07 octubre 2009

Damas (y caballeros) del teatro

Hace ya bastante tiempo hicimos un pequeño repaso por actores que habían dado el salto de Broadway, y más en concreto de los musicales, a las series de televisión. Esa tendencia ha seguido acentuándose esta temporada y, además, no es algo nuevo. Ya desde que Hollywood tuvo que adaptarse al cine sonoro en la década de los 30 se tiró de actores teatrales para suplir a las estrellas del mudo que no supieron hacer esa transición (y hubo muchas), y no es nada raro ver a intérpretes que alternan las tablas y los platós. Los musicales de Broadway son un buen lugar para que jóvenes actores se fogueen, y también para que veteranos de mil batallas dén un vuelco a su registro y ganen cierto prestigio. De esta breve selección vamos a dejar fuera a algunos que ya tenemos muy vistos (como Sara Ramírez en "Spamalot", John Barrowman en "Sunset Boulevard", Neil Patrick Harris en "Cabaret" -la imagen es mala, lo sé-, etc, etc), y vamos a intentar buscar cosas curiosas (como lo de Lin-Manuel Miranda e "In the Heights").



Por ejemplo, es curioso que parte del reparto de "Glee" haya pasado por "Spring awakening", un musical que adaptaba una polémica obra alemana de finales de XIX que trataba sobre el descubrimiento del sexo (y sus perversiones), y que se llevó el Tony a mejor obra en 2007. El vídeo es, precisamente, de la entrega de los Tonys de ese año, y ahí puede verse a Lea Michele (Rachel), que fue unas de las integrantes originales del reparto. Más tarde participaría también Jenna Ushkowitz (Tina).



En "Pushing daisies" había más actores con experiencia en musicales aparte de Kristin Chenoweth (aquí un poquito de "Wicked" en los Tonys de 2004). Una de ellas era Ellen Greene, que tenía en su haber la producción original Off-Broadway de "La pequeña tienda de los horrores", el musical que Howard Ashman y Alan Menken adaptaron en los 80 de la película original de Roger Corman. Greene repetiría su papel después en la adaptación al cine dirigida por Frank Oz en 1986, algo que no siempre suele conseguirse. Julie Andrews, por ejemplo, estrenó con mucho éxito "My fair lady" en el teatro (Eliza Doolittle la hizo famosa, de hecho. He aquí una muestra), pero Audrey Hepburn la sustituyó cuando se rodó la película. Luego, Andrews se "vengó" en los Oscars al derrotar a Hepburn y ganar la estatuilla a mejor actriz por "Mary Poppins".



Ya antes de que "Ally McBeal" la hiciera conocida, Jane Krakowski no paraba de trabajar en Broadway. En el periodo de tiempo entre esa serie y "30 Rock" participó en el revival de 2003 de "Nine", la adaptación de la película de Fellini, "8 y 1/2", que protagonizó Antonio Banderas junto a un reparto femenino de altura que incluía, junto a Krakowski, a la legendaria Chita Rivera (que protagonizó el montaje de "Chicago" de Bob Fosse junto a Gwen Vernon) y a Mary Stuart Masterson. La película que Rob Marshall estrenará de "Nine" en breve todavía está más repleta de estrellas, pero me temo que ninguna de las que estuvo en Broadway.



Finalmente,una muestra del buen hacer sobre las tablas de David Hyde Pierce, famoso por ser Niles Crane en "Frasier", pero que es un veterano de las tablas de Broadway. "Curtains" es el último musical en el que ha participado hasta la fecha, y también fue el último en el que participaron juntos John Kander y Fredd Ebb, pues éste último murió poco antes de que la obra estuviera terminada.

06 octubre 2009

El principio de conservación de la energía

La primera ley de la termodinámica dice que la energía ni se crea ni su destruye, sólo se transforma. Salvando las obvias diferencias con el medio televisivo, parece que eso quiere hacer Syfy con su nueva franquicia de la saga de las puertas estelares, "Stargate Universe", una serie que debe realizar el complicado equilibrio de conservar la "energía" de sus dos predecesoras ("Stargate SG-1" y "Stargate Atlantis") y sumarla a un tono más serio, más oscuro, como dicen sus responsables, un tono que represente que la franquicia se ha hecho mayor y que atraiga a espectadores que nunca han visto nada relacionado con puertas estelares, los Goa'uld o los Wraith. Quieren lograrlo presentándonos a un grupo heterodoxo de gente que, debido a una emergencia, acaba en una antigua nave con rumbo desconocido, y en la que deben sobrevivir como buenamente sepan.

Esa premisa y algunos momentos de realización cámara en mano (y una fotografía más realista y acorde con el espacio que ocupan los personajes) han hecho que algunos saquen las inevitables comparaciones con "Galáctica", pero no nos engañemos. Aunque "Stargate Universe" mantenga un tono más serio, no es una continuación temática ni estilística de la serie de Ron Moore y David Eick, sino una evolución natural de la saga. De hecho, parte de la culpa de la cancelación de "Stargate Atlantis" la tiene esta serie, ya que así se concentraban los esfuerzos y el presupuesto. La presentación que hace el piloto deja algunas pinceladas de que parte del esquema de las "Stargate" anteriores se va a conservar (la visita a otros planetas gracias a las puertas, que suele tener consecuencias imprevistas), también apunta a tener su propio McKay (o científico friki entrañable y divertido) en Eli Wallace, y los papeles del general O'Neill y el doctor Jackson (por lo menos los que tenían en la película que lo originó todo) parece que van a reproducirlos, hasta cierto punto, el coronel Young y el doctor Rush. Young, de momento, es uno de los personajes que más destaca tras el piloto, también porque su intérprete, Justin Louis, ya demostró en "Durham County" que se le dan bien los personajes que esconden mucho más de lo que muestran.

El episodio doble funciona, efectivamente, como una introducción para los neófitos, con unos estupendos guiños para los fans en los cameos de Richard Dean Anderson, Amanda Tapping y Michael Shanks, y te lleva directamente al meollo de la cuestión malgastando las balas justas para contarnos un poco de historia de unos personajes que, a priori, parecen más tridimensionales, si bien tienen que desarrollarse un poco más. Aún no hemos visto nada de la burócrata interpretada por Ming-Na, por ejemplo (que para mí siempre será la doctora Jing-Mei de "Urgencias", que compartía nombre con su personaje de "El Club de la Buena Estrella"), y seguramente parte del comportamiento de Rush (Robert Carlyle en otra historia de lucha por sobrevivir) se explicará por algún problema familiar (yo voto por la muerte de su esposa). La mezcla de diversas personas, en teoría, poco preparadas para sobrevivir al viaje en la nave Destiny puede acarrear tramas más interesantes de las que se estilaban en las predecesoras de "Stargate Universe", pero tampoco creo que vayan a perder el sentido del humor que las hacía a veces muy entretenidas. Y un viernes en Syfy sin Stargate no es un viernes.

P.D.: Hablando sobre comparaciones, en este artículo de "Paste" se molestan en encontrar los parecidos con "Star Trek: Voyager", "Galáctica", "Perdidos en el espacio", "Perdidos" y la película "Starfighter". Y respondiendo a la pregunta que más le han repetido a los ejecutivos del canal y a Brad Wright y Robert Cooper, creadores de la serie: sí, puede verse "Stargate Universe" sin haber visto ni los títulos de crédito de las otras dos series (al igual que Moltisanti, yo sólo he vistos capítulos aquí y allá). Hay quien apunta, de hecho, que es "Stargate" para gente a la que no le gusta "Stargate".

05 octubre 2009

Una casa en ruinas

El futuro de "Dollhouse" es muy poco halagüeño, y no ya creativamente, donde no termina de explotar los destellos de interés que surgen aquí y allá, sino en el aspecto que más duele: el de las audiencias. Su renovación por una segunda temporada debió ser la mayor sorpresa del verano, y se basó sobre todo en los datos de reserva del DVD de los primeros 13 capítulos y en las audiencias de los visionados de cada episodio en diferido (es decir, grabados y vistos más tarde). Los dos primeros episodios de esta nueva, y milagrosa, entrega no van mucho mejor y, de hecho, apuntan a los peores temores de los whedonistas; el del pasado viernes reunió algo más de dos millones de espectadores y, lo que es aún más doloroso, fue superado por el estreno, en Syfy, de "Stargate Universe".

Lógicamente, esto parece acarrear un hundimiento no como el del Titanic, sino más en la línea de "Crónica de una muerte anunciada". Y Fox no tiene toda la culpa de ello. Al fin y al cabo, le concedieron una segunda oportunidad cuando lo más normal es que la hubieran cancelado antes de tener que verla arrastrándose por la parrilla de la noche del viernes, hasta que tenga que terminar pidiendo un descabello misericordioso. Es cierto que su empeño en que los primeros episodios fueran autoconclusivos (que no es el fuerte de Joss Whedon) y las reticencias ante el piloto original terminaron teniendo consecuencias, pero es que luego no han podido sacudirse de encima la pobre impresión de esos primeros capítulos. Como dijimos en su momento, el problema no es que fueran autoconclusivos, sino que sus historias eran muy flojas, y la trama prometida del despertar de Echo hacia su propia identidad, que podía compensar esos arcos cerrados, tampoco terminaba de convencer.

Es cierto que la segunda temporada tiene un pequeño obstáculo que se llama "Epitaph One". Ese episodio rodado para el DVD, que iba a ser el cierre de la serie en el caso de que la hubieran cancelado, marca un futuro y arroja una sombra sobre algunas de las decisiones de los personajes que les confiere otro aire, cierta sensación de inevitabilidad y de catástrofe (especialmente, esto se ve en algunas cosas que hace Topher), pero ese capítulo no se ha emitido en televisión, así que los guionistas deben implicar algunos detalles del futuro que espera a la Casa de Muñecas (y al resto del mundo) en 2019 sin espantar a los espectadores que no lo han visto (que no sé si serán muchos de los pocos que siguen semanalmente la serie). Con ese futuro en el horizonte, acciones anodinas y al azar adoptan un cariz mucho menos inocuo, pero no pasan de ser pequeños destellos (como el "despertar" de Whiskey) en unas tramas que vuelven a caer en la falta de interés de la primera temporada.

Sí, sé que mostrar cómo Echo puede ser "impresa" con el instinto maternal nos muestra el principio del camino hacia lo que se cuenta en "Epitaph One", pero sería mucho más efectivo si no hubiéramos visto en más ocasiones que prácticamente todas las misiones de Echo se tuercen (hará algunas bien, pero en las que falla, lo hace estrepitosamente). Es verdad que, si Fox hubiera emitido ese último capítulo, ese hecho tendría otro halo a su alrededor, pero no quita para que la historia no pase de ser otro "caso de la semana" no demasiado espectacular. Las implicaciones éticas siguen siendo inquietantes, pero no resultan entretenidas de ver. Visto el panorama, veremos qué hace Fox con "Dollhouse" cuando lleguen los sweeps de noviembre. Está claro que, para esta serie en concreto, se necesita que la trama serializada gane más peso, y tal vez la cadena decida seguir la táctica de "Las crónicas de Sarah Connor" y emitir la segunda temporada completa. Lo que no está tan claro es si podrá resucitar por segunda vez.