24 agosto 2012

Lo ya visto

Meses de secretismo y de generación de hype tienen siempre una potencial consecuencia indeseada: que la película que ayudan a promocionar luego no esté a la altura de ese hype. De los tres taquillazos más esperados del verano, sólo "Los Vengadores", con su falta de pretensiones más allá del entretenimiento, consigue no decepcionar. Tanto la secuela de "El caballero oscuro" como "Prometheus", el regreso de Ridley Scott a la ciencia ficción y, de algún modo, al universo de "Alien", tienen ciertas ínfulas de contar algo más trascendental en medio de la acción o el misterio, ya sea una especie de comentario sobre la sociedad capitalista actual o un intento de reflexión sobre la aspiración humana por saber de dónde venimos, y esas ínfulas las terminan lastrando.

Aunque lo justo sería decir que lo que ocurre con "Prometheus" es que es una película que ya hemos visto muchas otras veces en otras películas, ya fueran "Horizonte final", "Planeta rojo" o hasta "Misión a Marte". "Alien" fue la plantilla por la que todas esas cintas se rigieron, y aunque "Prometheus" no es una precuela de "Alien" (por mucho que incluya un par de referencias a ella), sí es verdad que se mueve en el mismo mundo creado por ella y por "Blade Runner". David, el androide interpretado por Michael Fassbender, es un replicante que resulta ser lo más interesante de la película (además de un momento cien por cien Ripley de Noomi Rapace); sus intenciones nunca están muy claras, oculta muchas más cosas de las que expresa (incluido lo que parece el atisbo de sentimientos) y es casi un HAL 9000 de carne y circuitos en toda regla. No deja de ser curioso que el perssonaje mejor dibujado sea un robot.

Con "Copper", la primera serie de producción propia de BBC America, también existe en el piloto la misma sensación de que esto ya lo hemos visto antes muchas veces. Se pueden encontrar en ese capítulo inaugural trazas de "Deadwood", "Gangs of New York" y hasta la miniserie sobre "Jack, el destripador" protagonizada en los 80 por Michael Caine. Los métodos del detective Kevin Corcoran, de una aún balbuceante policía metropolitana de Nueva York, son expeditivos, brutales y hasta corruptos, por muchos buenos principios que tenga, y se ajustan a la degradación en la que vivían los inmigrantes que se instalaban en el barrio de Five Points a mediados del XIX. La serie, co-creada por Tom Fontana (responsable entre otras de "Oz" y "Homicidio") y producida por Barry Levinson, pretende ser algo así como ser un procedimental de época que trate de modo realista las condiciones de vida de las clases menos favorecidas del Manhattan de la Guerra de Secesión, y aún hay que darle algo de margen para ver si de verdad lo consigue.

Por el momento, "Copper" aún tiene que engrasar y conjuntar mejor sus piezas, algo que muchas veces se da con el rodaje que se adquiere con el correr de los capítulos. Está claro que las conexiones de Corcoran con algunos miembros de la alta sociedad neoyorquina, gracias a su experiencia en la guerra, van a complicar más el tapiz de la serie, y el piloto termina con lo que bien puede ser su principal motor para el arco de la primera temporada. Puede que su consciente americanización le haya restado naturalidad, y puede ser que cuaje en algo interesante dentro de cinco o seis episodios. Pero el puzzle no está formado aún, sólo se ven las piezas sueltas.
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