26 noviembre 2015

El día que Hitler ganó la guerra


Historias alternativas, o ucronías, sobre qué podía haber pasado si Alemania hubiera ganado la Segunda Guerra Mundial hay unas cuantas. "El hombre en el castillo", el libro al respecto que Philip K. Dick publicó en 1962, es sólo una de ellas, pero una que ha acabado dando el salto a televisión. "The man in the high castle" bien puede ser la serie más ambiciosa que Amazon ha intentado hasta ahora, y no sólo por ser de época. Es una época alternativa, una década de los 60 en la que Estados Unidos está dividido en tres zonas: la costa este y el Medio Oeste pertenecen a los alemanes, la oeste, a los japoneses, y una franja situada más o menos sobre Colorado y las Montañas Rocosas se deja como zona neutral. Eso requiere construir de cero todo un país alternativo, un país en el que la simbología nazi es prominente por todas partes, y en el que se va escenificar su propia versión de la Guerra Fría, de la misma manera que Estados Unidos y la URSS lo hicieron en la Alemania dividida de la historia real.

El primer capítulo de la serie (supervisada por un veterano de "Expediente X" como Frank Spotnitz) se dedica a la presentación de toda esa ucronía, algo que, al parecer, es la tónica de la primera mitad de sus diez episodios. Conocemos a Joe, que vive en Nueva York, y a Julianna, que es de San Francisco, y a través de ellos tenemos nuestro primer contacto con la opresión de todo lo norteamericano o, directamente, la usurpación de sus símbolos por parte, sobre todo, del aparato propagandístico alemán, y de lo difícil que lo tiene cualquier movimiento de resistencia para poder actuar. También descubrimos que los japoneses recelan de los nazis, convencidos de que, en cuanto tengan la oportunidad, les lanzarán otra bomba atómica y se los quitarán de en medio, y que los alemanes están inmersos en su propia Guerra Fría interna, pues Hitler está enfermo y Himmler y Goebbels están empezando a mover sus piezas para sucederlo.

Sin haber visto más que un episodio, es difícil saber hacia dónde se moverá toda la serie, si la historia de Joe y Julianna será más interesante que los tejemanejes políticos entre los dirigentes de Estados Unidos, o si realmente habrá una exploración de los símbolos y de algunos temas sociales del país actual, como afirman algunos críticos norteamericanos. La idea sobre la que descansa "The man in the high castle" no sólo es esa ucronía, sino la aparición de versiones de la historia que se parecen más a lo que ocurrió en realidad, y cómo el espectador puede reaccionar ante lo que está viendo. Ese Estados Unidos desmembrado y ocupado es un régimen totalitario y opresivo, un lugar en el que triunfan las peores pesadillas de la humanidad y donde la gente se ha acostumbrado a que los hospitales quemen los martes a los enfermos terminales porque hay que seguir adelante.

"The man in the high castle" tiene un gran potencial para plantear preguntas sobre cómo es una sociedad, sobre su lado oscuro. A su favor juega una ambientación muy cuidada y repleta de detalles, y será cuestión de comprobar por dónde se mueve la historia, si realmente se atreve a hacer alegorías y si sus personajes ganan un poco de profundidad con el paso de los capítulos. De momento, el primero deja con cierta curiosidad por ver su evolución.
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