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17 septiembre 2006

El mal del segundo disco


(ALERTA SPOILERS: Dado que vamos a hablar de segundas temporadas, tal vez haya spoilers de alguna que todavía no se haya emitido en España, así que leed bajo vuestra propia responsabilidad)

Los grupos musicales que tienen un enorme éxito con su primer disco, en el que los críticos los encumbran como la mejor banda de los historia del rock, luego se las ven y se las desean para conseguir que el segundo álbum esté a la altura de las expectativas, lo que suele ser bastante difícil. Ahí tenemos a The Strokes, por ejemplo, o a otros grupos que terminaron hundidos por la presión y ni siquiera publicaron ese segundo trabajo, quedándose en genuinos one-hit wonders (léase, Elastica o un caso un poco más peculiar, The Fugees, que desaparecieron en la cresta de la ola parece que regresan después de 10 años).
Las series de televisión tampoco pueden escaparse de esa "maldición". Ya se sabe que lo difícil no es llegar, sino mantenerse en la cima. La 2ª temporada de "Prison Break", por ejemplo, tiene ante sí el difícil reto de mantener las virtudes que la convirtieron el año pasado en la serie revelación. El problema es que algunas de esas virtudes venían dadas por el escenario, por el mundo cerrado de la cárcel, con sus propias reglas del juego. Una vez que los hermanos están fuera, la fuerza que venía dada por el escenario se pierde. Sin embargo, en los capítulos emitidos hasta ahora, las cosas siguen pasando a toda velocidad, los personajes siguen estando todos en el alambre (y tanto, aquí tampoco tiembla el pulso a la hora de matar a los protagonistas) y se ha añadido un elemento más que, de momento, a mí me está resultando muy interesante. El agente del FBI encargado de atrapar a los presos fugados tiene algunos puntos oscuros en su pasado, aunque un poco típicos, que pueden dar mucho juego más adelante. Claro, que William Fichtner no puede dar vida a personajes que no tengan un lado oscuro. Ahí está ese sheriff de "Invasión", por ejemplo.
Si aún es muy pronto para juzgar cómo será esta 2ª temporada de "Prison Break", hay otras de las que tenemos suficientes elementos de juicio para opinar si estuvieron o no a la altura. El caso de "Perdidos", que estamos empezando a ver en TVE, queda bastante claro, aunque no la benefició nada el desorganizado sistema de emisión que siguió la ABC. A pesar de notarse cierto estancamiento, en los últimos cinco o seis capítulos la temporada da un acelerón espectacular, mucho más interesante que el final de la primera, un poco frustrante. Frustrante también resultó la 2ª tanda de "Mujeres desesperadas", algo que reconoció su creador Marc Cherry. Apenas se salvaron Gabrielle y Bree, que se convirtió en la protagonista principal de la serie (al fina y al cabo, es un trasunto de la madre de Cherry), pero se notaba una falta de imaginación alarmante.
Precisamente, imaginación es lo que no les falta a los responsables de otras series para afrontar la reválida del segundo año. Incluso se las apañan para que el show se supere temporada tras temporada. "Expediente X" fue haciendo eso año tras año hasta la cuarta temporada, cuando el fenómeno era demasiado grande para que pudiera manejarse bien, se fue perdiendo frescura y la serie empezó a tomarse demasiado en serio. Pero el 2º y el 3º año fueron mucho mejores que el primero. En "Verónica Mars" optaron por otra solución, que era el más difícil todavía: más misterios más enrevesados, más dificultades para Verónica y, también, la posibilidad de que mostrara un lado más amable que en la primera temporada. El reto se superó con holgura, finalizando en un último capítulo que, en solo 45 minutos, solucionaba todos los cabos sueltos de la 2ª temporada ( y los que todavía coleaban de la 1ª) y aún tenía tiempo de terminar con un cliffhanger. Algo parecido hicieron los chicos de "Galáctica", que se las arreglaron para encaminar la serie por caminos más oscuros e inquietantes y allanar la senda para una 3ª temporada que promete ser devastadora, con ese aire a lo campo de concentración nazi que puede verse en los tráilers.
Habrá quien diga que las series más complejas lo tienen más fácil para aprobar el examen del 2º año, pero puede resultar un hándicap. "The Wire" lo va haciendo muy bien por el momento, incluso "House", aunque siempre corren el riesgo de pasarse de la raya porque la complejidad está toda en su protagonista. Cuando Cuatro la retome, tendremos ocasión de comprobar qué derroteros sigue de cara a la 3ª temporada.

Actualización: La diva de E!, Kristin Veitch, deja en su columna un buen montón de pistas de por dónde irán las nuevas temporadas de muchas series, de "Anatomía de Grey" a "Prison Break", "OC", "Perdidos", "CSI", "24", "Galáctica", "House", "Mujeres desesperadas"... No hay muchos spoilers, pero alguno nos podemos encontrar.

07 mayo 2013

Dos maneras de viajar en el tiempo

 
Ocho minutos al pasado dentro de un mismo evento. Eso es todo lo que puede viajar en el tiempo el personaje de Jake Gyllenhaal en "Código fuente", la segunda película como director de Duncan Jones, hijo de David Bowie y que sorprendió con aquella cinta de ciencia ficción muy setentera llamada "Moon". Su segunda obra, estrenada en 2011, pasó en España bastante desapercibida y, aunque sus últimos cinco minutos (que son algo así como un segundo final añadido) estropean buena parte de lo que se ha logrado antes, merecía mejor suerte. Es una historia con evidentes aspiraciones palomiteras en las que el viaje "al pasado" (que no es tal) del personaje de Gyllenhaal tiene un objetivo muy concreto, que es averiguar todo lo que pueda sobre una bomba en un tren de cercanías de Chicago. También tiene un tiempo ya establecido para lograrlo y otra serie de condicionantes que, por supuesto, no vamos a desvelar porque son parte de los giros de la película.

Pero ésta no es complicada ni es un puzzle dentro de otro a lo "Origen". Es una historia que hasta sus últimos minutos, como decimos, mantiene siempre una lógica y una coherencia que ayudan a seguirla sin mayores problemas, y avanza siempre con ritmo, logrando crear sus momentos de tensión y hasta construyendo un personaje (que tampoco vamos a desvelar, por si acaso) que se enfrenta a un interesante dilema ético. Es entretenida y una historia de ciencia ficción original e interesante (y con aparición de Vera Farmiga, que tiene ahora muchos fans gracias a "Bates Motel"), por lo menos hasta su epílogo, que es una concesión a su lado más comercial que no hacía falta.

En la serie canadiense "Continuum", sin embargo, sí que hacen un viaje al pasado en toda regla, desde 2077 hasta 2012, y en su segunda temporada es posible que aprendamos algo más del verdadero plan detrás de ese viaje (desde este momento va a haber SPOILERS de los tres capítulos emitidos hasta ahora, por si acaso).

Por ahora, la caza de los terroristas de Liber8 se está llevando casi todo el foco de atención (más después de que veamos cómo se dividen tras la muerte de Kagame), pero está empezando a ganar más importancia aquella revelación que nos hicieron al final de la primera temporada de que hay más viajeros de 2077 pululando por 2012. El misterioso vagabundo que habla con Kiera está adoptando más relevancia (¿Por qué "alucina" Alec con él? ¿Qué relación tiene con su familia?), y ahora que sabemos que el Sadler del futuro pretende realmente cambiar la historia, ¿qué papel juega la agente Cameron en esto? Ella no quiere cambiar el futuro porque no sabe si, entonces, cuando logre regresar a 2077 estarán allí todavía su marido y su hijo, pero hace tiempo que yo sospecho que su marido está implicado en la conspiración de Sadler, y que el punto de vista de Kiera terminará cambiando. Parecía que iba a pasar al final de la anterior entrega, pero de momento ella está más centrada que nunca en perseguir a los pocos miembros de Liber8 que quedan.

Esa no es la trama más interesante de la serie, aunque sea la que explicita más la idea política y social de base, y no lo es porque el detective Fonegra y el resto de los policías de Vancouver siguen siendo demasiado convencionales. Ni tener a Nicholas "Krycek" Lea intentando desenmascarar a Kiera les ha dado más interés. Sin embargo, el acercamiento entre Alec y Kellogg y la relación entre el joven genio y la propia Kiera sí son más entretenidos y tienen más potencial para evitar que "Continuum" caiga en el "mal del segundo disco". Las razones detrás del viaje en el tiempo son las que distinguen a la serie de cualquier otro título de policías, aunque también es curioso ver cómo algunas cosas del futuro empiezan a abrirse paso en el presente, como esa droga que parecía sacada de "Días extraños". Esta segunda entrega va a tener trece capítulos (tres más que la primera) y está todavía muy al principio, así que veremos por dónde termina moviéndose la historia.

28 abril 2006

Las vecinas de Wisteria Lane


El artículo de Variety sobre "House" dio para mucho, pues le daba más relevancia al éxito de la serie al indicar que otros programas de gran éxito en EE.UU., como "Mujeres desesperadas", no disfrutaban de la misma bonanza en nuestro país. A pesar de cambiarlas de día, y de intentar aprovechar la gran presencia que las actrices de la serie tienen en las revistas femeninas, TVE no consigue que sean el éxito rotundo que son en su país de origen (donde se emiten los domingos por la noche). Tal vez ahora que se ha acabado "El comisario" logren arañar algunas décimas que les hagan superar el 12% de share que llevan de media ("House" promedia un 15%), aunque va a ser difícil.
¿Por qué las peripecias de estas cinco vecinas de ese barrio residencial con nombre de aventura de Sherlock Holmes no terminan de cuajar en España? Misterios de la programación, porque la serie es un producto nteligente y bien hecho que, aunque tiene pinta de culebrón tipo "Melrose Place", luego lanza unas cargas irónicas llenas de mala leche que rompen sutilmente esa imagen. Nada está dejado al azar. En un pequeño artículo que publicó hace ya unos días la edición de Madrid del gratuito Qué!, el creador de la serie, Marc Cherry (guionista de "Las chicas de oro"), contaba que las casas y la ropa que llevan las protagonistas contaban pequeños detalles de la personalidad de cada una. Los colores con los que se visten, por ejemplo. Resulta muy interesante ver a Bree, toda una maestra del autocontrol, vestida casi siempre en tonos azules o negros, a Gabrielle con tonos más llamativos, a Lynnette en otros más apagados, a Susan en colores pastel y de aire más bohemio... (También leí un reportaje sobre la segunda temporada de "Verónica Mars" en la que apuntaban que su vestuario estaba más dominado por los verdes y los marrones, indicando una mayor madurez emocional que el rosa de la primera temporada).
Las actrices, además, ejemplifican perfectamente lo que comentamos hace poco sobre el timing, cada una en su propio estilo, si bien mis favoritas son Felicity Huffman (con una vis cómica notable) y Eva Longoria (que hace que Gabrielle no sea tan odiosa como podría serlo), con mención especial a las puyas de Nicolette Sheridan y esos grandes momentos de Marcia Cross en los que Bree pierde el control.
Las situaciones absurdas y humillantes en las que Teri Hatcher se ve envuelta tampoco están mal, pero Susan empieza a ser un poco cargante y, desde el principio, me ha parecido que la relación madre-hija que lleva con Julie quiere parecerse demasiado a la de "Las chicas Gilmore", y la verdad, ése es justo el fuerte de esa serie (que, por otro lado, nunca me ha enganchado demasiado), además de contar con otra actriz cómica de categoría como Lauren Graham.
Me reafirmo en que deben ser los "duendes" de la programación los que no logran que "Mujeres desesperadas" triunfe con todas las de la ley en TVE (¿serviría cambiarla al domingo?), porque incluso esta segunda temporada, con "mal del segundo disco" incluido, es más recomendable que muchos otros programas. Aunque, ahora que lo pienso, ¿puede ser que la emisión primero en Fox reste audiencia a estas series cuando se emiten en abierto? "House" se considera un éxito porque la emite Cuatro, pero ni "Mujeres desesperadas" ni "Perdidos" disfrutan aquí de la buena marcha de otros países. Sin embargo, "CSI" es un bombazo... Humm. Habrá que seuir pensando en ello.

P.D.: Seguro que todos habéis visto ya los vídeos del Koala (que esta tarde ha salido en "Channel Nº4) y "Amo a Laura" (vaya la que ha liado MTV España con ése), pero, si queréis seguir en una línea más friki, no os perdáis a estas niñas cantantes coreanas. Por cierto, los Guiñoles del + ya han hecho sus particulares versiones de ambas canciones, con el Koala ZP y Rajoy, Zaplana y Acebes "Peppiness". Ya tenemos las canciones del verano.

P.D. 2: Y gracias mil a Jeremy Fox por ese post tan amable sobre Mr. MacGuffin en su blog Moonfleet, muy recomendable, por cierto, sobre todo si el cine os gusta con locura (como a mí, por ejemplo, aunque últimamente esté hablando mucho de tele).

05 junio 2014

En defensa de Piper Chapman

El viernes, Netflix cuelga la segunda temporada completa de “Orange is the new black”, y teniendo en cuenta su rápida ascensión al Olimpo de las series más comentadas y analizadas desde el pasado verano, no es de extrañar que se lleven sucediendo los artículos más diversos sobre ella desde hace unas semanas, cuando los críticos tuvieron la oportunidad de ver los capítulos iniciales de la nueva entrega. Hay curiosidad por ver si estará a la altura de las expectativas que la propia serie creó con su primera temporada, toda una revelación de drama, humor, giros inesperados y una variedad de personajes femeninos que deja a las series de Shonda Rhimes y su alabada diversidad casi a la altura del betún, y que así logre evitar “el mal del segundo disco”, pero también han ido surgiendo otras historias bastante curiosas, que hablan principalmente sobre cómo la coralidad de “OITNB” es su principal punto fuerte y cómo casi estaría mejor sin Piper Chapman, su principal protagonista.

Realmente, Piper es la excusa que Jenji Kohan, su responsable, utiliza para contar las historias de mujeres de grupos raciales, ideologías políticas y orientaciones sexuales que, de otro modo, no tendrían tan fácil verse en televisión. En más de una entrevista, Kohan ha apuntado que Chapman es el “caballo de Troya” que utilizó para vender la serie; tal y como funciona Hollywood, resultaba más sencillo “colar” el concepto de “OITNB” si su protagonista era una chica blanca y rubia, de clase media alta, universitaria y que vive en Brooklyn, que si fuera Gloria, la latina, cuyo idioma materno es el español, con cuatro hijos y proveniente de un barrio mucho menos hipster y de moda. El golpe maestro de la serie es exactamente ése, que Piper no oculte al resto de reclusas y que impulse que se cuenten las historias de esas otras mujeres, pero eso no es óbice para que decidamos que sería beneficioso que “OITNB” continuara sin ella.

La serie sí puede aguantar tantas temporadas como “Urgencias” utilizando su mismo truco, la renovación periódica de su reparto, porque la cárcel ofrece una excusa muy plausible para que los personajes dejen de aparecer, y es cierto que el conjunto de actrices, principalmente, es lo suficientemente potente para que algunos de ellas desaparezcan durante periodos de tiempo y no notemos su ausencia (sí, aunque ese personaje sea la carismática Alex Vause), pero Piper Chapman es algo más que un mero caballo de Troya o un macguffin. Su evolución de chica “buena” y aterrorizada a alguien más complejo, que no tiene tan claro quién es y que se adapta a utilizar las “armas” a su disposición para conseguir sus propósitos, resulta muy interesante y, aunque puede llamar menos la atención que la historia del cambio de sexo de Sophia, o que la relación de Red con la mafia rusa, muestra igualmente a alguien con sus luces y sombras, que puede tener buenas intenciones, pero que puede hacer cosas terribles motivadas por ellas.
                                                                                                                                                         
Ya comentamos al final de la primera temporada que Chapman está en la línea de esos personajes femeninos que, al menos en teoría, son el centro de sus series y que renuncian a ser simplemente simpáticos, o adorables, o de una pieza, o que buscan el cariño y la aprobación del público. Al igual que Hannah Horvath, Nancy Botwin o Jackie Peyton, de Piper vemos sus buenos momentos y los malos, sus defectos y virtudes, vemos una persona, más que un personaje bidimensional en una pantalla. Eso es siempre mucho más atractivo.