12 agosto 2012

La burbuja olímpica

Durante un poco más de dos semanas, cada cuatro años entre finales de julio y mediados de agosto, mi atención mediática se queda atrapada por los Juegos Olímpicos. Es así desde Barcelona 92 y sus "¡Hola!" de la ceremonia de inauguración, y cada vez que los Juegos se disputan en ciudades con un horario más bien benévolo, como Londres, es inevitable que me ocurra. Los Juegos son uno de los mayores espectáculos televisivos del mundo, además del mayor evento deportivo, y uno que mueve millones de dólares a su alrededor, y a menos que te interese un poco el deporte en general (no hablamos aquí de que sólo te guste el fútbol), son una cita ineludible.

Aunque deportivamente puede decirse que Londres 2012 ha sido un éxito, televisivamente ha quedado en evidencia como uno de los Juegos peor realizados de los últimos tiempos. En el atletismo, para el realizador sólo existían las carreras, prefiriendo ofrecer imágenes de los velocistas en la pista de calentamiento antes que dar, en directo, los saltos que decidían las medallas en salto de altura, por ejemplo. Y en la gimnasia, se demoraba en planos de los competidores esperando antes que enseñarnos los ejercicios que sí estaban produciéndose en ese momento. A cambio, se puede decir que estos han sido los Juegos de Internet, porque a través de las webs de, por ejemplo, las televisiones que los emitían (como TVE) se podían seguir prácticamente todas las disciplinas tanto en directo como en diferido y hasta en modo multipantalla. Y el debate entre el directo y el diferido ha tenido su máxima expresión en la NBC, que ha emitido bastantes de las pruebas más importantes en diferido en su prime time y, a veces, hasta editando partes para dar más emoción al asunto, como hizo con la final por equipos de gimnasia femenina. Le han llovido palos por todas partes, pero ha tenido un éxito rotundo de audiencia.

Pero está claro que las imágenes que más se quedan son las que todos hemos podido ver por la tele, filtradas por nuestros propios intereses y gustos. A falta de la ceremonia de clausura de hoy, y de la final de baloncesto entre España y Estados Unidos, vamos a repasar, como ya hice en Pekín 2008, algunas de esas imágenes, como la victoria del nadador francés Yannick Agnel sobre el estadounidense Ryan Lochte en el último relevo del 4x100, tomándose de la revancha de lo sucedido en Pekín; las inesperadas medallas de Mireia Belmonte también en natación, abriendo para España unos Juegos que han sido los de las mujeres; el 4x100 de récord del mundo y final estratosférico de Jamaica (con Usain Bolt confirmando sus palabras de que es una leyenda viva); el jaleo en el Estadio Olímpico cada vez que competía algún atleta británico (con Mo Farah haciendo un doblete que casi nadie logra en 5.000 y 10.000 metros); el emocionante bronce del balonmano femenino español tras dos prórrogas; los bañadores inspirados en peces el equipo español de natación sincronizada y la perfección total de las rusas; las lágrimas de Chris Hoy al recoger su última medalla de oro en el velódromo, pues se retiraba después de los Juegos, y también las del dominicano Félix Sánchez en lo más alto del podio de los 400 metros vallas tras superar una lesión que casi le obliga a dejar el atletismo; los errores de los árbitros y con los relojes en esgrima y gimnasia; la hazaña del waterpolo femenino español, colgándose una plata con la que nadie contaba, excepto ellas... Y así podríamos seguir y seguir, porque los Juegos es también el momento en el que acabas enganchándote al voley playa y al taekwondo, por ejemplo.

La llama olímpica está a punto de apagarse en Londres, y hasta que llegue Río 2016, por aquí las series volverán a ser las reinas de la programación.

Música de la semana:  Como no podía ser de otro modo, la canción elegida esta semana es una de las que ha podido escucharse a los largo de estos 20 días de Juegos Olímpicos de Londres. Pero no es ni una de las que sonaron en la ceremonia de inauguración, ni las de Katy Perry, Rihanna y The Clash que animaban la espera ante la entrega de medallas en natación y gimnasia (o esa omnipresente banda sonora de "Carros de fuego"), sino una utilizada en un ejercicio de uno de los deportes olímpicos. En concreto, la empleó el equipo australiano de natación sincronizada en su rutina libre, y llamó la atención porque era "Thunderstruck", de AC/DC.
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