02 mayo 2010

Solos en el espacio

Me parece muy interesante que los responsables de la franquicia "Stargate" quieran despegarse del escapismo de las primeras series y hacer algo más serio con "Stargate Universe". Tienen a un grupo de gente en una antigua nave con rumbo desconocido, un grupo de gente que no está preparada para el viaje y que, además, recelan unos de otros, y sus encuentros con otros planetas y con los misterios que guarda la nave (y los moradores del espacio) ponen a prueba su resistencia tanto como la falta de agua o de comida. Sobre el papel, la idea es interesante y tiene potencial, pero en pantalla no termino de encontrarle el truco. Es demasiado fría; ambiciosa, pero con temor a desarrollar completamente esa ambición, habitada por personajes con los que no he logrado conectar en ningún momento. Siguen siendo su punto débil para mí, y creo que es la principal barrera que me impide pasar del primer capítulo tras la vuelta del parón.

He leído por ahí que mejora, que hay más tensión, pero lo único que "Stargate Universe" logra es que eche de menos "Galáctica". Los civiles de la nave salen muy malparados en el retrato que hacen de ellos, desperdiciando ahí un polo de conflicto que nunca se aprovecha del todo porque, aunque Young tiene sus defectos, sus antagonistas se nos muestran siempre como una alternativa peor que él. Las veces que alguien ha tomado el mando en su lugar (siempre mujeres, qué curioso), han terminado casi rogándole que volviera a ser el jefe. Todo esto me provoca mucha más indiferencia que el esquema de "la nave sale del hiperespacio - visita a planeta - complicaciones varias - solución - vuelta a la nave - vuelta al hiperespacio", que al fin y al cabo no es tan distinto del que se seguía en las otras series "Stargate". La pereza me invade cuando llega el momento de enfrentarne a esta serie, así que ha llegado la hora de dejarla hasta más ver.

En su momento, cuando terminé la primera temporada de "Babylon 5", comentamos cómo J. M. Straczysnki se servía de los códigos de las space operas de toda la vida para tomarse el género completamente en serio y para montar una alegoría política realmente sorprendente debajo de los efectos especiales de bajo presupuesto y el maquillaje ingente de los alienígenas. Ese aspecto se potencia mucho más en la segunda entrega (con un buen resumen de ella aquí), en el que la sombra de las guerras de los Balcanes y la inoperancia entonces de la comunidad internacional ayuda a montar esa guerra genocida sin cuartel entre dos civilizaciones que, poco tiempo antes, habían invertido los papeles, y el opresor actual había sido el oprimido. Esa subtrama, que recorre toda la temporada, nos deja también a un hombre (Centauri, en este caso) que entrega su alma al diablo por obtener reconocimiento, y cuando se da cuenta de lo que pasa en realidad, ya no puede dar marcha atrás, y al final se acerca más al preludio de la Segunda Guerra Mundial, cuando algunos países creían que podían firmar un tratado con Hitler que les impidiera ir a la guerra contra él, aunque éste ya hubiera puesto sus ojos en Polonia y en Austria.

La situación política de la Tierra, que avanza sin frenos hacia un estado policial y totalitario, deja a la tripulación de Babylon 5 literamente sola en el espacio, dependiendo de sí misma y de su capacidad para tomar las decisiones correctas para no caer en las trampas que todas las facciones les tienden. Sheridan, Ivanova, Garibaldi y los demás caminan sobre una tabla que cruza un caldero de aceite hirviendo, y cualquier pequeño desliz les llevará de cabeza al abismo. Todo esto, claro, con esa amenaza tan de Mordor, que empieza a dejar de ser un cuento de viejos y a transformarse en realidad. Aunque tiene algunas cosas muy convencionales, todas esas intrigas mantienen la serie moviéndose sin descanso hacia lo que no puede ser más que el borde del Apocalipsis, pero un Apocalipsis que seguro que será muy entretenido de ver.

Música de la semana: No, esta vez no será "Glee" la que nos proporcione la canción de la semana, sino "Fringe" y uno de sus momentos cantarines del último episodio. Lo cierto es que las canciones que sonaron eran bastante heterodoxas, yendo de Traffic a "A chorus line" o a un tema clásico de la Motown, creo que popularizado por primera vez por Stevie Wonder, que luego sería versionado por crooners como Tony Bennett, Harry Connick Jr. o hasta Michael Bublé. Ese tema es "For once in my life".
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