24 abril 2006

Cuestión de ritmo

La comedia es cuestión de ritmo, timing, que dicen los anglos. Ya puedes tener los mejores diálogos y las situaciones más absurdas, que si no llevan el ritmo adecuado no harán reír ni al Risitas.
Vaya esto como reflexión ante "El club de Flo", el programa que Florentino Fernández conduce en la Sexta y que es una vuelta de tuerca a "Mira quién baila", sólo que aquí se enseña a los famosos a decir monólogos de humor, eso que en EE.UU. se llama stand-up comedy y que en España pusieron de moda "El club de la comedia" y Paramount Comedy. Hace poco atisbé, entre la nieve con que recibo el canal, unos minutos de la prueba de la modelo Verónica Blume, a la que aún le falta bastante que aprender, sobre todo en el aspecto del ritmo. Algunos de los monologuistas salidos de "El club de la comedia" lo sabían bien, y explotaban el poder cómico de las pausas, como Quique San Francisco y sus silencios elocuentes o Eva Hache y sus ojos muy abiertos. También Andreu Buenafuente y El Gran Wyoming las utilizan para provocar la risa después de algún chiste, o hacen que el propio silencio sea el chiste.
Es todo cuestión de timing. La comedia alocada americana de los 30 y 40 (la screwball comedy) llevaba un ritmo endiablado; la velocidad a la que Cary Grant y Rosalind Russell dicen sus diálogos en "Luna nueva" debería estar en el Guinness de los récords. Los actores de "Friends", por ejemplo, llevaban muy bien el ritmo de los gags (para mí, al menos), aunque en este campo televisivo las actrices de "Las chicas de oro" se cuentan entre sus reinas. Que el doctor House sea gracioso depende mucho de la gran utilización que Hugh Laurie hace de las pausas (y de su cara de palo) antes de soltar sus frases lapidarias ("houseismos", según este vídeo) , y algo parecido pasaba en "7 vidas" en los diálogos entre Amparo Baró y Javier Cámara.
Cuando se juntan buenos diálogos, con buenas salidas, y un actor con ritmo, el resultado es genial. Y no es territorio exclusivo de la comedia. El cine negro también debe mucho a la capacidad de sus actores para soltar esas grandes frases irónicas, del tipo "¿Qué haces esta noche?-Nunca hago planes con tanta antelación" (de "Casablanca", creo), y, desde luego, Verónica Mars no sería ni la mitad de interesante (ni nos tendría a todos tan enganchados, je) si Kristen Bell no supiera lanzar con gracia las salidas típicas de su personaje (la última que he visto, muy buena, comparar a Cliff, el abogado de su padre, con Fred McMurray, el pobre protagonista de "Perdición").

Actualización: Podéis echarme la bronca, porque de verdad que va a parecer que me acabo de caer de un guindo, pero me he dado cuenta ahora mismo de la influencia (digámoslo así) de "El sueño eterno" sobre las dos obsesiones máximas (por ahora) de Mr. MacGuffin. En esa gran película de Howard Hawks encontramos (aparte de unos diálogos demoledores) a un personajillo llamado Edwards Mars que, ¡oh, casualidad!, es el nombre del policía que se lleva a Kate de vuelta a EE.UU. desde Australia. Y, además, el "azote" de las hermanas Sternwood comparte apellido con Verónica Mars, cuyo nombre es el de una de las femme fatalle clásicas del cine negro, protagonista de "La llave de cristal" y homenajeada en "L.A. Confidential": Verónica Lake.

2 comentarios:

Dr. Strangelove dijo...

Magistral análisis del timing. Sin duda tienes toda la razón. Añado el ritmo alocado a tres bocas (bueno a dos y una bocina) de los hermanos Marx. Otro buen ejemplo sin duda.

Un saludo

OsKar108 dijo...

Es como en el baloncesto, que un buen base una de las cosas que me jor debe manejar es el "tempo" del partido a mayor conveniencia de su equipo (y creo que tu de esto debes entender bastante, también).

¡Saludos!