08 marzo 2010

La hora de Kathryn

"The time has come". Así precedió Barbra Streisand la lectura del nombre de Kathryn Bigelow como ganadora del Oscar a la mejor dirección, la primera vez que una mujer consigue este galardón. Bigelow era sólo la cuarta directora nominada después de Lina Wertmüller ("Siete bellezas"), Jane Campion ("El piano") y Sofia Coppola ("Lost in Translation"), pero sus victorias previas en los BAFTA, diversos círculos de críticos y, sobre todo, el sindicato de directores (que tampoco había premiado a ninguna mujer hasta este momento) allanaron el camino para un galardón que entraba dentro de los previsibles de una ceremonia que condujeron al alimón Steve Martin y Alec Baldwin, que dejaron una buena impresión aunque se volvió a criticar que la gala fuera lenta.

"En tierra hostil" repitió la historia de la victoria, hace unos años, de "Million Dollar Baby" sobre la gran producción hollywoodiense del año y gran favorita a priori, "El aviador". O de "Slumdog Millionaire" sobre "El curioso caso de Benjamin Button" el año pasado. "Avatar" parecía una segura ganadora de todo lo habido y por haber, pero la cinta de Bigelow sobre un artificiero en Bagdad fue ganando momentum cuando más contaba; en la recta final de la temporada de premios. A partir de los Globos de Oro (en los que James Cameron aún hizo valer su poderío), "En tierra hostil" se iba imponiendo en todos los duelos directos entre ambas películas, y en los Oscars se ha llevado el cuarteto más importante de premios, si descontamos los de actuación: película, director, guión y montaje.

"Avatar", al final, se conformó con Oscars técnicos y con sorprender a "La cinta blanca" en la mejor fotografía. El título de Haneke incluso perdió en la categoría de mejor película extranjera ante la muy recomendable y clásica "El secreto de sus ojos", el segundo Oscar de la historia para Argentina después de "La historia oficial". Pero ya hemos comentado que lo previsible es que el galardón de las películas en lengua no inglesa sea imprevisible (Juan José Campanella agradeció a la Academia que el Naa'vi de "Avatar" no contara como idioma extranjero). Más sorprendente fue el premio para el guión adaptado de "Precious", que suele ser el de la consolación para las cintas independientes que logran llegar hasta el Kodak Theatre, y que certificó que todo el buzz que tenía "Up in the air" en otoño se había esfumado como la espuma de una caña de cerveza en un día de verano.

Las victorias de Jeff Bridges, Sandra Bullock (primera actriz que gana el mismo año el Oscar y el Razzie, aunque por películas diferentes), Christoph Waltz y Mo'Nique no tuvieron ninguna emoción. Ésta última llevaba un atuendo morado que homenajeaba el que había llevado Hattie McDaniel en 1939, cuando se convirtió en la primera actriz negra en ganar un Oscar (por "Lo que el viento se llevó"), y el premio de Bridges sonó también a reconocimiento a toda su carrera (su próximo papel será de nuevo con los Coen, retomando el que le reportó a John Wayne un Oscar en el remake de "Valor de ley"). Los dos Oscars de "Up" como mejor película de animación y mejor banda sonora tampoco sorprendieron a nadie, y con el premio merecido de Michael Giacchino se reconocía a otro profesional que, como Juan José Campanella, tiene su trabajo diario en las series de televisión.

Y no hay muchó más que comentar. Es muy curioso que varias de las cintas ganadoras sufrieran un camino lleno de baches para llegar hasta aquí. "Corazón rebelde" estuvo a punto de editarse directamente en DVD, y "En tierra hostil" (que empezó a verse en el Festival de Toronto ¡de 2008!) tardó casi un año en tener distribuidor, y es de las vencedoras que menos recaudación ha tenido en toda la historia de los Oscars.

07 marzo 2010

Padres y Oscars

1.- "Parenthood" ha estado plagada de obstáculos desde que empezó a rodarse el piloto. Primero, una de las ejecutivas de la NBC falleció en el set; luego una de sus protagonistas, Maura Tierney, tuvo que retirarse de la serie para poder ser tratada de un cáncer de mama y, como resultado, el estreno se retrasó desde el otoño hasta el pasado martes, con Lauren Graham en su lugar. Se volvieron a rodar algunas escenas del capítulo, se cortaron otras y el resultado no es para tirar cohetes, pero tampoco es horrible. Es un poco el intento de la NBC de tener su propio "Cinco hermanos", aunque los Braverman parecen más de andar por casa, y menos cool (y menos drama queens), que los Walker. En el piloto te cuentan las líneas básicas de todos los integrantes de la familia (poniendo más hincapié en los dos protagonistas de facto del show, Graham y Peter Krause), e introducen algunas gotitas de humor para que no nos olvidemos que "Dulce hogar, a veces" (la película en la que se basa) era una comedia.

Aún tiene mucho camino que recorrer, por supuesto, y hasta que no vea más episodios no puedo decidir si sigo con ella o no. En lo que sí se ha puesto bastante énfasis desde la crítica estadounidense es en el hecho de que el hijo de Krause sea "especial" (Sepinwall habla aquí de eso y de otros personajes que también son "especiales" y cómo sus creadores eligen retratarlos. No lo leais si no queréis saber qué le pasa al niño) y el modo en el que la serie cuenta esa relación, que toca a Jason Katims de un modo muy personal. Desde luego, es uno de los retratos más cuidados del piloto, y será interesante ver por dónde lo llevan. Y no, Lauren Graham no hace de Lorelai, en su mayor parte.

2.- Esta noche se celebra la 82ª edición de los Oscars, una ceremonia que presentarán al alimón Steve Martin (en la que ya es creo que su tercera ceremonia) y Alec Baldwin, y en la que casi todo el mundo espera una dura competencia entre "Avatar" y "En tierra hostil" por los premios más importantes de la noche. Para elegir la mejor película entre las 10 nominadas, el sistema de votación es diferente al de otros años, ya que han recuperado el que había hasta 1943 (cuanto había una decena de candidatas a mejor film), que se basa en el voto por preferencia, del 1 al 10, de cada una de las nominadas. "The Guardian" explica cómo funciona y se pregunta si beneficiará más a la película de James Cameron, a la de Kathryn Bigelow o a alguna otra. Hay capacidad para la sorpresa, claro, pero el diario también recuerda que, en 1939, este sistema favoreció a "Lo que el viento se llevó" frente a "El mago de Oz", "La diligencia", "Caballero sin espada", "Cumbres borrascosas", "Adiós, Mr. Chips" y "La fuerza bruta", un grupo de candidatas a mejor película que se considera el más fuerte de toda la historia de estos premios.

En los últimos días, "Precious" ha arrasado en los Spirit Awards, lo que aún hace más favorita, si cabe, a Mo'Nique para ganar como mejor secundaria, y en la categoría de mejor película extranjera se suceden los rumores sobre quién podría arrebatarle a "La cinta blanca" un Oscar que parecía seguro (lo único cierto es que no hay nada cierto), y las opciones de "En tierra hostil" de llevarse el premio a mejor película se han visto disminuidas después de que la Academia prohibiera a uno de sus productores ir a la gala, tras saberse que había hecho campaña para pedir a los académicos que no votaran a "Avatar" (lo que creo que la Academia no permite). Mientras tanto, Sandra Bullock ya se llevó ayer el Razzie a la peor actriz por "Loca obsesión", y fue a recogerlo haciendo gala de un gran sentido del humor. Es muy probable que cierre la semana con un premio más apetecible.

Música de la semana: Jeff Bridges es favorito claro para ganar el Oscar a mejor actor por "Corazón rebelde" (título en España de "Crazy heart"), y la película también tiene bastantes opciones de llevarse el premio a la mejor canción por "The weary kind", de T-Bone Burnett y Ryan Bingham. Burnett ya estuvo nominado por la banda sonora de "Cold Mountain".

06 marzo 2010

Yo solía ser un espía

Hace unos días, "The Watcher" publicaba una interesante entrada sobre el uso de los clichés en las series de televisión, y como algunas nunca lograban salir de los tópicos repetidos hasta la saciedad y otras, sin embargo, conseguían sobrepasarlos y utilizarlos en favor de cosas menos predecibles y que lograban verse frescas. Mencionaban "Human target" como una que no consigue abandonar esos clichés y, por ahora, se aparta del camino de otra que sí se elevó por encima de ellos en la segunda temporada, "Burn notice" (o "Último aviso", que es como la emiten en España Fox y, desde el pasado jueves, Cuatro). Ésta comenzó como la historia de un espía despedido que acaba atrapado en Miami y que, mientras intenta averiguar quién, y por qué, lo puso en la lista negra, se dedica a ayudar a gente en problemas siguiendo un estilo más depurado que el de "El equipo A".

Esos esfuerzos por regresar a la "lista A" de los espías, y volver a trabajar al servicio del tío Sam saltándose la ley y las convenciones internacionales, tuvieron en la segunda temporada una interesante vuelta de tuerca gracias a una mala peligrosa, misteriosa y con poder como Carla y un malo completamente loco (pero muy divertido) como Víctor (interpretados por dos actores curtidos en la ciencia ficción como Tricia Helfer y Michael Shanks, y que aún hoy son dos de las mejores némesis de Michael que han pasado por la serie), y nuestro protagonista sacó a relucir más a menudo su lado oscuro, uno que ya comentamos en la primera parte de la tercera temporada que él intentaba controlar con mucho esfuerzo, porque podía meterle en muchos líos si no lo hacía. Michael, además, es muy obstinado en todo lo referente a su despido, más aún desde que supo que había estado motivado por un dossier sobre él en el que se le atribuían algunas barbaridades que no había cometido. Lo que nos lleva al final de la tercera temporada y a lo que pintan aquí la Dirección, Gilroy y un tal Simon.

(Y a partir de aquí, los spoilers mandan).

En el tramo veraniego de la temporada, Michael empieza a encontrarse con gente que quiere trabajar con él y que parece tener potestad para limpiar su nombre y colocarlo de nuevo en nómina de la CIA. Pero todos tienen una agenda oculta que acaba llevando a un peligroso desequilibrado llamado Gilroy (un poco pasado de rosca para mi gusto) y, al final, a otro ex espía aún más chalado que responde al nombre de Simon (Garrett Dillahund siempre es un gran malo) y que llevó a cabo todas las salvajadas que le atribuyeron a Michael, y que provocaron su despido y su ostracismo del espionaje. Involucrarse con ellos lleva a Westen a tener tras de sí al FBI y a creer que tiene la posibilidad de que la Dirección lo rehabilite. Pero acaba en lo que parece una cárcel que, eso sí, posee una habitación que parece sacada de un lujoso hotel de la campiña inglesa, con lo que es muy probable que el principio de la cuarta temporada nos muestre un panorama diferente del que creemos estar viendo en esa última imagen de la tercera.

Por lo que hemos visto, y a pesar de que Michael esté deseando volver a ser un espía, estaría mucho mejor en Miami dedicándose a sus labores de "superhéroe" con multitud de recursos y un don para el disfraz. Sam y Fiona lo saben perfectamente, pero están dispuestos a ayudar a su amigo en todo lo que puedan. Y lo mismo su madre, preparada para ir a la cárcel si con eso puede salvar a su hijo de caer en las manos del FBI (lo que lo deja a merced de la Dirección, pero ya veremos adónde lleva eso). La relación entre los cuatro, en la que todos están dispuestos a sacrificarse de un modo u otro por los demás, es uno de los aciertos de la serie y el ancla de todas las historias de mafiosos colombianos, locos espías del Este de Europa y agentes de la CIA con intenciones cuanto menos dudosas.

(Fin de los spoilers)

"Burn notice" es de estas series que USA divide en dos mitades, una de junio a agosto y la otra de enero a marzo, y que sigue esos mandatos de los personajes carismáticos, el ligero sentido del humor y las historias autoconclusivas con un pequeño arco serializado para toda la temporada. Sin embargo, ésta se mete en más zonas oscuras que las demás, y eso le permite, a la vez, salirse ligeramente de la fórmula USA. Veremos qué nos depara Matt Nix en cuanto llegue el verano (Nix, por cierto, estrena en mayo en Fox "The good guys", una serie policíaca tirando a la comedia con Bradley Whitford y Colin Hanks).