10 mayo 2009

La paradoja de House

En alguna otra ocasión hemos hablado sobre lo que podríamos denominar "la paradoja de House" (aplicable a más personajes, como Barney Stinson), que no es otra cosa que la dificultad de mantener prácticamente igual al personaje central de una serie, aquél que es su principal gancho, sin empezar a dar notas de cansancio. Si lo mantienes igual, te acusarán de inmovilista y aburrido; si lo cambias, pueden acusarte de haberte cargado el show."House" es el paradigma actual de ese problema porque es la que tiene el protagonista central más fuerte, con el que siempre se corre el riesgo de que "canibalice" toda la serie. En cada temporada, se ha amagado varias veces con la posibilidad que House, pese a lo que él cree, pueda realmente cambiar. Pero nunca ha ido más allá de eso, un amago, un truco para tener a House más contento, o sin dolor o más trastornado durante unos pocos episodios, para después volver a la normalidad.

En este último tramo de la quinta temporada, parece que estamos otra vez en un camino similar. House toma una decisión en concreto que parece anticipar una evolución (y eso tiene luego una consecuencia que, no por avisada, deja de sorprender. Veremos qué nos depara el final de temporada). Para que llegue a ese punto en concreto, ha tenido que verse en una situación en la que realmente se ha asustado y ha visto que corría el riesgo de perder el control (una digresión con spoiler: Ver de nuevo a Amber ha sido sumamente divertido). ¿Pero será eso suficiente para que cambie? El propio David Shore ha comentado en alguna ocasión que, como House, él también cree que, en esencia, la gente nunca cambia, así que no sé qué van a sacarse de la chistera esta vez. Por lo menos, hemos tenido asientos de primera fila para ver cómo razona House, lo cual no ha dejado de ser interesante.

Después de mis reticencias iniciales, la serie ha tenido unos cuantos episodios bastante mejores (no es casualidad que hayan sido más ligeros en el frente Foreteen), en los que se ha utilizado mucho mejor a todos los personajes, y los pacientes han recuperado el interés que habían perdido al principio de la temporada. "House" tiene la sexta temporada asegurada porque siendo de lo más consistente de la parrilla de Fox, y si saben cerrar bien la quinta, y atreverse a profundizar más en los potenciales cambios, aunque luego los descarten, esto puede ser curioso.

Música de la semana: Nunca usurpará el lugar de "Life" en cuanto a lo bien que me lo pasaba con ella, pero "Castle" es entretenida y Nathan Fillion puede con lo que le echen. Al igual que la ya difunta serie de la NBC, suelen tener unas elecciones musicales realmente curiosas, como la que cerraba el capítulo de esta semana, "Get what I want", de un peculiar grupo un poco jazzy de Los Ángeles llamado Bitter:Sweet.
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