15 enero 2017

La amortización de la segunda temporada


En HBO, es muy raro que una serie sea cancelada en la primera temporada. Lo mismo pasa en Netflix, y por razones similares, y lo que era una característica de cadenas de cable premium o de plataformas de streaming se está extendiendo cada vez a más lugares. En ambos casos, la renovación por una segunda temporada se da para amortizar la inversión y para confiar en que el público descubrirá la serie durante el hiato, y se subirá al carro cuando lleguen los nuevos episodios. En el cable, es habitual (y lo era ya antes) que las series ganen audiencia de temporada en temporada, mientras los servicios de VOD como Netflix, con sus lanzamientos de toda la temporada de golpe, son conscientes de que a algunos títulos les cuesta encontrar su público un poco más que otros.

El pasado otoño se publicó un estudio extraoficial sobre los comportamientos de los usuarios de Netflix cuando la plataforma lanzaba una nueva temporada. Dicho estudio descubría que se daba un efecto de puesta al día con las entregas anteriores de la serie en concreto: si "Orange is the new black" estrena nuevas temporadas en junio, en ese mes es normal que las anteriores sean de lo más maratoneado en Netflix, porque los espectadores quieren refrescar su memoria o porque quieren subirse al carro de esa serie, y prefieren hacerlo desde el principio. "Daredevil" puede, probablemente, acumular buena parte de sus visionados en la primera semana de su lanzamiento, pero títulos como "Sense8" tardan más en aparecer en el radar de algunos espectadores. Si la renuevas por una segunda temporada, le concedes una mayor oportunidad de que su público la descubra.

Esta estrategia, por ejemplo, puede estar detrás de la renovación de "Buena conducta" en TNT. Sus audiencias no han sido especialmente destacables, pero las críticas no han sido malas y, sobre todo, se ha destacado mucho el trabajo de Michelle Dockery en ella (The AV Club la incluyó entre las 35 mejores interpretaciones en televisión de 2016). La cadena puede confiar en que haya cierto efecto boca-oreja y más espectadores decidan darle una oportunidad antes de que llegue esa segunda entrega. Es una táctica que no siempre funciona, pero teniendo en cuenta lo que ha cambiado el panorama televisivo para decidir qué se renueva y qué se cancela, a veces merece la pena arriesgarse con ella.

Por supuesto, también es una estrategia de paciencia que no es infinita. Si Netflix, por ejemplo, cancela una serie tras su segunda temporada es porque, casi seguramente, no ha ganado nuevos espectadores (como "Marco Polo"), y si HBO echa el cierre tras sólo la primera, es porque el fracaso (crítico, generalmente) es monumental. Pero la oportunidad de amortizar la serie, de probar si todo lo que se ha invertido en sacarla adelante se acaba rentabilizando, no se quiere desaprovechar si surge. Si The CW sigue renovando "Crazy ex-girlfriend" no es sólo porque su productora sea CBS.

Música de la semana: Una serie cuya renovación está en el aire (y no pinta demasiado bien) es "Sweet/Vicious", la comedia negra de MTV que trata sobre las violaciones en las universidades estadounidenses. Su protagonista, Jules, estalla finalmente de todo su trauma reprimido gracias a "I wanna get better", de Bleachers (que tiene un videoclip dirigido por Lena Dunham).
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