07 mayo 2013

Dos maneras de viajar en el tiempo

 
Ocho minutos al pasado dentro de un mismo evento. Eso es todo lo que puede viajar en el tiempo el personaje de Jake Gyllenhaal en "Código fuente", la segunda película como director de Duncan Jones, hijo de David Bowie y que sorprendió con aquella cinta de ciencia ficción muy setentera llamada "Moon". Su segunda obra, estrenada en 2011, pasó en España bastante desapercibida y, aunque sus últimos cinco minutos (que son algo así como un segundo final añadido) estropean buena parte de lo que se ha logrado antes, merecía mejor suerte. Es una historia con evidentes aspiraciones palomiteras en las que el viaje "al pasado" (que no es tal) del personaje de Gyllenhaal tiene un objetivo muy concreto, que es averiguar todo lo que pueda sobre una bomba en un tren de cercanías de Chicago. También tiene un tiempo ya establecido para lograrlo y otra serie de condicionantes que, por supuesto, no vamos a desvelar porque son parte de los giros de la película.

Pero ésta no es complicada ni es un puzzle dentro de otro a lo "Origen". Es una historia que hasta sus últimos minutos, como decimos, mantiene siempre una lógica y una coherencia que ayudan a seguirla sin mayores problemas, y avanza siempre con ritmo, logrando crear sus momentos de tensión y hasta construyendo un personaje (que tampoco vamos a desvelar, por si acaso) que se enfrenta a un interesante dilema ético. Es entretenida y una historia de ciencia ficción original e interesante (y con aparición de Vera Farmiga, que tiene ahora muchos fans gracias a "Bates Motel"), por lo menos hasta su epílogo, que es una concesión a su lado más comercial que no hacía falta.

En la serie canadiense "Continuum", sin embargo, sí que hacen un viaje al pasado en toda regla, desde 2077 hasta 2012, y en su segunda temporada es posible que aprendamos algo más del verdadero plan detrás de ese viaje (desde este momento va a haber SPOILERS de los tres capítulos emitidos hasta ahora, por si acaso).

Por ahora, la caza de los terroristas de Liber8 se está llevando casi todo el foco de atención (más después de que veamos cómo se dividen tras la muerte de Kagame), pero está empezando a ganar más importancia aquella revelación que nos hicieron al final de la primera temporada de que hay más viajeros de 2077 pululando por 2012. El misterioso vagabundo que habla con Kiera está adoptando más relevancia (¿Por qué "alucina" Alec con él? ¿Qué relación tiene con su familia?), y ahora que sabemos que el Sadler del futuro pretende realmente cambiar la historia, ¿qué papel juega la agente Cameron en esto? Ella no quiere cambiar el futuro porque no sabe si, entonces, cuando logre regresar a 2077 estarán allí todavía su marido y su hijo, pero hace tiempo que yo sospecho que su marido está implicado en la conspiración de Sadler, y que el punto de vista de Kiera terminará cambiando. Parecía que iba a pasar al final de la anterior entrega, pero de momento ella está más centrada que nunca en perseguir a los pocos miembros de Liber8 que quedan.

Esa no es la trama más interesante de la serie, aunque sea la que explicita más la idea política y social de base, y no lo es porque el detective Fonegra y el resto de los policías de Vancouver siguen siendo demasiado convencionales. Ni tener a Nicholas "Krycek" Lea intentando desenmascarar a Kiera les ha dado más interés. Sin embargo, el acercamiento entre Alec y Kellogg y la relación entre el joven genio y la propia Kiera sí son más entretenidos y tienen más potencial para evitar que "Continuum" caiga en el "mal del segundo disco". Las razones detrás del viaje en el tiempo son las que distinguen a la serie de cualquier otro título de policías, aunque también es curioso ver cómo algunas cosas del futuro empiezan a abrirse paso en el presente, como esa droga que parecía sacada de "Días extraños". Esta segunda entrega va a tener trece capítulos (tres más que la primera) y está todavía muy al principio, así que veremos por dónde termina moviéndose la historia.
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