03 agosto 2015

Procedimentales con ambición

Procedimental contra serializado. Es tal vez la discusión más habitual entre los aficionados a las series. A las series "de casos", las que manejan capítulos autoconclusivos, se las suele mirar por encima del hombro y se las descarta como obras menores, sin ambición, hechas para gente que no suele ver series y a la que no le importa perderse un par de episodios. Las serializadas, mientras tanto, se presentan como "las buenas", las que elevan la manera de contar historias en televisión, las ambiciosas, las que se dirigen a un público sofisticado y que de verdad puede considerarse seriéfilo. Cuántas decepciones ha acarreado esa manera de pensar.

Por su naturaleza episódica, todas las series son serializadas. Puede no estar contándose una trama continuada todas las semanas, pero son los personajes los que aportan el factor de continuidad y familiaridad para el espectador. Por eso suele decirse que uno no se engancha a una serie por su historia, sino por sus personajes. Cuando se puso de moda buscar la nueva "Perdidos", ¿cuántas series fracasaron porque se empeñaron en construir una trama intrigante y misteriosa habitada por personajes aburridos, como mínimo? La curiosidad por ver desenvolverse la historia puede llevarte hasta el capítulo cinco; sólo si la gente que impulsa esa historia es interesante, puedes llegar hasta la temporada tres.

En los comentarios de una entrada en ¡Vaya Tele! sobre procedimentales para gente que los aborrece ha surgido exactamente esta discusión, que luego ha seguido por Twitter, y se apuntaba justo esa idea de que muchos procedimentales no tienen ninguna ambición. No hay que desestimar series cuyo objetivo principal es entretener, y hay que tener en cuenta que hay algunos procedimentales que sí tienen ciertas aspiraciones, aunque se les nota menos que a algunos títulos del cable a los que sólo les falta una pancarta que diga "soy la mejor serie del año, y lo sé". Por ejemplo, es encomiable que "House" nunca dulcificara a su protagonista central, un personaje que no era tan habitual ver en la televisión abierto en 2004, y los pequeños experimentos formales que series como "CSI" o "Expediente X" se marcaron de vez en cuando podían ser muy imaginativos.

La ambición en los procedimentales puede estar en esas disgresiones formales, o en sus personajes. Y siempre que se toca este asunto, yo recuerdo, no sé por qué, "Time" un episodio totalmente autoconclusivo y aislado de los demás de la primera temporada de "Stargate Universe". Jugaba con varias líneas temporales en un bucle tipo "Atrapado en el tiempo", rompía la fórmula de la serie y no tenía después ninguna continuación; era como un universo paralelo independiente dentro de la temporada, un paréntesis, un experimento que no suele verse en televisión.

02 agosto 2015

La leyenda del Avatar

El verano, como hemos comentado en bastantes ocasiones, suele ser momento de recuperar series que en su momento no vimos. Ahí pueden entrar títulos de todo tipo (este año, mi proyecto de puesta al día está siendo "Person of interest"), incluso títulos animados que, en realidad, fueron mis series de las pasadas navidades (y del arranque del nuevo año), pero que son perfectos para un maratón estival por su capacidad de enganche y porque no son demasiado largos. Además, si no las hemos visto nunca, echarle un vistazo a "Avatar. The last airbender" y luego a su secuela, "The legend of Korra", es una inmersión en un impresionante mundo muy bien pensado, con personajes estupendos, detalles del anime y la espiritualidad oriental (y las películas del Studio Ghibli) integrados sin problema en la trama y grandes secuencias de acción. Son series para niños, sí, pero se disfrutan enormemente siendo adulto.

La primera de ellas, "Avatar. The last airbender", nos introduce en ese mundo en el que hay unos pocos escogidos capaces de dominar y moldear a su antojo el aire, el fuego, la tierra o el agua. Éstos se agrupan en naciones, o tribus, según el elemento que manejen, y hay una persona, el avatar, que tiene la capacidad de dominarlos todos. Sin embargo, cada nación no se libra de impulsos megalómanos y conquistadores, y los maestros del fuego deciden invadir y conquistar al resto de tribus. Aquí entra en juego Aang, un chaval de unos doce años que es el nuevo avatar, pero que aún tiene que aprender a moldear los otros tres elementos aparte del aire, y que se embarca en un viaje por todo el mundo buscando maestros de cada elemento,y huyendo de la Nación del Fuego. Esa primera serie creada por Michael Dante DiMartino y Bryan Konietzko tiene tres temporadas (o libros), de unos 20 episodios cada una (los capítulos duran 20 minutos), y es una aventura en todo el sentido de la palabra.

Aang y sus amigos visitan partes diferentes de su mundo, y en cada lugar aprenden algo nuevo, ya sea sobre los avatares pasados, sobre las habilidades de Aang o sobre los efectos que la guerra contra los maestros del fuego está causando en la gente. Los personajes van revelándose como mucho más complejos de lo esperado (en especial Zuko, el príncipe del fuego desterrado), y aunque hay humor y grandes batallas, donde la serie destaca es en la evolución de todos sus protagonistas. Empiezan "Avatar" siendo unos niños, y la terminan emocionalmente más cerca de la edad adulta, que es un viaje parecido al que sigue, varios años más tarde, la protagonista de la secuela, "The legend of Korra". Ésta tiene cuatro temporadas, de entre 12 y 14 episodios cada una, y presenta no sólo a una avatar un poco más mayor (Korra es una adolescente), sino que su mundo está también más industrializado y las amenazas al equilibrio no son tan claras ni tan globales.

Korra también tiene que aprender a dominar todos los elementos y tiene que crecer y madurar con el paso de los capítulos. Sus enemigos son, en general, gente que tiene reivindicaciones muy concretas, y que hasta pueden ser muy justas, pero que acaban escoradas hacia el extremismo, y parte del aprendizaje de Korra es reconocer que no son tan diferentes de ella, o de otras personas de su entorno. La animación de "The legend of Korra" es un poco más sofisticada, con unas escenas de acción notables, pero donde están sus principales virtudes es en el manejo de sus protagonistas y, sobre todo, en el retrato de su heroína, a la que se le deja equivocarse y ser en ocasiones egoísta antes de convertirse en el avatar por pleno derecho.

Las dos series son un visionado sumamente entretenido, y que esconde temas e ideas muy interesantes detrás de sus combates y de sus chistes. La apuesta de DiMartino y Konietzko por la aceptación de uno mismo y del otro lleva a que se vean cosas que no parecían posibles en animación infantil, pero ya hemos visto que estas series están tocando temas más avanzados, en ocasiones, que los títulos de acción real para adultos. Si os animáis a seguir las aventuras de Aang y Korra, vosotros también diréis eso de que "yo no elegí el estilo de vida del avatar, el estilo de vida del avatar me eligió a mí".

Música de la semana: "Bajo la misma estrella" fue uno de los éxitos sorpresa cinematográficos del verano pasado, así que este año se intenta repetir la jugada con otra adaptación de un libro de John Green, "Ciudades de papel". También tiene una banda sonora repleta de artistas más o menos independientes, y muy en sintonía con el público objetivo al que se dirige la cinta. Uno de esos grupos es Grouplove, que aporta la canción "No drama queen".

30 julio 2015

La gran apuesta de Netflix

"El objetivo es convertirnos en HBO más rápido de lo que HBO puede convertirse en nosotros". Estas declaraciones a la revista GQ de Ted Sarandos, jefe de contenido de Netflix, en 2013 ya daban pistas de las ambiciones con las que el servicio de streaming se había metido en el juego de la producción propia. No era sólo cuestión de engordar su catálogo y de no quedarse de brazos cruzados ante las productoras y cadenas que dejaban de venderles los derechos de sus series; era cuestión también de prestigio y de expansión. Netflix lo quiere todo, y lo quiere ahora, que dirían Queen, y su presentación en la gira veraniega de la TCA, que acaba de empezar, prueba esa estrategia. El primer día del evento, dedicado a que cadenas y showrunners presenten sus nuevas series para el otoño, estuvo dedicado por entero a Netflix y sus títulos, y Sarandos siguió sacando pecho de lo bien que les está saliendo la jugada.

La compañía anunció hace poco que iba a gastarse 5.000 millones de dólares en contenido propio el año que viene, y el 10% de esa cifra será para las series. Netflix ha entrado también en la producción de documentales (algunos con sendas nominaciones al Oscar y el Emmy, como "Virunga") y las películas, con ese acuerdo por varios títulos con Adam Sandler, y aunque sigue sin hacer públicos sus datos de audiencia o por qué toma algunas de sus decisiones, nadie duda de que todos estos movimientos tienen que tener sentido empresarial para ellos. En The New York Times apuntan que el negocio del videoclub por correo aún les da mucho dinero (cientos de millones dólares de beneficio), que compensa que el servicio de streaming aún no ha llegado a ese punto. Esa inversión de 5.000 millones supera a la de HBO, Showtime, Amazon y Starz juntas para este año, y no parece que Netflix vaya a reducir el ritmo en los próximos meses.

En 2016, y según una tabla recopilada por Vulture, Netflix casi duplicará el número de series propias de HBO y FX combinadas, y con su estrategia de estrenar una temporada nueva cada dos semanas, y su introducción más en serio en los programas infantiles, no para de desarrollar nuevos proyectos y de buscar nuevas ideas. En ese aspecto, le lleva ventaja a HBO, su espejo y gran rival, de la que se cuenta que siempre hay una larga cola de proyectos en desarrollo, que pueden eternizarse en esa fase. En un reportaje en The Hollywood Reporter en junio, se comentaba esa sensación de que, a veces, el gigante del cable tardaba demasiado en producir sus series, lo que lleva a guionistas y estudios a llevarse sus ideas a otro sitio que tome decisiones más rápidas. Sin embargo, aunque Netflix puede beneficiarse de ello, sigue teniendo asignaturas pendientes.

La de los premios es la más evidente. Ahí, HBO sigue ganando por goleada, porque es una marca mucho más consolidada, su maquinaria promocional está muy bien engrasada y para los académicos, probablemente, aún suene algo esotérico eso de que una serie se produzca y se emita enteramente en un servicio de streaming a través de internet. Sin embargo, la expansión de Netflix está llegando también a ese frente. La entrada de "Bloodline" y "Unbreakable Kimmy Schmidt" en los Emmy, por ejemplo, apunta a que la plataforma ya es más familiar para los votantes (los nombres de Tina Fey y los ex responsables de "Damages" ayudan también a ello) y que será cuestión de tiempo que empiece a ganar premios importantes. En ese momento, sí podrá decirse que el viaje de Netflix hacia la cima se habrá completado y llegará lo complicado, mantenerse. Y eso HBO lo sabe muy bien.