28 junio 2017

Las guerreras


Desde que se estrenó "Wonder Woman", a principios de junio, no han dejado de sucederse las historias sobre su impresionante éxito de taquilla, sobre el balón de oxígeno que sus críticas, generalmente buenas, dan al DCU y sobre lo que significa que, por fin, haya una superheroína comandando su propia película. Han surgido también los debates sobre si es feminista o no, sobre si es demasiado naif o no, sobre si es fiel a sus orígenes en el cómic y sobre cuánto le debe a "Capitán América. El primer vengador", cuando en realidad bebe directamente de la primera película de "Superman", y las críticas hacia la película han llegado todas en relación a alguna, o a todas, de estas cuestiones.

Es una gran presión para una cinta que acierta justo por apostar por una trama sencilla y por darle a su heroína un viaje y unos objetivos muy claros y definidos desde el principio. Diana todavía no es Wonder Woman, pero está aprendiendo a serlo, y quiere ayudar al mundo a librarse de la Maldad que Ares insufla siempre en los corazones de los hombres. Ya está. Por el camino se enamora de un espía al servicio de los británicos durante la Primera Guerra Mundial y descubre hasta dónde llegan sus poderes. Y hasta dónde llega el afán destructivo del hombre. Esta sencillez permite que "Wonder Woman" se preocupe por construir personajes que funcionan y, sobre todo, por dejar que Gal Gadot sea una Diana poderosa, ingenua, magnética, divertida y entregada y dé a la película el tono que la hace tan entretenida. El dúo que forma con Chris Pine en el interludio londinense es una cápsula de la mejor comedia romántica, la que se acuerda de que los dos personajes deben verse de igual a igual. Aunque, en realidad, Steve Trevor es plenamente consciente de que Diana está a un nivel superior que él. Cosas de ser descendiente de un dios del Olimpo.

Efectivamente, la costumbre de que el final de las películas de superhéroes sea una carrera por ver quién destruye más cosas de la manera más espectacular afea un poco los logros de la cinta, pero en su creencia de que son los personajes los que impulsan la historia es donde se salva. Y la secuencia de la tierra de nadie es realmente efectiva porque deja bien claro qué tipo de héroe es Wonder Woman.


Ha resultado curioso ver cómo, en algunos cines de Madrid, se pasaba el trailer de "GLOW", nueva serie de Netflix, antes de "Wonder Woman" y no porque sus protagonistas sean superheroínas, sino porque también es una historia sobre mujeres que, a través de la lucha, encuentran su lugar en el mundo. Es una lucha de pega, coreografiada y guionizada como el wrestling, pero el mensaje vale igual. Las catorce que se suben a ese ring a mediados de los 80, preparándose para participar en un programa de televisión que fuera el reverso femenino de la WWE (o WWF, como se llamaba entonces), proceden todas de ambientes sociales diferentes y tienen sus propios viajes personales que superar, pero es en el cuadrilátero donde se dan cuenta de su valía.

Ruth, la actriz en paro que no consigue un papel por mucho que lo mendigue, y Debbie, la ex estrella de telenovelas que se sentía marginada en la serie y que ahora se ve agobiada por su nuevo rol de madre que se queda en casa, son las dos caras más visibles de todo el reparto, y es notable que ninguna de las dos encaje en la protagonista fácil de simpatizar. Ruth (Alison Brie) puede ser demasiado intensa y Debbie (Betty Gilpin), demasiado pagada de sí misma cuando, en realidad, ambas se sientes inseguras del lugar en el que se encuentran en sus vidas y necesitan más que nunca alguien en quien apoyarse, aunque no se atrevan a reconocerlo en voz alta.

El ring les permite descubrir quiénes son de verdad. Al adoptar esos exagerados y caricaturescos personajes en los combates, todas encuentran nuevas facetas de sí mismas que desconocían y, como es tradición en estas historias deportivas, descubren también que son una suerte de familia extendida. Los matices que hay en Ruth, Debbie y Sam (un estupendo Marc Maron) elevan "GLOW" de una comedia más o menos inspirada, con una ochenterísima banda sonora, a una serie bastante más interesante.
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