25 noviembre 2015

La chica detrás de la máscara

Cuando Netflix lanza una nueva serie, suele repetirse siempre el mismo patrón. Durante dos semanas, no se habla de otra cosa que de esa nueva serie (o nueva temporada) en las webs televisivas, sobre todo en Estados Unidos. Al cabo de ese periodo de tiempo, Netflix lanza un nuevo título y es el que pasa a dominar la conversación, dejando al anterior en el limbo. Sólo si esa primera serie ha cuajado de verdad entre críticos y público, si realmente ha encontrado su audiencia, se mantiene en la conversación durante un poco más de tiempo. Si no, tal y como vino, se fue.

El patrón se ha visto perfectamente con "Master of none" y "Jessica Jones", los dos títulos que la plataforma ha estrenado este mes. El primero suscitó una oleada de artículos sobre la representación de las minorías raciales en televisión, y el segundo lo ha hecho con el protagonismo central de mujeres en historias de superhéroes. En ese sentido, y como hemos comentado muchas otras veces, "Jessica Jones" ha llegado a un debate que lleva agitándose y calmándose, intermitentemente, con cada nueva película de Marvel protagonizada por un hombre blanco. "Los Vengadores. La era de Ultrón" fue el centro de las discusiones más fuertes al respecto, y la conversación se ha mantenido vigente con los nuevos anuncios del estudio (como "Ant Man and the Wasp") o algunos de sus nuevos cómics, como la versión femenina de Thor.

También ha seguido alimentándose con las nuevas series que han debutado en los últimos meses en la televisión estadounidense. The Guardian publicó hace unos días un interesante artículo sobre todos los intentos de lanzar franquicias cinematográficas con superheroínas, intentos lastrados desde el principio por malas películas que no funcionaban en taquilla. La trampa siempre es descartar todos esos esfuerzos con un "el público no quiere ver superheroínas", cuando en realidad, el público no quiere ver películas aburridas, ya sean "Catwoman" o "Daredevil". "Los juegos del hambre" es un fenómeno mundial, y su protagonista central es una adolescente llamada Katniss Everdeen. El diario británico apunta que los estudios de cine no se molestan en mirar más allá, mientras las cadenas de televisión, en ese aspecto, se muestran menos reticentes a entregar las riendas de una serie a una superheroína. Y, además, a superheroínas bastante variadas y diferentes entre sí.

Mientras "Wonder Woman" no va a tener su propia película hasta dentro de dos años, su mismo estudio (Warner) ha estrenado esta misma temporada, en CBS, "Supergirl", la nueva serie superheroica de la productora de Greg Berlanti, y además de "Jessica Jones", en enero regresará a ABC "Agent Carter", que no tiene superpoderes, pero que puede ocuparse ella misma de pelear contra malvadas organizaciones que quieren dominar el mundo. Como apuntaba The Guardian, cada una de esas tres series presenta un lado diferente de lo que significa ser un superhéroe, y lo cuenta con un tono distinto. Kara Danvers es el entusiasmo y la luz; Peggy Carter es la lucha por el reconocimiento de su valía, mientras Jessica Jones es la superación de un horrible trauma y la recuperación de su propia autonomía. Que las tres puedan convivir en televisión, sin que nadie crea que están saturando el mercado, es una gran noticia para los espectadores.,

Sin embargo, en ese mismo artículo, Melissa Rosenberg, showrunner de "Jessica Jones", se muestra escéptica de que el cambio vaya a mantenerse en el futuro: "Esta discusión estaba ocurriendo entonces, que "Thelma y Louise" era el principio de más papeles interesantes para mujeres. Y luego, no lo fue. Parece que, cada pocos años, una película o una serie con personajes femeninos complejos llega y todo mundo dice: 'Oh, Dios mío. ¡Esto tiene éxito!' Luego aparece uno malo y todo el mundo dice: 'Bueno, es un personaje femenino'. Incluso con Jessica, Peggy y Supergirl en antena al mismo tiempo, sólo hace falta que una de nosotras fracase y se dirá: 'No puedes tener una superheroína como protagonista'. Pregúntame de nuevo dentro de diez años y veremos cómo está todo". Quizás Rosenberg tenga razón en lo que respecta al cine; en televisión, da la sensación de que la ola ya no va a dar marcha atrás.
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