02 junio 2009

Cambio de guardia


Va a ser el tema que domine todas las conversaciones sobre televisión yanqui de aquí al mes de septiembre, el cambio de guardia en las noches de la NBC. Jay Leno deja su paso a Conan O'Brien, que anoche debutó al frente de un programa histórico de la televisión estadounidense como es "The Tonight Show". Puesto en pie en la década de los 50 por Steve Allen, el presentador que más tiempo estuvo al frente fue Johnny Carson, entre 1962 y 1992, que para muchos es el "inventor" de los late night shows, del que beben tanto Jay Leno, como David Letterman como Andreu Buenafuente. De hecho, en su más de medio siglo de vida, sólo ha tenido cinco presentadores. El traspaso de poderes de Leno a O'Brien lleva cinco años gestándose, ya que el primero acababa su contrato con la NBC este año. Ese movimiento de darle su propio show a las 10 no sólo es una forma de ahorrarse costes (aunque Leno cobre unos 30 millones de dólares anuales, el programa cuesta creo que dos millones a la semana, frente a los tres millones por capítulo que cuesta una serie), sino también de evitar que se fuera a la competencia (la ABC fue la que más sonó durante una temporada como posible hogar de Leno).

Todos hemos leído las predicciones que se hacen de lo que puede suponer que "The Jay Leno Show" funcione a un horario que tradicionalmente estaba dedicado a las series, y más en la NBC, ya que a esa hora triunfaron títulos como "Urgencias", "Canción triste de Hill Street" y, si no estoy equivocada, "El ala oeste de la Casa Blanca". Hay quien pronostica el final de la ficción televisiva en las networks, y quien piensa que no será para tanto. Un perro viejo como Glenn Gordon Caron, creador de "Luz de luna" y, ahora, de "Medium", explicaba en "TV Week" que "si funciona, va a cambiarlo todo. Si, como sospecho, sólo funciona para la cadena pero no para el público, y no necesariamente para todas las (cadenas) afiliadas, entonces veremos otra dinámica en escena. Y va a ser fascinante". Desde luego, la NBC se juega mucho colocando a Jay Leno en un horario en el que las demás cadenas programan ficción, y es probable que sus audiencias varíen bastante dependiendo de la competencia.

Por su parte, ésta es la segunda sustitución importante que hace Conan O'Brien en su carrera. Empezó como presentador de un late night sustituyendo a David Letterman en 1993, cuando éste dejó la NBC por la CBS enfadado porque Leno le había "levantado" la oportunidad de suplir a Carson en "The Tonight Show". La experiencia de O'Brien era como guionista en "Los Simpson" y "Saturday Night Live", y le costó ganarse al público. Pero, desde entonces, se ha convertido en un cómico fácilmente reconocible (y no sólo por su imposible tupé pelirrojo), y está más que preparado para triunfar en el puesto de Leno. Veremos qué tal le va cuando éste debute en septiembre, y su lead-in no se acaba convirtiendo en su peor enemigo.

P.D.: Creo que ya lo he comentado alguna que otra vez, pero todos los cómicos de late night yanquis, mi favorito es O'Brien. Y porque Craig Ferguson tiene un acento escocés a veces muy difícil, y hay que estar muy puesto en política yabqui para disfrutar a tope a Stephen Colbert.

01 junio 2009

Colecciones de moda

Hay una cosa muy curiosa que suele darse a la hora de definir un personaje antes incluso de que abra la boca, y es la utilización del atrezzo y el vestuario. En cuanto Bree Van de Kamp aparece por primera vez en "Mujeres desesperadas", su atuendo y su peinado nos dicen mucho más de lo estricta y preocupada por las apariencias que es que cualquier cosa que pueda decir. El otro día, echando un ojo a la web de "The Closer" en TNT, encontré un curioso vídeo sobre cómo se elegía el vestuario de los personajes en la serie, y cómo se hacía que el tono de los vestidos de Brenda y de las corbatas de Gabriel estuviera más o menos conjuntado, o que Brenda y el comandante Taylor llevaran colores que contrastaran mucho entre sí. Son pequeños detalles que definen a los personajes sin que apenas te des cuenta (no me olvido del bolso de Mary Poppins de Brenda, con esa cualidad, que viene de serie en los bolsos de muchas mujeres en el mundo, de que nunca encuentres en él lo que te hace falta cuando lo necesitas).

El vestuario define a la perfección a Patrick Jane y a Gregory House. Jane lleva en su trabajo en el CBI en "El mentalista" el mismo tipo de trajes que usaba cuando hacía "milagros" por televisión, pero arrugados y menos brillantes, lo que nos da una pista sobre el peso que el pasado tiene en él. La decisión de que House vaya a trabajar en vaqueros, con unas camisas arrugadas (y siempre rosas o azules) y en zapatillas deportivas ya indica claramente qué jamas se pondrá una bata antes de que Cuddy le haga ningún comentario al respecto. El vestuario es una pista importante en los últimos episodios de "Fringe" (ya sabéis, SPOILERS). En cuanto se nos dice que los sujetos de los experimentos de William Bell siempre visten en tonos grises y negros, es muy fácil saber quién son sus "reclutas" y quiénes no (Olivia, por ejemplo, siempre viste en esos colores, con el único tono blanco de las camisas).

La verdad es que los trajes que llevan siempre los policías suelen ser bastante monótonos. Jack Malone en "Sin rastro" siempre iba de negro, con corbata del mismo color y camisa blanca, y en mi revisión de "Expediente X" me he dado cuenta de que, salvo en contadas excepciones, los abrigos de Mulder y Scully siempre eran del mismo color (no simplemente oscuros, sino del mismo azul marino) y, a veces, incluso los trajes tenían el mismo color. Pero la variedad tonal de los trajes de los detectives es realmente escasa. En "The Closer" se permiten alguna alegría con las corbatas y con las camisas, del mismo modo que siempre es divertido ver qué estampado lleva en cada capítulo de "Bones" Booth en la corbata.

Uno de los accesorios que últimamente me divierten más son los coches. Desde que se descubriera que Jane conduce un "tiburón", me he fijado, por ejemplo, en el coche de macarra, de color morado y todo destrozado, que lleva Mary en "In plain sight", y en el Volvo familiar tipo tanque, con más años que la tos, que Allison conduce en "Medium". También dicen algo sobre sus conductores.

31 mayo 2009

Un ramo de despedida

La cancelación de "Pushing daisies" nos deja huérfanos de algo realmente original en la televisión, una apuesta por una forma distinta de contar las cosas ya desde su colorida puesta en escena y sus diálogos como ametralladoras. Los tres últimos episodios de la serie, que se han visto antes en el Reino Unido y Alemania que en EE.UU., ofrecen lo que parecía insospechado cuando la ABC envió la serie a un hiato navideño que terminó siendo permanente: una cierta sensación de cierre. Con epílogo realmente bonito y una frase final estupenda ("estos eventos no son, no fueron y no deberían ser considerados un final porque en los finales, como todos sabemos, es donde empezamos"), le decimos adiós a Ned, Chuck y ese grupo de peculiares personajes, cada uno con sus secretos y sus problemas a cuestas, intentando encontrar un lugar en el mundo donde encajen.

Ya comentamos con anterioridad que, justo cuando se supo que la ABC cancelaba la serie, ésta sacó todo lo que podía dar de sí, aireando los secretos de todos los personajes y mostrando cómo lidiaban con ellos. Esas tramas rompían el aire de cuento feliz que tenía la serie al principio, mostrando mucha más tristeza y melancolía, y ofreciendo al mismo tiempo una nueva oportunidad, una nueva vida, como la que Ned le ofrece a Chuck. Siendo ellos dos el centro del show, su relación ha sido la más puesta a prueba, pero al final ha habido ocasión de que los secundarios se lucieran. Es una lástima que no volvamos a ver juntos a Olive y Emerson, que formaban un dúo de investigadores realmente divertido (ya digo que sólo meter en el mismo cuadro a Kristin Chenoweth y Chi McBride da para un montón de chistes), y también que perdamos a las tías de Chuck, Vivian y Lilly, los dos personajes más tristes de toda la serie (y Lilly y su amazing acting eye tenía una competición con Emerson por ver quién era el más sarcástico).

Todos tienen su cierre al final, su momento de brillar, de reivindicar por qué "Pushing daisies" se merecía mejor suerte que la que ha tenido. Y sí, ya sé que a muchos os desencantó, nunca os gustó, os parecía que con una película de dos horas había suficiente. Dos horas no pueden, ni por asomo, contener el awesomness (perdón por el anglicismo) de Emerson Cod, sus camisas indescriptibles y su dúo con Olive. Oh, hell no.

Música de la semana: Hoy no tengo ninguna elección seriéfila especial (aunque casi me da algo cuando he visto un anuncio de Orange con la música de "El valle secreto"), así que será una que escuché el otro día de hilo musical en un centro comercial, "Town called malice", de The Jam, con la que Billy Elliot daba rienda suelta a sus ansias de bailar por todo su barrio.