09 octubre 2016

Cuando la tele se convirtió en cine


En 2004, la serie "The Shield" sorprendía a todo el mundo al anunciar que el gran fichaje para su cuarta temporada iba a ser Glenn Close. Aunque la actriz ya llevaba un tiempo haciendo más cine independiente y tv movies, se la consideraba una estrella de Hollywood con todas las de la ley (los taquillazos de "101 Dálmatas" y su secuela lo probaban), y que pasara a hacer una temporada completa de una serie de televisión de FX (que entonces no había alcanzado el estatus del que disfruta ahora) era, como mínimo, curioso. Es verdad que había habido otros actores eminentemente de cine que habían hecho miniseries antes, pero el movimiento de "The Shields" era, por entonces, novedoso.

La serie no estaba hecha a la medida de Close, sino que ella iba a entrar a un entorno y un mundo ya establecido, con un protagonista muy claro, e iba a ser, como mucho, una secundaria muy importante. El arco de la capitán Monica Rawling fue relevante, desde luego, y se puede argumentar que fue el principio de esa difuminación entre las series y las películas que lleva dándose ya unos años. La actriz siguió esa participación con "Damages", donde sí que era una de las estrellas, y permitió que actrices que empezaban a tener dificultad en encontrar papeles interesantes en la gran pantalla no vieran como "rebajarse" aceptar trabajos en televisión. De ahí a encontrarse a Viola Davis en "How to get away with murder" no hay tanta distancia, aunque es verdad que protagonizar una serie en una network sigue siendo un paso que no todos están dispuestos a dar.

Y eso que hay bastantes directores que se ganan el pan en las series de las cadenas en abierto (sobre todo, dirigiendo pilotos), para luego poder hacer sus películas con un colchón financiero que no tendrían de otro modo. Neil Marshall, Vincenzo Natali, Juan Carlos Campanella y hasta M. Night Shyamalan han encontrado la manera de alternar unas y otras, y hasta Tarsem Singh se ha refugiado en una serie de network como "Emerald City", una adaptación libre de "El mago de Oz" que ha tenido un par de salidas falsas en NBC, hasta que ya la han rodado y la han colocado para esta midseason. Las líneas divisorias entre ambos medios no son tan rígidas, mucho menos si hablamos de HBO, Netflix o Amazon, y la posibilidad de hacer temporadas cortas o, directamente, miniseries ha atraído a más talento a la pequeña pantalla.

"The people vs O.J. Simpson" es un buen ejemplo de ese trasvase, aún más acrecentado cuando Marvel anunció, en la Comic-Con de Nueva York, que Sigourney Weaver sería la villana de "The Defenders", la miniserie que unirá a Daredevil, Jessica Jones, Luke Cage y Iron Fist en Netflix. En algunos casos, acabar en televisión sigue siendo una degradación (que se lo pregunten al reparto de la saga "Divergente", que va a acabar en la pequeña pantalla ante el fracaso de su última película), pero cada vez más se ve como una oportunidad de hacer cosas que resultan my difíciles en un panorama cinematográfico donde los estudios de Hollywood arriesgan menos que nunca.

Música de la semana: "Westworld" y sus versiones instrumentales de canciones modernas muy conocidas han sido uno de los asuntos que más se ha hablado esta semana. Esa "Paint it black" , de los Rolling Stones, orquestal sonando en el gran tiroteo fue un puntazo, pero casi resultó más divertido reconocer "Black hole sun", de Soundgarden, sonando en la pianola.
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