07 enero 2018

De manifiestos y monólogos cómicos


Una de las revelaciones seriéfilas del año pasado fue "Manhunt: Unabomber". Se unieron en ella los factores de que se emitiera en verano, en un canal con pocas producciones de ficción propia como Discovery y con dos protagonistas que no son de las estrellas de Hollywood con mayor tirón (Paul Bettany y Sam Worthington) para que quienes le dieron una oportunidad, un poco a regañadientes, se encontraran con una grata sorpresa y, por lo tanto, decidieran repetirle a todo el que quisiera escucharles que era LA serie que debían ver en 2017. El factor de descubrimiento, de encontrar algo mucho más interesante de lo que esperabas, ha contribuido a elevar el perfil de lo que, en teoría, es la primera temporada de una serie de antología sobre los criminales más buscados en la historia de Estados Unidos. Y que no podía tener mejor centro inicial que Ted Kaczynski.

Un cerebro brillante y, al mismo tiempo, completamente trastornado, alguien capaz de analizar los males de una sociedad entregada a la tecnología y que, al mismo tiempo, decide que sólo puede llamar la atención sobre ellos con la violencia, y alguien que pone tan to cuidado en el lenguaje que utiliza en sus cartas y en su famoso manifiesto, que acaba siendo lo que lleva a su detención. Lo más interesante de "Manhunt: Unabomber" es, precisamente, la importancia que le da al uso del lenguaje, cómo emplear ciertas palabras y giros delata quiénes somos mucho más que nuestro aspecto. Es lo que da cierta personalidad propia al agente del FBI interpretado por Worthington, que cae en el cliché del policía obsesionado por atrapar a un criminal concreto, y lo que da su toque diferenciador a la serie.

También la interpretación de Paul Bettany como Kaczynski es de lo más destacado; se sabe más inteligente que los demás y justo eso es su perdición, su arrogancia intelectual y su incapacidad para procesar frustraciones y desengaños que interpreta como traiciones imperdonables. El sexto episodio, centrado en todo el proceso por el que un joven demasiado brillante acaba convertido en Unabomber, sí es de lo mejor de 2017. Y el look que le da Greg Yaitanes, veterano director televisivo, también.


El lenguaje y la inteligencia son también importantes en "The marvelous Mrs. Maisel", pero de otra manera. Creada por Amy Sherman-Palladino y Daniel Palladino, despliega la misma querencia por los diálogos rápidos y las referencias pop que sus anteriores creaciones, "Las chicas Gilmore" y "Bunheads", pero las trasladan al Nueva York de finales de los 50 y, en concreto, a la escena de la stand-up comedy de Greenwich Village. En aquella época surgieron muchos de los humoristas más influyentes de la televisión y el cine estadounidenses, incluidas dos pioneras como Phyllis Diller y Joan Rivers, y en medio de la efervescencia folk, de la contracultura y del caldo de cultivo de las rebeliones de los 60, aparece una buena esposa y madre judía del Upper West Side que descubre que tiene un don para hacer reír.

Midge Maisel y su intérprete, una sensacional Rachel Brosnahan, son lo más interesante de la comedia, que se estrenó en Amazon hace unas semanas. Midge tiene la vida que soñaba desde que era niña, con un buen marido, dos hijos y un apartamento un par de plantas por encima del de sus padres. Tiene la vida que vendían los anuncios que ideaba Don Draper y está encantada con ella. Hasta que su marido la abandona y, por accidente, descubre que la que está dotada para los monólogos de humor es ella, y no su mediocre esposo, que soñaba con ser el nuevo Bob Newhart de un modo quizás demasiado literal. A partir de ahí, Midge va reconstruyendo su vida resistiendo a las presiones de su madre (un clásico en las series de Sherman-Palladino) y dándose cuenta de que sacar bromas de su propia vida y contarlas delante de un público puede ser un camino vital, y profesional, que le permita realizarse.

"The marvelous Mrs. Maisel" está poblada por personajes siempre en el límite de lo irritante y anclada por una Brosnahan que encuentra la humanidad, la diversión y la capacidad de resistencia en Midge, y la convierte en uno de los personajes femeninos de los últimos meses. La serie puede no salir del cliché en el retrato de la familia de ella, pero ver a Mrs. Maisel justifica la existencia de estos ocho capítulos. Y de la segunda temporada ya confirmada por Amazon.
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