01 febrero 2007

La vida te da sorpresas

O, mejor aún, la Academia de Hollywood, a veces, te da sorpresas y elige como grandes ganadoras de la noche de los Oscars a películas que, en un principio, no tenían opciones ni de entrar en el quinteto final de nominados. Hace un par de años tuvimos un ejemplo muy claro con "Million dollar baby", estrenada muy tarde, y que el estudio no tenía pensado promocionar para los Oscars hasta que empezaron a lloverle premios de los críticos. De ahí a robarle en sus propias narices a "El aviador" cuatro premios gordos (película, director, actriz y actor secundario) ya sólo hubo un paso. Y no es la única vez que Clint Eastwood da una campanada de éstas. Ya lo hizo en 1993 con "Sin perdón", si bien es cierto que la competencia de ese año no era especialmente dura. No porque fueran malas películas, sino porque sus temáticas no eran las que todos los "expertos" en Hollywood habrían señalado como potenciales ganadoras de un Oscar: Una historia sobre terroristas del IRA con un giro sorprendente ("Juego de lágrimas"), un drama judicial en el ejército ("Algunos hombres buenos"), un drama familiar muy inglés ("Regreso a Howard's End") y un show para Al Pacino ("Esencia de mujer").
Claro que, puestos a sorpresones mayúsculos, el que había dado "El silencio de los corderos" el año anterior. Su estreno en el Festival de Berlín no había sido demasiado boyante, por decirlo de alguna manera, y sólo Anthony Hopkins (entonces un buen actor no muy conocido, a pesar de su veteranía) estuvo allí para defenderla. Muchos pensarían, a principios de los 90, que un thriller psicológico bastante malsano y protagonizado por un psicópata demasiado carismático era una opción demasiado arriesgada. Sin embargo, los críticos la adoraron, y la bola de nieve estaba lista. Viendo las otras nominadas a mejor película ("La Bella y la Bestia", "Bugsy", "JFK", "El príncipe de las mareas") se ve que no era un año con una competición muy dura, pero aún así resulta sorprendente que "El silencio de los corderos" se llevara los cinco Oscars principales (película, durector, guión, actor y actriz), algo que sólo habían logrado antes que ella "Alguien voló sobre el nido del cuco" y "Sucedió una noche". Y, ya puestos, quién iba a decirle a Woody Allen que "Annie Hall" ganaría en 1978 por delante de "Julia" o "La chica del adiós", por ejemplo.

Así que no os extrañéis si, este año, los pesos pesados como "Infiltrados" o "Babel" se vean sorprendidos por una pequeña corredora de fondo que viene lanzada desde el Festival de Sundance del año pasado, y que se llevó el premio gordo en los galardones del sindicato de actores, y también en los de los productores. Si "Crash" empezó a cimentar su victoria de 2006 justo en esos premios, ¿por qué no podría hacerlo "Pequeña Miss Sunshine", incluso sin estar nominada al mejor director?
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