16 noviembre 2009

Sólo para sus ojos

Juan José Campanella lleva una doble vida laboral bastante peculiar, y que no es un caso aislado (Rodrigo García es otro en su misma situación). Se gana el pan dirigiendo capítulos de series de televisión en Estados Unidos (entre las últimas, ha estado nueve años en "Ley y orden: UVE" y ha sido el responsable de varios episodios de "House") y luego dirige en Argentina películas más intimistas que se han convertido en grandes éxitos tanto allí como en España. Son sus comedias amables, en el molde de "El hijo de la novia" (nominada al Oscar a la mejor película extranjera en 2002) las que le han llevado hasta ahí, resultando un salto bastante particular desde el título con el que empezó a hacerse notar, "El niño que gritó puta".

Su última película, "El secreto de sus ojos", es una adaptación de un libro, "La pregunta de sus ojos", de Eduardo Sacheri (en este blog comparan novela y película), y se ha convertido en un éxito de crítica y público que se ha trasladado de Argentina a España con fuerza. Es una historia de amor mezclada con la investigación de la violación y asesinato de una joven en 1974, y contada a la vez que su protagonista empieza a escribir una novela sobre todo aquello, casi treinta años más tarde. La investigación, aunque interesante, es en realidad la excusa para contar el amor correspondido, pero nunca hecho explícito, de la pareja protagonista, un investigador y una secretaria judiciales. Ambos están interpretados por Ricardo Darín y Soledad Villamil, que ya protagonizaron "El mismo amor, la misma lluvia", y que aquí mantienen un juego de miradas muy expresivo y eficaz, que dice todo lo que sus palabras evitan (de hecho, el título de esta entrada podría cambiarse a "tu nombre envenena mis sueños", que era lo mejor de la película homónima de Pilar Miró, y que en parte explica por lo que pasa el personaje de Darín).

No voy a contar nada más porque, como siempre, es mejor dejarse sorprender. Es una película muy recomendable, con un montón de capas diferentes, algunos grandes personajes (Sandoval, el amigo del protagonista, es de los que más se quedan, y no sólo por su peculiar modo de contestar al teléfono) y estupendos diálogos, mezclando el humor con el drama sin esfuerzo y sin que chirríe. He de dar la razón también a los comentaristas de esta entrada sobre los planos secuencia porque, efectivamente, en "El secreto de sus ojos" hay uno estupendo en un estadio de fútbol. Quizás la mejor síntesis de la película se puede hacer parafraseando a uno de sus personajes, Sandoval, que en un momento dice que un hombre no puede cambiar su pasión.
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