ALERTA SPOILERS: ¿No ves "Fringe"? ¿Lo haces, pero no has llegado al final de la tercera temporada? Mejor será que no pases de aquí.
"Doctor Who", "Perdidos", "Alias", "Dollhouse", "Héroes", "El retorno del Jedi", los libros de Thursday Next y los cómics de X-Men. Todo eso se me pasó por la cabeza con el final de la tercera temporada de "Fringe" y ese salto al futuro que muchos otros títulos de ciencia ficción han hecho antes que ella. Trae malos recuerdos de "Héroes", desde luego, porque usaban esos saltos para mostrarnos una línea temporal más interesante que la habitual de la serie, pero luego todo lo que se nos mostraba en ella quedaba en agua de borrajas. "Fringe" no es así, ya lo sabemos, y aunque es una seria advertencia para Peter sobre las consecuencias del uso de la máquina (y nos la juegan con el truco efectista de que Walternate, en plan archienemigo total, ejecute a Olivia), le podemos otorgar el beneficio de la duda de qué sabrán adónde ir con todo esto. Lo han hecho otras veces, especialmente, tras el final de la segunda, así que no me preocupa demasiado. De hecho, hasta que no vea cómo empieza la cuarta, no voy a poder decidir si este "The day we died" es un acierto o un error.
Como no quiero repetir lo mismo que he comentado en la reseña para "¡Vaya Tele!", sólo voy a decir que es el punto de unión entre los dos universos lo que promete más de cara a los nuevos episodios, incluso sin la amenaza del apocalipsis de 2026. Las miradas que intercambian los dos Walters y, sobre todo, las dos Olivias cuando se ven en el laboratorio no tienen precio, y me intriga mucho la relación que van a tener ellas, porque bien puede ser que tengan la llave para poder recuperar a Peter de su repentina "no existencia" (recuerda, Amy Pond). ¿O es que Henry, el hijo de BOlivia, también va a desaparecer? Y no nos olvidemos de Lincoln y Charlie, que ya no confían en Walternate y a los que no hemos visto en estos tres episodios finales.
Con esta pirueta, "Fringe" se vuelve a reinventar y ya queda poco de lo que vimos en aquel piloto con el avión lleno de muertos inexplicables. Sus nuevas versiones son más interesantes y entretenidas que aquella, con unos personajes mucho más humanos y reconocibles, y mientras no los pierdan de vista (sobre todo, a Olivia), no habrá demasiados problemas. Sí, las paradojas temporales pueden dar muchos quebraderos de cabeza, pero el truco está en no cuestionarlas ni pensar demasiado en ellas, porque en realidad no tienen explicación (quien quiera saber más sobre los agujeros de gusano, puede leer esta explicación). Mi curiosidad por comprobar por dónde se encamina la cuarta temporada es elevada, más después de que la primera mitad de esta tercera confirmara el nivel que puede alcanzar la serie.
De hecho, yo diría que esos nueve capítulos iniciales nos malacostumbraron. Los intentos de Olivia por recuperar su identidad y volver a casa y la labor de agente doble de BOlivia son el punto más alto, por ahora, de la serie y el resto, simplemente, no podía estar a su nivel. Pero con sus altibajos y sus decisiones extrañas (y sus Rambaldidadas), hay pocos títulos que yo disfrute más que "Fringe". Me divierte mucho encontrar parecidos con "Alias" (esa BOlivia capaz de cargarse a quien haga falta incluso embarazadísima y a punto de dar a luz), la clase semanal de interpretación de John Noble, muy bien asistido por Ana Torv, es imprescindible, y las locuras que se sacan de vez en cuando, como "Bellyvia", me hacen mucha gracia. Está en mi zona de confianza, y ya no puedo ser totalmente objetiva con ella.
P.D.: El otro día, Ramón Rey recordó por Twitter "El futuro", una canción de Lliso que se incluyó en la versión editada en España de la banda sonora de la primera película de "Expediente X". Esa película tenía el subtítulo de "Fight the future", una asociación que me ha venido a la cabeza de inmediato viendo "The day we died".
07 mayo 2011
06 mayo 2011
No puedes huir de Harlan
ALERTA SPOILERS: Como de lo que se va tratar aquí es del final de la segunda temporada de "Justified", igual es mejor que no sigais leyendo si no lo habéis visto y no sabéis qué tipo de "tarta de manzana" gusta en el condado de Harlan.
En muchos westerns, el conflicto principal de la historia, el que acaba desembocando en el inevitable tiroteo final, suele ser una disputa entre un par de familias. Puede ser por tierras, por ganado, por una partida de póker o por un desaire a algún hijo, pero en cuanto el resquemor empieza a anidar, sólo se concibe una forma de arreglarlo; derramando sangre. Además, hasta cierto punto, cada familia es su propio reino de taifas y, por tanto, se toman en su mano administrar justicia, o directamente venganza, de los agravios que crean haber sufrido. No sólo los Bennett son así en el condado de Harlan. Es también el modo de operaciones de los Crowder y de los Givens, los tres clanes enfrentados en diferentes disputas entre sí desde generaciones atrás, cuyos acuerdos para enterrar las hachas de guerra son tan frágiles, como la escarcha del principio del invierno sobre un charco. Y cualquiera que se vea envuelto en medio, saldra trasquilado.
Esa forma de actuar es parte de ellos y no se puede olvidar ni descartar. Puedes sacar al chico de Harlan, pero no puedes sacar Harlan del chico. Lo poco que vimos de Raylan en Miami al principio de la serie nos confirma que, por muy lejos que esté, siempre actuará bajo ese código que aprendió en las colinas mineras de Kentucky. Por eso acaba volviendo siempre, incluso aunque en este caso sea para evitar que Loretta, esa adolescente que tanto se acaba pareciendo a la protagonista de "Valor de ley", se adentre más por ese camino que Raylan y Mags eligieron hace tiempo, y del que ya no se pueden apartar. Desde luego, la matriarca de los Bennett ha sido una de las razones por las que esta segunda temporada ha superado todas las expectativas que pudiéramos tener. Hasta los casos autoconclusivos del principio no lo eran tanto, porque todos acababan relacionados de algún modo con los Bennett, generalmente con Dickie o Coover, esos dos hijos cuya cortedad mental (en uno más que en el otro) y mezquindad les lleva a cometer todo tipo de actividades criminales, siempre huyendo hacia delante y sin pararse a pensar en las consecuencias.
Porque, en esta serie, toda acción tiene sus consecuencias y hay que estar dispuesto a lidiar con ellas. El dinero que Winona roba del armario de las pruebas no sólo la pone en peligro en ella, sino también su relación con Raylan y la de éste con Art, un secundario que esta temporada se ha agrandado todavía más sin tener demasiadas escenas (aunque sí tuvo un capítulo casi para él solo). Y que Mags envenene al padre de Loretta la deja expuesta a que, por mucho que se preocupe de ella y quiera cuidarla, acabará siendo objeto de su venganza. Si se disparan balas, acaban en alguna parte, o en alguien, y si te has ganado fama de criminal brillante, nadie creerá que quieres cambiar, como le ocurre a Boyd, otro que se ha ganado su puesto entre los secundarios imprescindibles. Al final, parece que se harta de que nadie lo tome en serio y decide darle al mundo lo que pedía de él, un Crowder dedicado a la delincuencia variada.
Esta segunda temporada de "Justified" no puede resumirse en cuatro o cinco párrafos. Está llena de detalles, de tramas que se cruzan sin que unas pierdan fuerza ante otras, de unos secundarios mejor aprovechados que al principio (Rachel se reveló en un capítulo como una marshall a tener en cuenta si le dieran un poco más de cancha), de acciones que parecen insignficantes pero acaban teniendo unas ramificaciones inesperadas... En el centro sigue estando Raylan, un gran compendio de Humphrey Bogart y John Wayne, siempre al borde de convertirse en alguien como Boyd, y con unos diálogos simplemente sensacionales. Los Emmy la ignorarán de nuevo, pero todos los elogios hacia la serie están más que justificados.
En muchos westerns, el conflicto principal de la historia, el que acaba desembocando en el inevitable tiroteo final, suele ser una disputa entre un par de familias. Puede ser por tierras, por ganado, por una partida de póker o por un desaire a algún hijo, pero en cuanto el resquemor empieza a anidar, sólo se concibe una forma de arreglarlo; derramando sangre. Además, hasta cierto punto, cada familia es su propio reino de taifas y, por tanto, se toman en su mano administrar justicia, o directamente venganza, de los agravios que crean haber sufrido. No sólo los Bennett son así en el condado de Harlan. Es también el modo de operaciones de los Crowder y de los Givens, los tres clanes enfrentados en diferentes disputas entre sí desde generaciones atrás, cuyos acuerdos para enterrar las hachas de guerra son tan frágiles, como la escarcha del principio del invierno sobre un charco. Y cualquiera que se vea envuelto en medio, saldra trasquilado.
Esa forma de actuar es parte de ellos y no se puede olvidar ni descartar. Puedes sacar al chico de Harlan, pero no puedes sacar Harlan del chico. Lo poco que vimos de Raylan en Miami al principio de la serie nos confirma que, por muy lejos que esté, siempre actuará bajo ese código que aprendió en las colinas mineras de Kentucky. Por eso acaba volviendo siempre, incluso aunque en este caso sea para evitar que Loretta, esa adolescente que tanto se acaba pareciendo a la protagonista de "Valor de ley", se adentre más por ese camino que Raylan y Mags eligieron hace tiempo, y del que ya no se pueden apartar. Desde luego, la matriarca de los Bennett ha sido una de las razones por las que esta segunda temporada ha superado todas las expectativas que pudiéramos tener. Hasta los casos autoconclusivos del principio no lo eran tanto, porque todos acababan relacionados de algún modo con los Bennett, generalmente con Dickie o Coover, esos dos hijos cuya cortedad mental (en uno más que en el otro) y mezquindad les lleva a cometer todo tipo de actividades criminales, siempre huyendo hacia delante y sin pararse a pensar en las consecuencias.
Porque, en esta serie, toda acción tiene sus consecuencias y hay que estar dispuesto a lidiar con ellas. El dinero que Winona roba del armario de las pruebas no sólo la pone en peligro en ella, sino también su relación con Raylan y la de éste con Art, un secundario que esta temporada se ha agrandado todavía más sin tener demasiadas escenas (aunque sí tuvo un capítulo casi para él solo). Y que Mags envenene al padre de Loretta la deja expuesta a que, por mucho que se preocupe de ella y quiera cuidarla, acabará siendo objeto de su venganza. Si se disparan balas, acaban en alguna parte, o en alguien, y si te has ganado fama de criminal brillante, nadie creerá que quieres cambiar, como le ocurre a Boyd, otro que se ha ganado su puesto entre los secundarios imprescindibles. Al final, parece que se harta de que nadie lo tome en serio y decide darle al mundo lo que pedía de él, un Crowder dedicado a la delincuencia variada.
Esta segunda temporada de "Justified" no puede resumirse en cuatro o cinco párrafos. Está llena de detalles, de tramas que se cruzan sin que unas pierdan fuerza ante otras, de unos secundarios mejor aprovechados que al principio (Rachel se reveló en un capítulo como una marshall a tener en cuenta si le dieran un poco más de cancha), de acciones que parecen insignficantes pero acaban teniendo unas ramificaciones inesperadas... En el centro sigue estando Raylan, un gran compendio de Humphrey Bogart y John Wayne, siempre al borde de convertirse en alguien como Boyd, y con unos diálogos simplemente sensacionales. Los Emmy la ignorarán de nuevo, pero todos los elogios hacia la serie están más que justificados.
05 mayo 2011
Una temporada en diez escenas
El año pasado, para cerrar la temporada televisiva, aprovechamos para recordar momentos imborrables de todos los meses anteriores que, por las razones que fueran, se nos habían quedado en la memoria por muchos capítulos que hubieran pasado. Como esta semana ya empiezan a acabarse las entregas de unas cuantas series, no es mal momento para repetir el ejercicio, aunque lo más probable es que, como me ocurrió en 2010, se me olviden un montón que también merecerían entrar en esta lista, pero eso están los comentarios, para que me los recordeis. Por otro lado, habrá algunas series que se queden fuera porque llevan emitidos, de momento, muy pocos capítulos, por lo que es un poco pronto para incluirlas aquí. Intentaré reducir la lista a diez momentos.
1.- El vuelo del balón en el último capítulo de "Friday Night Lights", una elipsis elegante y muy efectiva.
2.- Alicia, apoyada en el dintel de la puerta tras enterarse de algo que, desde luego, no habría querrido saber en uno de los episodios finales de la segunda temporada de "The good wife".
3.- El descubrimiento de Olivia de cómo su vida ya no es la que era tras regresar a casa en el capítulo que mandaba a "Fringe" de parón navideño.
4.- Gloria y la pistola en "Modern family". Eso lo resume todo.
5.- El "I'm not ready for this" con el que Marshall recibe determinada noticia en "Cómo conocí a vuestra madre".
6.- La lenta asunción de Brennan de que igual se ha equivocado en cierto aspecto de su vida en el mejor capítulo de esta flojita sexta temporada de "Bones".
7.- El discurso de Mags Bennett en la reunión con la representante de la compañía minera en "Justified".
8.- La sesión de "terapia de pareja" de Liz y Jack con un psicólogo de la NBC en "30 Rock".
9.- La escena del crimen en el piloto de "The Killing".
10.- El número musical que cierra cierto capítulo de "House".
Menciones especial: La salida de Rick del hospital abandonado en "The Walking Dead" y la presentación de los bajos fondos de Londres en "The crimson petal and the white".
1.- El vuelo del balón en el último capítulo de "Friday Night Lights", una elipsis elegante y muy efectiva.
2.- Alicia, apoyada en el dintel de la puerta tras enterarse de algo que, desde luego, no habría querrido saber en uno de los episodios finales de la segunda temporada de "The good wife".
3.- El descubrimiento de Olivia de cómo su vida ya no es la que era tras regresar a casa en el capítulo que mandaba a "Fringe" de parón navideño.
4.- Gloria y la pistola en "Modern family". Eso lo resume todo.
5.- El "I'm not ready for this" con el que Marshall recibe determinada noticia en "Cómo conocí a vuestra madre".
6.- La lenta asunción de Brennan de que igual se ha equivocado en cierto aspecto de su vida en el mejor capítulo de esta flojita sexta temporada de "Bones".
7.- El discurso de Mags Bennett en la reunión con la representante de la compañía minera en "Justified".
8.- La sesión de "terapia de pareja" de Liz y Jack con un psicólogo de la NBC en "30 Rock".
9.- La escena del crimen en el piloto de "The Killing".
10.- El número musical que cierra cierto capítulo de "House".
Menciones especial: La salida de Rick del hospital abandonado en "The Walking Dead" y la presentación de los bajos fondos de Londres en "The crimson petal and the white".
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