1.- Mañana, AMC estrena "The killing", un remake en 13 capítulos de una serie danesa, titulada "Forbrydelsen", que en su país de origen fue un gran éxito, y que sigue la investigación del asesinato de una niña a través de los ojos de sus padres y de la inspectora de policía asignada al caso. No es una circunstancia extraña. Hay cientos y cientos de películas y series que adaptan a determinado país éxitos extranjeros, incluso cuando han sido ya éxitos por sí solos en esos países. Lo que me ha llamado la atención es que "Forbrydelsen", la serie original, parece haber tenido una gran acogida en el Reino Unido, donde ha terminado de emitirla recientemente BBC 4, y los periódicos han seguido cada uno de sus episodios muy de cerca, publicando incluso una entrevista (con spoilers, claro) con Sofie Grabol, la actriz que da vida a la policía Sarah Lund, al final de la serie. El canal, además, tiene una noche más o menos institucionalizada para la emisión de series policiacas extranjeras, entre ellas la "Wallander" sueca o la francesa "Engrenages".
2.- Lo más habitual, si le preguntas a algún seguidor de "Justified" cuál es su secundario favorito, es que te diga que Boyd Crowder. Sus intentos por apartarse del mal camino no sólo no funcionan, sino que dejan siempre grandes momentos acrecentados por el magnetismo en pantalla de Walton Goggins, y su relación con Raylan es, desde luego, uno de los fuertes de la serie. Pero el que se ha ido afianzando en realidad como mi secundario favorito es Art (Nick Searcy), el jefe de Raylan en los marshalls, y que cumple un poco en esta serie el papel de Eli Gold en "The good wife", en el sentido de que no le hacen falta más que un par de frases ingeniosas para robar cualquier escena en la que esté. Como yo soy así, vería sin ningún problema una serie que consistiera sólo en Art discutiendo amablemente con Raylan y persiguiendo fugitivos.
Desde el principio, sabemos que tolera a Givens y pasa por alto algunas de sus peculiaridades porque le parece un buen agente, pero tampoco es fácil de engañar. Ya hemos visto en esta segunda entrega que no necesita mucho para sumar dos y dos y darse cuenta de lo que está pasando en realidad. Me resulta muy divertida simplemente la forma en la que se apoya en el quicio de la puerta y mira a Raylan antes de ordenarle o pedirle explicaciones sobre algo, y entre ellos hay ahora cierta confianza que sospecho que va a sufrir algún que otro vaivén. Aunque las actividades de Raylan en Harlan siguen siendo lo más importante de la serie, han integrado un poco mejor el trabajo en la oficina de los marshalls y, por tanto, han explotado un poco más a Art. El arco serializado está muy bien, pero cuando hacen historias autoconclusivas son también muy divertidos sobre todo porque, como dijimos hace tiempo, las tonterías que hacen los fugitivos suelen resultar muy entretenidas.
02 abril 2011
01 abril 2011
Los observadores del tiempo
Más o menos al principio de esta tercera temporada de "Fringe", creo que hubo varios blogueros que, viendo a los Observadores actuar en determinados capítulos, tuvimos una especie de revelación a la vez y nos dimos cuenta de que habíamos visto un comportamiento similar al de estos mozuelos calvos, silenciosos y con unos aparatejos muy steampunk. Su mantra vital es que ellos sólo observan, nunca intervienen, y que para ellos no existen el pasado, el presente y el futuro tal y como los entendemos nosotros, de forma lineal. Los tres, en realidad, ocurren al mismo tiempo, y los Observadores son capaces de ver el gran mosaico de un vistazo. O lo que es lo mismo, que conciben el tiempo como el mismo wibbly wobbley timey wimey de cierto Señor del Tiempo que protagoniza "Doctor Who".
Siendo serios, en realidad hay determinadas corrientes filosóficas y científicas que asumen que pasado, presente y futuro tienen lugar todos a la vez, y que nuestras decisiones nos llevan por uno de los muchos futuros que hay ante nosotros (creo que hay quien utiliza la concepción del tiempo de Einstein para explicarlo). También es un tema clásico en la ciencia ficción siempre que entran en juego viajes o paradojas temporales, y es asimismo un clásico contar con una especie de guardianes que vigilen que el continuo temporal discurre sin problemas. En "Fringe", los Observadores parecen dedicarse sólo a eso, a observar que determinados eventos que son importantes para esa fluidez temporal ocurren sin problema, y ellos nunca pueden intervenir. Son un poco como esos puntos fijos en la historia que el Doctor no puede alterar, por mucho que él quiera, porque sus acciones acaban llevando inevitablemente a que tengan lugar.
Pero como le pasa también al Doctor de vez en cuando, a veces les resulta imposible mantenerse al margen, y es cuando se desencadenan los problemas. Los Observadores siguen siendo un misterio en "Fringe", sobre todo porque, aunque hemos tenido algunos episodios que lidiaban directamente con ellos, no son muchos y queda en nuestro campo ir recopilando pistas y detalles para trazar nuestras propias teorías sobre su identidad y sus propósitos (yo tengo una, pero no os la voy a decir para que no haya spoilers potenciales). Aparecen aquí y allá, no tienen problemas con las barreras interdimensionales y siempre dicen cosas que nos hacen pensar que saben mucho más que nadie soobre lo que está pasando (una frase de un Observador a Peter era una pista importante para algo de lo que nos enteramos unos pocos episodios después).
A priori, los Observadores parecen distantes, fríos y tan alienígenas como el Doctor al principio dec sus nuevas encarnaciones, pero como ocurre con él, ellos también acaban desarrollando ciertos afectos y terminan cometiendo equivocaciones. Desde la primera temporada y el principio de la segunda, su papel parece haberse quedado un poco en segundo plano, conforme se desplegaba ante nuestros ojos toda la historia de secretos y mentiras entre Walter y Peter, principalmente. Pero ellos en parte son así; observan los toros desde la barrera y toman notas de que ocurre lo que esperan que ocurra. ¿O saltarán más a menudo en medio de la refriega? Ya lo hicieron antes.
Siendo serios, en realidad hay determinadas corrientes filosóficas y científicas que asumen que pasado, presente y futuro tienen lugar todos a la vez, y que nuestras decisiones nos llevan por uno de los muchos futuros que hay ante nosotros (creo que hay quien utiliza la concepción del tiempo de Einstein para explicarlo). También es un tema clásico en la ciencia ficción siempre que entran en juego viajes o paradojas temporales, y es asimismo un clásico contar con una especie de guardianes que vigilen que el continuo temporal discurre sin problemas. En "Fringe", los Observadores parecen dedicarse sólo a eso, a observar que determinados eventos que son importantes para esa fluidez temporal ocurren sin problema, y ellos nunca pueden intervenir. Son un poco como esos puntos fijos en la historia que el Doctor no puede alterar, por mucho que él quiera, porque sus acciones acaban llevando inevitablemente a que tengan lugar.
Pero como le pasa también al Doctor de vez en cuando, a veces les resulta imposible mantenerse al margen, y es cuando se desencadenan los problemas. Los Observadores siguen siendo un misterio en "Fringe", sobre todo porque, aunque hemos tenido algunos episodios que lidiaban directamente con ellos, no son muchos y queda en nuestro campo ir recopilando pistas y detalles para trazar nuestras propias teorías sobre su identidad y sus propósitos (yo tengo una, pero no os la voy a decir para que no haya spoilers potenciales). Aparecen aquí y allá, no tienen problemas con las barreras interdimensionales y siempre dicen cosas que nos hacen pensar que saben mucho más que nadie soobre lo que está pasando (una frase de un Observador a Peter era una pista importante para algo de lo que nos enteramos unos pocos episodios después).
A priori, los Observadores parecen distantes, fríos y tan alienígenas como el Doctor al principio dec sus nuevas encarnaciones, pero como ocurre con él, ellos también acaban desarrollando ciertos afectos y terminan cometiendo equivocaciones. Desde la primera temporada y el principio de la segunda, su papel parece haberse quedado un poco en segundo plano, conforme se desplegaba ante nuestros ojos toda la historia de secretos y mentiras entre Walter y Peter, principalmente. Pero ellos en parte son así; observan los toros desde la barrera y toman notas de que ocurre lo que esperan que ocurra. ¿O saltarán más a menudo en medio de la refriega? Ya lo hicieron antes.
30 marzo 2011
Casi famosos (XXXVI)
A veces, los ejemplos de "casi famosos" surgen de un comentario en un blog, o viendo de refilón una serie o una película vieja por la tele, o porque alguien te cuenta de pasada que se encontraron a tal actor en tal sitio. Algunos de estos ejemplos los he encontrado así.
A esta actriz inglesa vamos a verla mucho este verano y, sobre todo, este otoño, en cuanto Fox ponga su maquina publicitaria a trabajar promocionando "Terra Nova". Producida por Steven Spielberg, es uno de los estrenos más esperados de la próxima temporada, aunque está sufriendo no pocos retrasos por la complejidad de su producción, y una de sus protagonistas es Shelley Conn. Algunos de vosotros igual la visteis en "Mistresses", y otros la recordaban de su breve aparición al principio de "Charlie y la fábrica de chocolate" como una princesa india (lo leí en un comentario no recuerdo en qué blog). La historia familiar de Conn es bastante curiosa porque su abuelo era hermano de Merle Oberon, una de las primeras estrellas de Hollywood mulatas (su padre era galés y su madre, de Sri Lanka). Sin embargo, Oberon siempre ocultó su herencia india. También como curiosidad, uno de sus maridos, Lucien Ballard, desarrolló un filtro para la cámara que dispersaba la luz al rodar un primer plano y disimulaba las cicatrices que le quedaron en la cara de un accidente de coche que sufrió en 1937. Ballard bautizó ese filtro como "Obie".
Otro actor con una peculiar mezcla racial es Jason Momoa, con sangre hawaiana, alemana, irlandesa y cherokee, y que ha pasado de lucir rastas en "Stargate Atlantis" a lucir pectorales tanto en "Juego de tronos" como en la nueva "Conan, el bárbaro". Momoa, sin embargo, empezó como modelo y, atentos, socorrista en su Hawai Natal, por lo que no era raro que fuera "Los vigilantes de la playa en Hawai" su primer trabajo como actor.
En los 90, Catherine Keener y Steve Buscemi eran dos de los actores más prolíficos en el entonces pujante cine indie estadounidense. En 1995, ambos protagonizaron la ópera prima de Tom DiCillo, "Vivir rodando", que mostraba el rodaje, lleno de contratiempos, precisamente de una cinta independiente, y por allí debutó ante las cámaras Peter Dinklage, otro que veremos en breve en "Juego de tronos". Dinklage ha hecho de todo, hasta ha sido el Ricardo III de Shakespeare en el teatro, pero quizás la película por la que es más conocido es por la estupenda "The station agent", dirigida precisamente por el director del piloto de la adaptación de los libros de George R.R. Martin, Tom McCarthy.
Es raro el actor australiano que no ha pasado por alguno de los longevos culebrones que se emiten allí, como "Home and away", por ejemplo. Jason Clarke, que ahora podemos ver en "The Chicago code", lo hizo brevemente, después de pasearse por series tan míticas como "Los rompecorazones" y antes de dar el salto a Estados Unidos y hacerse más o menos conocido allí por un secundario en "Farscape" y por su protagonismo en "Brotherhood", una serie de Showtime sobre dos hermanos cada uno en un lado distinto de la ley. No es un pasado tan impactante como el de su compañera de reparto Jennifer Beals protagonizando "Flashdance" en su primer año en la universidad de Yale, pero tampoco está mal.
P.D.: Esta entrada está programada y ha sido publicada por un cylon pero de la variedad centurión, así que disculpa los errores que pueda haber.
A esta actriz inglesa vamos a verla mucho este verano y, sobre todo, este otoño, en cuanto Fox ponga su maquina publicitaria a trabajar promocionando "Terra Nova". Producida por Steven Spielberg, es uno de los estrenos más esperados de la próxima temporada, aunque está sufriendo no pocos retrasos por la complejidad de su producción, y una de sus protagonistas es Shelley Conn. Algunos de vosotros igual la visteis en "Mistresses", y otros la recordaban de su breve aparición al principio de "Charlie y la fábrica de chocolate" como una princesa india (lo leí en un comentario no recuerdo en qué blog). La historia familiar de Conn es bastante curiosa porque su abuelo era hermano de Merle Oberon, una de las primeras estrellas de Hollywood mulatas (su padre era galés y su madre, de Sri Lanka). Sin embargo, Oberon siempre ocultó su herencia india. También como curiosidad, uno de sus maridos, Lucien Ballard, desarrolló un filtro para la cámara que dispersaba la luz al rodar un primer plano y disimulaba las cicatrices que le quedaron en la cara de un accidente de coche que sufrió en 1937. Ballard bautizó ese filtro como "Obie".
Otro actor con una peculiar mezcla racial es Jason Momoa, con sangre hawaiana, alemana, irlandesa y cherokee, y que ha pasado de lucir rastas en "Stargate Atlantis" a lucir pectorales tanto en "Juego de tronos" como en la nueva "Conan, el bárbaro". Momoa, sin embargo, empezó como modelo y, atentos, socorrista en su Hawai Natal, por lo que no era raro que fuera "Los vigilantes de la playa en Hawai" su primer trabajo como actor.
En los 90, Catherine Keener y Steve Buscemi eran dos de los actores más prolíficos en el entonces pujante cine indie estadounidense. En 1995, ambos protagonizaron la ópera prima de Tom DiCillo, "Vivir rodando", que mostraba el rodaje, lleno de contratiempos, precisamente de una cinta independiente, y por allí debutó ante las cámaras Peter Dinklage, otro que veremos en breve en "Juego de tronos". Dinklage ha hecho de todo, hasta ha sido el Ricardo III de Shakespeare en el teatro, pero quizás la película por la que es más conocido es por la estupenda "The station agent", dirigida precisamente por el director del piloto de la adaptación de los libros de George R.R. Martin, Tom McCarthy.
Es raro el actor australiano que no ha pasado por alguno de los longevos culebrones que se emiten allí, como "Home and away", por ejemplo. Jason Clarke, que ahora podemos ver en "The Chicago code", lo hizo brevemente, después de pasearse por series tan míticas como "Los rompecorazones" y antes de dar el salto a Estados Unidos y hacerse más o menos conocido allí por un secundario en "Farscape" y por su protagonismo en "Brotherhood", una serie de Showtime sobre dos hermanos cada uno en un lado distinto de la ley. No es un pasado tan impactante como el de su compañera de reparto Jennifer Beals protagonizando "Flashdance" en su primer año en la universidad de Yale, pero tampoco está mal.
P.D.: Esta entrada está programada y ha sido publicada por un cylon pero de la variedad centurión, así que disculpa los errores que pueda haber.
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