31 enero 2017
Las personalidades de Shyamalan
ALERTA SPOILERS: Se puede hablar sobre la película "Múltiple" sin spoilers, pero como lo que más me interesa es, precisamente, la revelación que va construyéndose durante todo su metraje, es mejor que no sigáis leyendo si no la habéis visto.
A principios de los 2000, todas las películas de M. Night Shyamalan se vendían como cintas de terror. Daba igual que fueran dramas sobre el miedo al exterior, como "El bosque", o cuentos como "La joven del agua", los trailers y la promoción enfatizaban siempre lo mismo: un aire inquietante que no siempre estaba ahí.
Una de las que sufrió más la consecuencias de esa discrepancia fue "El protegido" ("Unbreakable"), una historia en la que Bruce Willis daba vida a un hombre corriente que era "irrompible", podía sobrevivir a todo tipo de accidentes y sucesos violentos, y al que buscaba desesperadamente un Samuel L. Jackson cuyo personaje era su opuesto, alguien que desde pequeño había tenido huesos de cristal y había acabado confinado en una silla de ruedas. Ni siquiera que Jackson fuera un fan de los cómics dio pistas en su momento al público de que no estaban viendo una de miedo, sino una de superhéroes. "El protegido" es, en realidad, la historia de origen de un héroe y un villano, que se va desvelando poco a poco. Parece que, al principio, estamos viendo un drama alrededor de la familia del personaje de Bruce Willis, y las cartas superheroicas se muestran con el paso de los minutos.
Algo similar ocurre con "Múltiple", la última película de Shyamalan. Inicialmente, da la sensación de que vamos a ver una de terror con tres chicas a merced de un psicópata que, además, tiene trastorno de personalidad múltiple, pero se ni van ofereciendo pistas de que, tal vez, estemos ante otra cosa. La charla de la psicóloga de que las personas como Kevin pueden ser un paso más allá en la evolución, de que puede considerarse un superpoder que sean capaces de fragmentar su personalidad como respuesta a un gran trauma, ya hace sospechar de que Shyamalan es muy fan de los mutantes de X-Men. La manera en la que aparece la personalidad número 24, la Bestia, y el hecho de que sea algo así como su propia versión del Increíble Hulk es un gran indicador de que "Múltiple" es la historia de origen de un supervillano.
El propio Shyamalan ha explicado que Kevin, en realidad, debería haber salido en "El protegido", pero que era demasiado potente y nunca terminaba de encajar en la película que él quería contar. Así se explica esa última escena en el restaurante, que conecta ambas cintas como pertenecientes a un mismo universo, el de los superhéroes de Shyamalan. Y éstos están a pie de calle, y sus poderes aparecen como respuesta a algo muy concreto que ocurre en sus vidas. ¿Llegaremos a ver un David Dunn vs La Horda?
29 enero 2017
Por la seguridad nacional
ALERTA SPOILERS: Si no habéis visto los dos primeros episodios de la sexta temporada de "Homeland", es mejor que no sigáis leyendo.
La amenaza de un golpe de estado interno en Estados Unidos era uno de los asuntos favoritos de unos cuantos thrillers políticos de los 60 y los 70. "Siete días de mayo" es uno de los más evidentes: varios generales conspiran para derrocar al presidente porque está a favor del desarme nuclear, y ellos creen que los deja expuestos a un ataque de la URSS. La trama que introduce "Homeland" al principio de su sexta temporada con la nueva presidenta, recién elegida, y los temores que la CIA y el ejército tienen sobre ella, parece estar influida directamente por esa película de John Frankenheimer. Esas reuniones clandestinas de Dar Adal, ¿están planteando la posibilidad de un golpe de estado encubierto?
Al mismo tiempo, tenemos a Carrie Mathison que, aunque está asesorando en secreto a la nueva presidenta en temas de inteligencia, trabaja realmente en un bufete de abogados que se dedica a ayudar a personas que han sido arrestadas con cargos de riesgo para la seguridad nacional. Carrie es cada vez más crítica con la estrategia de Estados Unidos y, especialmente, de la CIA para luchar contra el terrorismo integrista, y traslada esas críticas a un trabajo en el que ve a personas que acaban detenidas más por ser demasiado ingenuas que por tener realmente conexiones terroristas. Su nuevo cliente es un chico que tiene una página web en la que critica a Estados Unidos y ensalza a sus enemigos, y cuyo padre fue deportado de vuelta a Nigeria catorce años atrás.
De momento, parece que ambas tramas están separadas, pero es de esperar que acaben confluyendo. Sobre todo porque empiezan a pintar un panorama con el que "Homeland", si decide adentrarse por ahí, puede estar criticando justo esa política anti-terrorista de Estados Unidos, que parece una extrapolación directa de la denominada "guerra contra las drogas": detén a cualquiera con las conexiones más indirectas con cualquier cosa mínimanente relacionada con el fundamentalismo islámico. Y no cambies dicha política, porque se ha creado toda una industria de compañías privadas de seguridad a su alrededor.
Todavía es pronto para saber si la serie va a acabar yendo por ahí, pero es un punto de partida muy interesante. Mientras tanto, Carrie sigue queriendo que Saul Berenson y la CIA la dejen en paz, y Saul sigue sin fiarse de que ella haya abandonado del todo ese mundo. Lo que ella hace es trasladar su modo de operación cuando trabajaba para la agencia al bufete, porque Carrie no puede dejar de ser Carrie. Si cree que se está produciendo una injusticia, que hay algo que nadie más está viendo, no va a parar hasta resolverlo. Y tampoco a dejar en la estacada a un Quinn que debería estar muerto, y que no acepta demasiado bien seguir vivo.
Música de la semana: Como no podía ser de otra manera en una serie de The CW, el primer episodio de "Riverdale" está repleto de canciones de los grupos más a la última. La que cierra el capítulo es otra favorita de "American Horror Story" y encaja perfectamente con la atmósfera que se le quiere dar a la serie. Es "The passenger", de la banda berlinesa de electropop Hunter as a Horse.
27 enero 2017
El paraguas del instituto
El género de instituto es mucho más flexible de lo que puede parecer en un principio. Sí, tiene unas normas y unos arquetipos muy definidos, y que todo el mundo sigue, pero dentro de ese conjunto de reglas preestablecidas hay bastante margen para contar otras historias que vayan más allá del coming of age, de la maduración de su protagonista hacia algo más parecido a un adulto. Se pueden hacer comedias negras, thrillers de terror, dramas personales muy intensos, historias de ciencia ficción, de superhéroes, noir... El instituto no es más que un escenario. Aunque marque el comportamiento de sus personajes, sólo es el fondo sobre el que "pintar" el cuadro que realmente interesa.
"Riverdale" es un ejemplo de esa elasticidad. La serie de The CW no inventa nada nuevo (al menos, no lo hace en el piloto), pero da unas pinceladas de que un título teen, como el vetusto "Archie", puede renovarse para añadir toques de misterio y de comedia de diálogos sarcásticos. En Estados Unidos, "Archie" es toda una institución, una que estableció en los años 30 las bases para todo el género de instituto posterior con sus claramente delimitados protagonistas, del idealizado buen chico a la "vecina de al lado" o la popular que desprecia a quienes considera que están por debajo de ella en la escala social. La televisión estadounidense está obsesionada con la adolescencia y, en especial, con la sensación de que, para algunos, el instituto fue la época en la que tocaron techo, en la que dieron de sí todo lo que podían. Si a eso le añadimos triángulos amorosos y asesinatos con oscuras ramificaciones, no es de extrañar que "Riverdale" sonara tan atractiva para la cadena.
Realmente, la serie se presenta como un híbrido complicado, un cóctel que utiliza bastantes elementos, en teoría dispares, para contar su historia. Están el componente de "pueblo pequeño lleno de secretos" (de ahí vienen las comparaciones con "Twin Peaks", por ejemplo), los diálogos a medias entre "Glee" y "Dawson crece" (y con tantas referencias pop como los de "Veronica Mars"), las complicaciones sentimentales (y sexuales) propias de "Gossip Girl" (más un personaje que lo cuenta todo en voz en off, como si fuera un narrador omnisciente), el drama entre los padres que podía haber en "The OC"... Este Archie quiere ser más moderno, estar más en la línea de las series que se llevan ahora, y quienes disfruten con el género de instituto, van a encontrar una serie muy disfrutable.
El reto, como siempre, será su evolución. "Veronica Mars", por ejemplo, tenía muy claro que era, en realidad, una serie de detectives, mientras "Gossip Girl" sabía que era un culebrón de lujo. "Riverdale" empieza presentando el toque de misterio en medio de su historia de instituto, y será cuestión de ver cuál de sus dos partes gana más peso, o si se integran bien en el resto de la temporada.
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