08 marzo 2011

Criminales sin cerebro

En las historias de detectives o policiacas es muy habitual que exista un cerebro del crimen, un tipo inteligente y escurridizo que ejecuta diversos actos delictivos de un modo tan ingenioso, que el protagonista nunca consigue atraparlo. Esos Moriarty presentan retos intelectuales para el detective principal, al que el villano elige como adversario porque lo considera su igual en cuanto a inteligencia y cree que presenta un desafío a la altura de sus capacidades. Pero a veces hay también otra clase de criminales cuyo cerebro no es precisamente su cualidad más destacable, tipos más bien estúpidos que se lanzan de cabeza a alguna actividad sin pensar demasiado en que su beneficio a corto plazo puede conllevar su desgracia más adelante.

Estos criminales con más músculo que cerebro son habituales en el género noir y, específicamente, en las películas de los hermanos Coen, que los retrataron a la perfección en "Fargo". Entre los dos tipos a los que William H. Macy encarga el secuestro de su mujer deben sumar una neurona y media, y los pequeños actos de estupidez que uno y otros van cometiendo acaban encadenándose para desarrollar una verdadera tragedia de la que te ríes para no llorar. Con cada metedura de pata, los personajes se sacan de la manga otra aún mayor que, a priori, les parece la idea perfecta para arreglarlo todo, pero que, por supuesto, acaba complicando las cosas hasta el infinito.

Cuando empezó la segunda temporada de "Justified", comentamos que Raylan tenía unos nuevos rivales a los que vigilar de cerca, la familia Bennett, un matriarcado criminal con una Mags Bennett llena de claroscuros y en la que se atisba una dureza muy necesaria para dedicarse a asuntos fuera de la ley. Con ella están en el negocio sus hijos, pero a estos no les gusta demasiado pensar y van metiéndose en un berenjenal detrás de otro. Resulta sumamente entretenido verlos porque son impredecibles, y la amenaza de lo que Mags puede hacerles cada vez que se equivocan deja buenos momentos. Además, no son los únicos delincuentes sin dos dedos de frente de la serie. De hecho, la mayoría de los fugitivos que Raylan y sus compañeros persiguen hacen un montón de tonterías que acaban siendo su perdición y, paradójicamente, complican la labor de los marshalls porque, como decimos, su estupidez no siempre es fácil de predecir y lo único que conlleva son problemas para todo el mundo. Y diversión para nosotros que lo vemos en casa.
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