque puede ser egoísta e hiriente y tener delirios de una grandeza que ha perdido (y en el último capítulo hasta es un poco Hannah Horvath), pero acaba resultando entrañable y abrazable porque ninguno nos hemos librado de esatr alguna vez en su situación. No es fácil tener la sensación de que te usan, de que sólo eres una fase intermedia, nunca el objetivo, y más difícil es asumirlo y seguir hacia adelante.
El camino emocional de Paquita nunca se ha perdido de vista, aunque ella se resista a reconocerlo. En medio de los momentos más cómicos, de los cameos locos y estupendos (aún me estoy recuperando de quién interpreta al ex marido de Paquita), late un gran corazón que se mantiene en toda la temporada, hasta cuando se medio parodia la historia de Anna Allen. Ambrossi y Calvo tiran de sus conexiones, de sus actores del musical "La llamada" y de amigos de otros proyectos para llenar la serie de caras conocidas que, además, encajan a la perfección en los papeles que se les reservan, y aunque hay capítulos mejor ensamblados que otros, el tono general que deja "Paquita Salas" es de gran satisfacción. Puede ser un tipo de serie muy habitual en Estados Unidos y el Reino Unido, pero que se haya podido hacer en España es todo un triunfo.
Y, además, está llena de diálogos que pueden citarse constantemente. El momento álgido probablemente sea la queja de Paquita de que no le aceptan a uno de sus representados en "El secreto de Puente Viejo" porque tiene demasiada "pluma" (podéis verlo a partir del minuto 2:06), pero hay grandes frases a puñados. De hecho, ese "momento Puente Viejo" está ya en el top 3 de escenas humorísticas que puedo ver hasta la saciedad, y siempre me río: las otras dos son la cena de la llamada de la madre de Richard Gilmore en "Las chicas Gilmore" y el momento "mis ojos, mis ojos" de "Friends".
26 octubre 2016
El propósito de la violencia
Desde hace un tiempo, se suele analizar mucho el uso que las series hacen de la violencia, en general, y de la violencia hacia las mujeres, en particular. En verano, "Westworld" se vio envuelta en cierta polémica justo por las brutales acciones que sufrían algunos de sus personajes femeninos, como Dolores, y "Juego de tronos" acaba recibiendo siempre reprimendas desde diferentes sectores justo por lo mismo. Es curioso, no obstante, que las dos caras de este debate se encarnaran el domingo en dos series que no pueden tener menos cosas en común como "The Walking Dead" y "Poldark".
La primera de ellas estrenaba su séptima temporada en AMC presentando, ahora sí que de verdad, a Negan, su gran villano para esta entrega, y lo hacía dejándolo sacar su lado más sádico y cruel. Entre las cosas que se vieron, figuraba cómo el propio Negan disolvía a batazos una cabeza humana. Y cuando decimos que la disolvía es que, cuando terminaba, no quedaba de ella más que un charco de sangre en el suelo. La segunda, por su parte, emitía el octavo episodio de su segunda temporada en la BBC, en el que su protagonista (prototipo del héroe romántico del XIX) iba a hablar con su una antigua amante suya y acababa violándola. En The Guardian criticaban que, aunque embellecieran la escena e intentaran hacerla pasar por un momento de pasión, la ex amante de Ross Poldark se había resistido. Que luego todo quedara en un reencuentro apasionado no libraba a la serie de la controversia; por menos se le montó una polémica muy seria a "Juego de tronos" por una escena entre Jaime y Cersei en la quinta temporada.
En cuanto a "The Walking Dead", la controversia tiene dos vertientes. Por un lado, está el hecho de que AMC, aunque es un canal de cable, es de cable básico, es decir, que cualquiera que contrate la televisión por cable lo recibe, no hay que suscribirse para poder verlo. Y por el otro, hay críticos que se preguntan cuál es el propósito de todo esto. En Vulture crucificaban a la serie por utilizar una "violencia vacía", por fantasear con ella y reducir el arco de sus personajes a que pasen por todas las miserias y humillaciones posibles. Su esquema se reduce a presentar un nuevo villano cada cierto tiempo, alguien que cada vez es más cruel y brutal (e histriónico) para que presente un reto mayor para sus protagonistas, pero no se preocupa demasiado por construir a dicho malo. Mata a gente de la manera más salvaje, se comporta como un señor feudal y hace daño porque puede, porque ha decidido que el rey de ese mundo postapocalíptico y es él. Y ya está.
Visto en retrospectiva, el Gobernador ha sido el villano mejor construido que ha tenido la serie, aunque alargaran demasiado su trama. Tenía unas motivaciones y un propósito claro (mantener a salvo a su comunidad), que es algo que todavía no sabemos si veremos también en Negan. Ahí está el quid de la cuestión en las críticas que se le han hecho a su alto factor gore; no es tanto que "The Walking Dead" sea una serie violenta, como que toda esa violencia no tiene más propósito que salpicar de sangre la cámara. Ni siquiera tiene el factor ligeramente irónico de una película de Quentin Tarantino. Y ése ha sido siempre el problema de base de la serie.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


