23 marzo 2017

El buen episodio y el contexto de la serie


¿Puede comprenderse realmente que un episodio de una serie es bueno si lo vemos separado de dicha serie? ¿Se puede apreciar su calidad fuera del contexto que le dan los demás capítulos? ¿Es posible apreciarlo como un ente independiente sólo a través de las interpretaciones de sus actores, o del nivel técnico mostrado en la pantalla, sin tener en cuenta el componente emocional? ¿Y ese componente lo da la experiencia acumulada del resto de capítulos, o queda plasmado en ese fragmento excepcional?

Todas estas preguntas surgen a cuenta de un debate en Twitter sobre "Penny Dreadful" y sobre la calidad de algunos de sus episodios. La aseveración inicial apuntaba que la serie tiene siete u ocho capítulos extraordinarios, pero que los demás eran un aburrimiento. Y ahí entraba la discusión de si ese resto soporífero era necesario para que esos episodios destacados lo fueran realmente, o si podían juzgarse como tal de manera independiente. En Twitter no se llegó a ninguna conclusión, probablemente por una definitiva podría encajar en "Penny Dreadful", pero no podría aplicarse a otra serie.

"Stargate Universe", por ejemplo, tiene un capítulo muy notable, "Time", en el que la tripulación de la nave atraviesa una puerta estelar y se ve atrapada en un bucle temporal. Cada vez que intentan reiniciar su particular Día de la Marmota, algo sale mal, y cuando el episodio termina, no se ha conseguido resolver, en realidad, nada. Pero es un episodio independiente, un bottle episode bastante literal porque, además de transcurrir en una única localización (o casi en una sola), no guarda ninguna continuidad con los capítulos que lo preceden, y en los siguientes no se hace ninguna mención a él. "Time" es un experimento de "Stargate Universe" que funciona como un relato corto y que puede verse sin saber nada de la serie, más que la sinopsis básica.

Sin embargo, "The constant", el episodio que los fans de "Perdidos" siempre ponen en lo más alto de sus listas de mejores capítulos, probablemente no pueda apreciarse igual sin la experiencia de todo lo que ha venido antes que él. La necesidad de que Desmond utilice a Penny como su constante en sus viajes por el tiempo sólo se entiende si hemos sido testigos de las penurias de Desmond en la isla y hemos visto que está allí, precisamente, por culpa de su amor por Penny. Sí, puede ser una historia original de viajeros temporales, pero la fuerza emocional de ese capítulo se pierde visto de manera independiente.

¿Es posible darse cuenta de que un capítulo es bueno sin haber visto nada más de la serie? ¿Se aprecia del mismo modo si nos falta esa continuidad emocional, esa experiencia acumulada?

19 marzo 2017

Un Puño de Hierro con poca pegada


Cuando se estrenó "Escuadrón Suicida", en internet se escenificó un cisma importante entre la opinión que los críticos tenían de la película y la de los fans. Los primeros la destrozaron, y los segundos estaban encantados de su tono cafre (o el intento de tono cafre). Y, sobre todo, los fans se dedicaron a meterse con los críticos que habían considerado que era una mala película, hasta sacándose de la manga supuestas conspiraciones anti-DC y pro-Marvel (como si alguien hubiera elogiado "Thor").

La brecha se ha vuelto a repetir, esta vez, con una propiedad de Marvel, "Iron Fist", la última serie de sus superhéroes de Netflix que faltaba por estrenarse. La crítica la ha tildado, siendo considerados, de floja (y no entramos en una nueva polémica por apropiación cultural que, realmente, llega más de 30 años tarde), pero si nos damos una vuelta por Twitter en este fin de semana de su lanzamiento, es más habitual que encontremos gente a la que la serie no le parece tan mal, y que no entiende de dónde vienen esas malas críticas. Sobre todo después de que "Luke Cage" fuera acogida mejor entre los periodistas (estadounidenses, principalmente) que entre el público.

"Iron Fist" tiene un problema, y es que Finn Jones no es un protagonista con el suficiente carisma para sacar adelante el personaje del heredero de una empresa multimillonaria que se pasa quince años en un reino místico y legendario del Himalaya, tras haber sobrevivido a un accidente de avión en el que mueren sus padres, aprendiendo kung-fu y preparándose para regresar a Nueva York, reclamar su legado y asumir la responsabilidad de ser el Puño de Hierro. Si a eso se le une unos diálogos que se vuelven sonrojantes cada vez que meten referencias a enseñanzas budistas, y que una serie animada como "La leyenda de Korra" tiene mejores peleas y entiende mejor esas enseñanzas de filosofía oriental, podemos hacernos una idea de por dónde van las críticas hacia la serie.

En un panorama tan saturado de series de superhéroes como el actual, éstas tienen que tener una personalidad definida para poder destacar. En el segmento de "millonarios dados por muertos que vuelven convertidos en letales justicieros", el Oliver Queen de "Arrow" funcionaba inicialmente mucho mejor porque apostaba por explorar su sentimiento de culpa, su sensación de que salvar Starling City era su deber y tenía que llevar sobre sus hombros toda la responsabilidad por los males que afectaban la ciudad. Matt Murdock está consumido por su culpa católica en "Daredevil"; Jessica Jones quiere desconectarse, sin demasiada suerte, de todo lo que le rodea, mientras Luke Cage quiere pasar desapercibido en un entorno que no se lo pone nada fácil. ¿Qué pretende Danny Rand? ¿Recuperar su nombre? ¿Y más allá de eso? ¿Qué le motiva?

¿Y a Colleen Wing? ¿Por qué tenemos que creernos esa rabia dentro de ella? ¿Y dónde está la conexión que deberían tener Danny y Joy Meachum? ¿Dónde ese impulso que nos lleve a querer ver no ya más episodios, sino a simplemente terminar el visionado de uno solo? "Iron Fist" está desganada, como si Marvel se hubiera quedado sin ideas y sin chispa para su cuarta serie en Netflix.

13 marzo 2017

El nuevo noir juvenil


Hace unas semanas, The Guardian publicaba un reportaje sobre lo que consideraba algo así como un nuevo subgénero, uno que estaba revitalizando otro ya muy gastado: el teen noir. O lo que es lo mismo, las series juveniles que, para no seguir los mismos caminos de siempre, se habían pasado al misterio, los secretos ocultos y la oscuridad para contar sus historias. El diario británico utilizaba como percha el estreno en BBC3 de "Clique", una serie sobre varias amigas universitarias que empiezan a distanciarse cuando una de ellas entra en una extraña sociedad de alumnos. Creada por una guionista de "Skins", The Guardian la exponía como ejemplo de esos títulos dirigidos al público joven que abogan por mostrar a sus personajes de una manera menos idealizada.

Lo cierto es que esta tendencia no es tan nueva. Una década atrás, ya hubo una aparición de historias de adolescentes pasadas por el filtro del noir, en este caso, un noir muy clásico de la California de Raymond Chandler. Rian Johnson llamaba la atención de los críticos de cine con "Brick", una película que tiraba de todas las convenciones posibles de las historias de detectives privados y las aplicaba a una trama de desapariciones y drogas en un instituto. Un año antes había llegado a la cadena UPN "Verónica Mars", una traslación en estudiante rubia y bajita de high school del sur de California de Philip Marlowe. Esos dos títulos no terminaron de lanzar de verdad el subgénero (probablemente porque ninguno fue un gran éxito de público), pero permitieron que los espectadores ya estuvieran familiarizados con él para cuando Freeform estrenó "Pretty little liars".

El éxito de esa serie es, probablemente, la culpable en parte de ese renacimiento del teen noir del que habla The Guardian. Su cadena se ha pasado años intentando replicar su fórmula con series de misterio con jóvenes guapos en su centro, spin-off incluido, y otros canales se han animado también a probar suerte en ese campo. Los británicos ya tuvieron, antes de "Clique", "Glue", que de paso desmitificaba brutalmente la imagen de la campiña inglesa. y "Thirteen", centrada en un secuestro, y es inevitable no pensar un poco en "Pretty little liars" cuando se ve algún capítulo de "Riverdale", la reimaginación de los cómics de Archie en The CW. En el reportaje de The Guardian mencionan igualmente "Sweet/Vicious", aunque esa serie daría para hablar largo y tendido en otro lugar.

"Riverdale" sí puede ponerse de ejemplo de este nuevo noir juvenil, especialmente, por su estética. La mezcla entre la imagen icónica del Archie de los 50 y 60, las referencias en "Twin Peaks" y "Elephant", el contraste de colores y esa especie de bruma que lo cubre todo le da una identidad visual muy marcada que, de momento, está sosteniendo la trama, que no pasa de las clásicas historias de instituto. Con la diferencia de que, aquí, hay un chico muerto y un montón de secretos familiares que nadie quiere desvelar.

Música de la semana: Últimamente, Radiohead es el grupo favorito de no pocas series. Era uno de los grupos de cabecera de "Westworld", y esa afición ha sido retomada ahora por "Legión", que utiliza "The Daily Mail" para mostrarnos hasta dónde llegan de verdad los poderes de David.