10 enero 2017

Una (buena) sitcom de toda la vida


Hay varias palabras que parecen generar alergias entre algunos espectadores. Una de ellas es "procedimental" y la otra, "sitcom". El género de ficción por antonomasia en la televisión estadounidense ha vivido muchas evoluciones y reinvenciones, y hasta se lo ha dado por muerto en varias ocasiones, pero siempre acaba volviendo. De las ficciones grabadas en plató, con varias cámaras al mismo tiempo y con público en directo (de las que CBS es aún su mayor reducto), se pasó a otras que buscan entornos más naturales y que sólo emplean una cámara, pero esas cuestiones sólo son de formato. Una sitcom en plató de toda la vida puede ser mala, buena, rancia, atrevida, original, graciosa... Aunque para algunos espectadores, el formato seguirá siendo un obstáculo insalvable.

Eso se ha notado en la respuesta inicial a "Día a día", título en español del remake de Netflix de "One day at a time". La serie original, de finales de los 60, era una de las comedias sociales de Norman Lear, toda una leyenda viva de la televisión norteamericana, que utilizaba la sitcom familiar para hablar de los asuntos que más preocuparan en ese momento a la sociedad estadounidense. "One day at a time" se centraba en una familia de clase trabajadora, con una madre soltera, por lo que el machismo, por ejemplo, era un tema que se trataba de un modo muy directo. La nueva versión de Netflix, que está apostando por estas sitcom tradicionales, tiene como protagonista a una familia de origen cubano, que también saca adelante una madre sola, y aprovecha su herencia inmigrante para introducir el racismo o la dicotomía entre las tradiciones del país que se deja atrás y las costumbres del nuevo hogar.

No es fácil dar este componente social a estas comedias. El riesgo de hacerlo de una manera demasiado obvia, y de que el capítulo sea fagocitado por ello, siempre está ahí, pero los dos primeros capítulos de "Día a día" evita esas trampas. El sexismo en el ambiente laboral se trata a través de discusiones en las que se enfoca el asunto desde varios lados, y dichas discusiones obligan a los personajes a replantearse algunos de sus puntos de vista. Es una serie a la que le gusta que sus protagonistas discutan, debatan, que busquen los mejores argumentos para convencer a los demás de que sus puntos de vista son los correctos, y que acaben alcanzando ciertos compromisos para llegar a un acuerdo.

Y, además, "Día a día" es divertida y simpática. La inversión de papeles de los dos hijos (el pequeño está obsesionado con su aspecto, la mayor no quiere jugar por las reglas del conformismo de género) no es una caricatura, y hasta Rita Moreno, como la abuela un poco exagerada (como una mezcla entre Sophia Petrillo y la abuela de "Jane the virgin"), encaja en toda la historia. Los dos responsables de la serie, Mike Royce y Gloria Calderón Kellet, tienen amplia experiencia en el género y saben mezclar los chistes con los momentos más emocionales y hasta dramáticos. Y al hacer que la madre de la familia sea ex soldado, y tenga pesadillas de su misión en Afganistán, introducen también un elemento un poco diferente.

La sombra de Lear sobrevuela series como "The Carmichael Show", otra sitcom de formato muy tradicional que en cada capítulo trata un asunto determinado, desde la brutalidad policial a la figura de Bill Cosby. Es una manera de entender el género que se había quedado un poco apartada, y que se está recuperando ahora, y que muestra que una sitcom multicámara en plató puede tener muchas cosas que decir.
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