03 mayo 2010

El río del tiempo

AVISO SPOILERS: Con "Doctor Who" casi en el ecuador de la quinta temporada, es buen momento para comentar algunas cosas más que sobre la serie, sobre un personaje en concreto que el Doctor parece que no va a dejar de encontrarse a partir de ahora, River Song.

Ser un viajero temporal tiene ciertos inconvenientes, y uno de ellos es encontrarte siempre, en el orden cronológico incorrecto para ti, a una persona que parece conocerte mucho mejor que cualquier otra, acompañantes del Tardis incluidas. Desde que River Song apareció por primera vez en la cuarta temporada de "Doctor Who", en el doble episodio "Silence in the library"-"Forest of the dead", ha sido un personaje muy intrigante por ese libro azul que lleva a todas partes, en el que tiene recopilados todos los encuentros con el Doctor, en cualquiera de sus once encarnaciones. Ese libro es el pasado de River, pero el futuro del Doctor (y también un divertido metacomentario sobre los spoilers), y es una de las razones por las que el fandom no deja de especular sobre quién es ella en realidad.

Steven Moffat tenía, lógicamente, que traerla de vuelta en su quinta temporada, aprovechando también el regreso de los Ángeles Llorosos en "Time of the Angels" y "Flesh and stone", y vuelve a sembrar la duda y la semilla de la especulación rampante en Internet con las pocas cosas que nos deja caer sobre ella. Por ejemplo, parece, si yo no lo entendí mal, que el Doctor cruza su línea temporal en un punto anterior a los eventos de "Silence in the library", y ella está en prisión por haber matado a un hombre, al "mejor hombre", explica ella. ¿Será el Doctor ese hombre? Además, los curas-soldado que la custodian le advierten que no debe revelar al Doctor quién ni "qué" es. He leído por ahí que, más que su esposa, como se insinuó en su principio, podría ser su madre, o una futura Amy Pond. Está claro que volveremos a verla; tenemos una nueva cita en la apertura de la Pandorican, sea lo que sea eso (dudo que sea una caja, igual que la caída de Bizancio no hacía referencia a una ciudad, sino a una nave).

La verdad es que no me atrevo a adivinar quién es River en realidad. Me hace mucha gracia que su nombre haga referencia a una corriente de agua, mientras el apellido de Amy, "estanque" (Pond), es agua quieta, atrapada, como si dijéramos. Tal vez es sólo un juego de palabras simpático, pero no sé. A River nos la encontramos en diferentes puntos del "río" de su vida; Amy no se ha movido de la noche anterior a su boda, el día en el que parece que se produce esa explosión que crea una fractura en el espacio-tiempo, y su memoria también parece estancada en el presente, sin recuerdos de hechos del pasado como la invasión de la Tierra por los daleks al final de la cuarta temporada.

¿Sabremos a quién mató River para que no sólo estuviera en la cárcel, sino que además la trataran como si fuera extremadamente peligrosa? ¿Qué hizo para que la soltaran, o en "Silence in the library" también estaba presa? ¿Cómo y dónde conoció al Doctor? ¿Qué tipo de relación tiene con él (una que, evidentemente, a Amy no le importaría tener)? ¿Es humana?

02 mayo 2010

Solos en el espacio

Me parece muy interesante que los responsables de la franquicia "Stargate" quieran despegarse del escapismo de las primeras series y hacer algo más serio con "Stargate Universe". Tienen a un grupo de gente en una antigua nave con rumbo desconocido, un grupo de gente que no está preparada para el viaje y que, además, recelan unos de otros, y sus encuentros con otros planetas y con los misterios que guarda la nave (y los moradores del espacio) ponen a prueba su resistencia tanto como la falta de agua o de comida. Sobre el papel, la idea es interesante y tiene potencial, pero en pantalla no termino de encontrarle el truco. Es demasiado fría; ambiciosa, pero con temor a desarrollar completamente esa ambición, habitada por personajes con los que no he logrado conectar en ningún momento. Siguen siendo su punto débil para mí, y creo que es la principal barrera que me impide pasar del primer capítulo tras la vuelta del parón.

He leído por ahí que mejora, que hay más tensión, pero lo único que "Stargate Universe" logra es que eche de menos "Galáctica". Los civiles de la nave salen muy malparados en el retrato que hacen de ellos, desperdiciando ahí un polo de conflicto que nunca se aprovecha del todo porque, aunque Young tiene sus defectos, sus antagonistas se nos muestran siempre como una alternativa peor que él. Las veces que alguien ha tomado el mando en su lugar (siempre mujeres, qué curioso), han terminado casi rogándole que volviera a ser el jefe. Todo esto me provoca mucha más indiferencia que el esquema de "la nave sale del hiperespacio - visita a planeta - complicaciones varias - solución - vuelta a la nave - vuelta al hiperespacio", que al fin y al cabo no es tan distinto del que se seguía en las otras series "Stargate". La pereza me invade cuando llega el momento de enfrentarne a esta serie, así que ha llegado la hora de dejarla hasta más ver.

En su momento, cuando terminé la primera temporada de "Babylon 5", comentamos cómo J. M. Straczysnki se servía de los códigos de las space operas de toda la vida para tomarse el género completamente en serio y para montar una alegoría política realmente sorprendente debajo de los efectos especiales de bajo presupuesto y el maquillaje ingente de los alienígenas. Ese aspecto se potencia mucho más en la segunda entrega (con un buen resumen de ella aquí), en el que la sombra de las guerras de los Balcanes y la inoperancia entonces de la comunidad internacional ayuda a montar esa guerra genocida sin cuartel entre dos civilizaciones que, poco tiempo antes, habían invertido los papeles, y el opresor actual había sido el oprimido. Esa subtrama, que recorre toda la temporada, nos deja también a un hombre (Centauri, en este caso) que entrega su alma al diablo por obtener reconocimiento, y cuando se da cuenta de lo que pasa en realidad, ya no puede dar marcha atrás, y al final se acerca más al preludio de la Segunda Guerra Mundial, cuando algunos países creían que podían firmar un tratado con Hitler que les impidiera ir a la guerra contra él, aunque éste ya hubiera puesto sus ojos en Polonia y en Austria.

La situación política de la Tierra, que avanza sin frenos hacia un estado policial y totalitario, deja a la tripulación de Babylon 5 literamente sola en el espacio, dependiendo de sí misma y de su capacidad para tomar las decisiones correctas para no caer en las trampas que todas las facciones les tienden. Sheridan, Ivanova, Garibaldi y los demás caminan sobre una tabla que cruza un caldero de aceite hirviendo, y cualquier pequeño desliz les llevará de cabeza al abismo. Todo esto, claro, con esa amenaza tan de Mordor, que empieza a dejar de ser un cuento de viejos y a transformarse en realidad. Aunque tiene algunas cosas muy convencionales, todas esas intrigas mantienen la serie moviéndose sin descanso hacia lo que no puede ser más que el borde del Apocalipsis, pero un Apocalipsis que seguro que será muy entretenido de ver.

Música de la semana: No, esta vez no será "Glee" la que nos proporcione la canción de la semana, sino "Fringe" y uno de sus momentos cantarines del último episodio. Lo cierto es que las canciones que sonaron eran bastante heterodoxas, yendo de Traffic a "A chorus line" o a un tema clásico de la Motown, creo que popularizado por primera vez por Stevie Wonder, que luego sería versionado por crooners como Tony Bennett, Harry Connick Jr. o hasta Michael Bublé. Ese tema es "For once in my life".

01 mayo 2010

El estilo de Veronica Lake



El género negro nunca se pasa de moda. No ya sus dictados, su crítica social, su centro entre los desfavorecidos o los que, por las razones que sean, se convierten en criminales, sino simplemente su look. El estilo con el que se rodaban las películas noir de los 40 (heredado del expresionismo alemán) ha pasado a convertirse en una línea básica para los thrillers y las películas de misterio, y aquellos diálogos irónicos (que eran comunes también a la screwball comedy) se ven muy de vez en cuando, pero siguen siendo muy influyentes. El género se ha transformado en la actualidad y ya no bebe de aquellas elecciones estilísticas de los 40, quedándose con su verdadera y última razón de ser. Pero siempre es muy divertido encontrarse homenajes y regresos a aquella década, sus tipos duros, sus femme fatalles, sus fedoras, su humo de cigarrillos y sus estupendos vestidos. Las referencias autoconscientes pueden ser muy divertidas.

De las diferentes líneas argumentales de "Caprica", una de las que mejor aceptación ha tenido es la del mundo virtual de New Cap City, que traslada todo ese look noir clásico a un juego a lo "Matrix", deudor de los relatos pulp de detectives (la serie, de por sí, ya tiene un aire retro importante, más en la línea de "Gattaca"). El tan traído y llevado capítulo musical de "Fringe" abraza también los códigos estilísticos del lado clásico del género, y Dunham se convierte en una heredera de Phillip Marlowe que también va de dura pero, en el fondo, es una romántica incurable. No es el único homenaje o referencia más o menos velada del capítulo (la promo que hizo Fox es simplemente genial), porque hay uno muy claro a "Chinatown" (cuando Dunham rompe una luz trasera del coche de Nina para seguirla) y el laboratorio de Walter, con las plantas y él en la silla, me recordaba al invernadero del general Sternwood en "El sueño eterno".

Los guionistas de la serie dicen que se les ocurrió la idea después de ver la portada que hizo "Entertainment Weekly" para su número de otoño (aunque luego le añadieron sus toques steampunk), una portada que estaba en la línea de una de las fotos promocionales que Fox hizo para "Bones", muy de portada de revista pulp (ésta y "Fringe" tuvieron también sus fotos alrededor de un agujero, como para reforzar más que se emiten una detrás de la otra). La ligera digresión que ese "Brown Betty" supone en la segunda temporada de "Fringe" la vuelve a entroncar de nuevo con "Expediente X" y aquel "Triangle", con Mulder trasplantado a la Segunda Guerra Mundial, pero no es la única serie que ha tenido estos homenajes estilísticos. Hasta "One Tree Hill" tuvo el suyo, creo que, además, dirigido por Chad Michael Murray.

Dicho todo esto, no es ningún secreto que la traslación de Phillip Marlowe a nuestros días por la que yo tengo debilidad es "Verónica Mars", noir hasta en su título. La unión de Raymond Chandler y el instituto funcionaba perfectamente, aunque no era tan curiosa y literal en sus diálogos como "Brick", una película realmente particular, pero interesante por su condición de pequeño experimento (y por Joseph Gordon-Leavitt, que puede con lo que le echen).