17 agosto 2015

Rachel y Quinn, reinas de la manipulación

Si "UnReal" ha sido una de las revelaciones del verano, no sólo ha sido por esos giros telenoveleros que llevaban al espectador a querer ver más capítulos, o por ser la primera serie que enseña lo que hay detrás de las cámaras de un reality show de los de buscar pareja, sino porque tiene dos protagonistas complicadas, capaces de lo mejor y de lo peor y que, como se ha comentado ya bastante, dan una vuelta de tuerca al arquetipo del antihéroe al trasladarlo a personajes femeninos. Rachel y Quinn (Shiri Appleby y Constance Zimmer). Sarah Gertrude Shapiro y Marti Noxon, responsables de la serie, han explicado varias veces que, de hecho, Walter White es su principal inspiración a la hora de trazar la evolución de Rachel, alguien que realmente parece ser una buena persona, pero a la que se la de perlas manipular a la gente y, esencialmente, obligarla a hacer cosas que no quiere hacer.

Esa actitud de ambas, y sobre todo de Quinn, de no pedir disculpas por lo que hacen es de lo más refrescante de un estreno que, ciertamente, figura entre los más destacados del año y, claramente, ha sido la revelación del verano, junto con "Mr. Robot". Las pretensiones de "UnReal" son ofrecer al espectador un entretenimiento imprevisible que, además, se atreve a ir a sitios que otras series ni verían de refilón (aunque no todas esas decisiones han funcionado igual de bien), y en esa búsqueda por tener personajes femeninos con matices, con defectos, pero con una fuerte presencia en pantalla ha acabado llamando la atención de unos críticos que, si no, no habrían dado una oportunidad a un título de Lifetime. Que no se estrena con las series propias con "UnReal", pero que parece que tiene, por fin, el título para destacar por encima de la competencia.

El final de la temporada ha seguido la línea de meterse en caminos inesperados y ha estado guiado por el objetivo de enseñarle una lección a Chet, el creador (o co-creador) de "Everlasting", que cree ser más listo y más competente de lo que realmente es. Cuando Rachel y Quinn trabajan en equipo es cuando la serie da lo mejor de sí misma, aunque ese dúo pueda dar miedo, sobre todo por la estupenda química entre Appleby y Zimmer. La trama amorosa alrededor de Rachel no ha estado tan bien lograda (Jeremy es de los personajes más sosos) y da un vuelco realmente culebronero, y aunque la relación entre Chet y Quinn tampoco era tan interesante, la aspiraciones laborales de ella sí aportaban una pincelada diferente a un personaje al que solemos ver totalmente en control en el plató.

Hasta las concursantes de "Everlasting" se han salido, en general, del cliché. La serie ha mostrado cómo se van creyendo el show cuanto más tiempo pasan en él, y curiosamente, lo de Mary se lleva mejor de lo que parecía (y eso que. potencialmente, era un salto de tiburón muy peligroso). Faith, lógicamente, ha terminado siendo uno de los secundarios más entrañables, y el capítulo alrededor de su regreso a casa permite que veamos que los productores del programa, en general, no son malas personas. Son muy cínicos y a veces se dejan cegar por su ambición, pero no son demonios. Lo cual ya es todo un avanec para "UnReal", conseguir que empaticemos con gente que no parpadea a la hora de ocultarle a un concursante que su padre ha muerto, o que las manipula para conseguir una pelea en pantalla que aumente la audiencia.
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