04 octubre 2009

Para toda la familia

1.- Las comedias familiares parecían haber caído en el olvido ante el empuje de las sitcoms con puntos de partida un poco menos tradicionales, o que optaban por comedias de oficina. Como bien recuerdan por aquí, incluso ésas últimas hablan de una familia, si bien no unida por lazos de sangre, así que tenía que llegar el momento en el que aparecieran las herederas de "Malcolm", de "Cosas de casa" o hasta de "Los problemas crecen". Este año, de hecho, parece que la tendencia en las comedias es centrarlas otra vez en la familia (hasta "Frasier" tenía ese centro), y parece que la más destaca de todas es "Modern family". Forma parte de la apuesta de la ABC por el género para la noche de los miércoles, formando equipo con "Hank" y "The middle", y es la que está logrando, por ahora, las mejores críticas. Lo cierto es que, sin haber visto las demás, "Modern family" está poniendo las primeras piedras para ser una comedia fiable y sólida, apoyada en un humor que procede de los personajes, algunos memorables ya sólo con dos capítulos (como Cameron y su vena "drama queen" y Phil y su rollo de "soy un padre colega").

La serie sigue a tres familias como si estuvieran siendo el objetivo de un documental, en un estilo formal muy similar al de "The Office", con parlamentos a cámara y todo: tenemos al hombre mayor que se casa con una exuberante mujer más joven, y con un hijo de una relación anterior; está la familia tradicional de padre, madre y tres hijos, y está la pareja homosexual que acaba de adoptar una niña en Vietnam. Por ahora, todas las cosas que les pasan, incluso aunque algunas sean un poco exageradas, son perfectamente creíbles y verosímiles dentro del mundo de esos personajes. En estos dos primeros capítulos hay diálogos ingeniosos y algunos gags que, como ocurre en "Cómo conocí a vuestra madre", no pierden de vista la humanidad de los personajes e intentan no caricaturizarlos (Phil aún está en riesgo de acabar así, a pesar de ser sumamente divertido por ser un completo bobo). Y, como punto extra, tienen a Ed O'Neill, el protagonista de una sitcom familiar clásica como "Matrimonio con hijos".

2.- Una de las familias más veteranas de la tele estadounidense son los DuBois de "Medium", que superaron la crisis de ser cancelados por la NBC al ser rescatados por la CBS y, de paso, convertirse en la serie más vista de la noche de los viernes, formando tándem con "Entre fantasmas". Cualquiera pensaría que, después del cliffhanger con el que acabaron la quinta temporada, y para aprovechar el cambio de cadena, empezarían la sexta con algo espectacular, pero se han mantenido fieles a su estilo. No es ningún spoiler revelar que Allison se despierta de su coma (¿qué harían en la CBS si no?), y es interesante ver cómo tratan su recuperación y su vuelta a la vida normal. Lo más divertido es ver cómo el coma acaba siendo una especie de metacomentario sobre el agitado verano en los despachos que ha tenido la serie.

Los DuBois funcionan porque ofrecen un retrato familiar muy creíble (Marie está a esto de quitarle a Bridget el puesto de la crack de la familia, y casi sin hablar), apoyado siempre en el retrato de la relación entre Joe y Allison, lleno de pequeños momentos, de discusiones y de reconciliaciones, y de ligeros toques de humor como los que suele haber en nuestra vida cotidiana. Por supuesto, no han olvidado cómo presentar las sueños de Allison de tal modo, que transmiten siempre muy malas vibraciones, muchas veces logradas con unos encuadres inusuales para la escena que se retrata y con unas elecciones musicales muy apropiadas. Por supuesto, lo mejor es ver cómo la NBC canceló una serie de éxito para que se la llevara la competencia. Pero la ingeniería contable es lo que tiene.

Música de la semana: A este paso, vamos camino de que "Glee" cope esta minisección todas las semanas. Pero es que se lo está ganando. La semana pasada contaron con la presencia de Kristin Chenoweth y organizaron un montaje paralelo muy de película musical entre ella y Lea Michelle cantando "Maybe this time", de "Cabaret", y además acabaron con una elección no por conocida menos habitual para el prime time yanqui: "Somebody to love", de Queen. De la que, por cierto, hizo George Michael una gran versión en el concierto homenaje tras la muerte de Freddie Mercurt, cantando con el resto del grupo.

03 octubre 2009

El doctor en su laberinto

ALERTA SPOILERS: Como la sexta temporada de "House" empieza con cierto desarrollo de su protagonista que es mejor ver, no sigáis leyendo si no habéis visto los dos primeros episodios.

El gran elefante en el cuarto de "House" ha sido siempre lo que parece que están intentando realizar en el principio de la sexta temporada, y de lo que, además, hemos hablado largo y tendido. Eso no es otra cosa es permitir que House evolucione, que cambie un poco, sin romper todos los esquemas de la serie. Es cierto que nos han amagado con esto otras veces, como al principio de la tercera temporada, cuando la ketamina que Cuddy le da a House después de que le disparen hace desaparecer momentáneamente el dolor de la pierna. La "felicidad" del doctor duró ahí cuatro episodios, y luego volvió a ser el mismo misántropo ingenioso pero bastardo del principio de la serie.

Ahora, después de abrir la temporada con un episodio especial de hora y media que incluía homenajes explícitos a "Alguien voló sobre el nido del cuco", ya no se puede seguir dando rodeos alrededor del tema y hay que enfrentarse a ello. House abandona el hospital decidido a dejar de ser menos miserable y a no depender de los analgésicos para funcionar como una persona normal. Sin embargo, su personalidad lo hace propenso a las adicciones y, si no es la Vicodina, necesita otra cosa que lo entretenga y le haga olvidarse del dolor. La subtrama de su enganche a la cocina es estupenda no sólo porque House se enfrenta a la realización de los platos con la misma mentalidad con la que intentaba diagnosticar a los pacientes, sino porque acaba mostrándole que no puede huir de la medicina, que ésa es su verdadera droga. Será interesante cómo se reintegra en un hospital en el que Foreman es el nuevo jefe de un departamento de diagnósticos en el que sólo está él; Taub se marcha y Trece es despedida porque él no sabe cómo conciliar su relación personal con la laboral.

Foreteen siguen siendo poco interesantes, aunque confieso que mi postura hacia ella se ha ablandado un poco. Él, a pesar de que es curioso ver cómo intenta usurpar el lugar de House sin convertirse en él (el principal miedo de Foreman desde la 2ª o la 3ª temporada), debe ser de los personajes más tostón de toda la serie, hasta el punto de que cinco minutos de Cameron y Chase valen más que 30 de monólogo de Foreman. Por lo menos, el dúo Wilson-Cuddy sigue estando en plena forma, lo que nos lleva al otro "elefante en la habitación", bien expresado por la asiática compañera de clase de cocina de House que le espeta a Cuddy un "Bésalo o vete". Incluso aunque la historia entre los dos ocurriera hace tiempo (en eso creo que podemos estar todos de acuerdo), es otro tema que se debe resolver. Dudo que lo hagan esta temporada, teniendo en cuenta que su aproximación al cambio de House está siendo más pausado y más natural que otras veces.

De todos modos, el segundo capítulo nos demostró que House puede ser un poco más amable y un poco más feliz, pero que el lado borde y faltón no era producto de su adicción a los analgésicos o del dolor insoportable. Está ahí dentro. Sólo tiene que saber controlarlo. Y ésa es la clave para que la serie siga más o menos igual introduciendo un leve cambio en su personaje central. Como cree David Shore, en esencia, la gente nunca cambia.

P.D.: Una curiosidad que se me olvidó comentar antes. Además de Franka Potente y Andre Braugher, en el primer capítulo contaron con la presencia de Lin-Manuel Miranda, el intérprete de Alvie (el compañero de habitación de House en el hospital), que es co-autor del musical "In the Heights", ganador en 2008 del Tony a la mejor obra, y que empezó Off-Broadway antes de dar el salto al circuito principal neoyorquino.

01 octubre 2009

Diviértete o muere

Un vídeo en el que Will Ferrell se enfrentaba a su particular casero dio el pistoletazo de salida a "Funny or die", un web lanzada por él y su colega Adam McKay en 2007, en la que sus usuarios suben vídeos humorísticos y votan los que más les gusten. Si deciden que un vídeo es divertido y merece la pena quedarse en la web, votan "funny", y si no, optan por "die", en cuyo caso el vídeo se elimina. Sencillo, ¿no? Y muy efectivo, sobre todo porque, de los primeros vídeos en los que Ferrell y su compañero de producción eran los principales protagonistas, rápidamente pasaron a "fichar" a actores famosos y celebrities varias, con mucho sentido del humor, dispuestos a reírse de sí mismos. Cosas como los anuncios electorales de Paris Hilton, las entrevistas surrealistas de Zach Galifianiakis en su espacio "Between two ferns" (como ésta a Natalie Portman) o aquel musical a favor de la aprobación del matrimonio homosexual en California todavía le dieron más relevancia.

En Estados Unidos se llevan mucho estas webs de humor irreverente, tipo "College Humor", en las que se mezclan desde monólogos, a vídeos graciosos de animales (los gatos causan furor, no comprendo por qué) a cortos un poco más elaborados, algunos hechos por profesionales y otros, por aficionados y gente anónima que quieren pasar un buen rato. Lo de "Funny or die" es particular por su capacidad de atracción de actores conocidos, y porque a veces tienen unas ideas de carabinero retirado realmente curiosas ("La balada de G.I. Joe" debe ser de las más repletas de artistas invitados). El último añadido a su colección tiene la particularidad de formar parte de una campaña en Estados Unidos para fomentar la prevención del cáncer de mama, y es una fiesta de pijamas protagonizada por Alyson Hannigan, Jamie King, Emily Deschanel, Minka Kelly y la ex "American Idol", y aspirante a actriz, Katherine McPhee (por cierto, la camiseta de Darth Vader de Jamie King es genial)


Sin embargo, y reconociendo que hay un montón de vídeos que merecen la pena ("El Club de Cine de Kevin Bacon" es simpático), uno de mis favoritos es "Intervention with Kristin Chenoweth", una parodia del reality "Intervention" en el que la Chenoweth canta una de las canciones más políticamente incorrectas de los últimos tiempos.