05 agosto 2012

En cumplimiento del deber

El deber, la ambición, algo así como el honor, los principios, la testarudez y la voluntad por tapar como sea cualquier metedura de pata para salvar el propio culo. Todas esas virtudes y defectos las poseen los policías que aparecen en "Line of duty", la serie de BBC 2 centrada en un equipo de la brigada anticorrupción que tendrá una segunda temporada que, desde luego, va a ser muy bienvenida porque esos tres detectives de AC-12, Kate Fleming, Steve Arnott y su jefe, Ted Hastings, han resultado tener suficiente interés para que los veamos investigando un nuevo caso, después de haber "resuelto" el que involucraba a Tony Gates. Lo ponemos entre comillas porque una cosa queda muy clara en la serie, y es que, por muy buenas intenciones que tengas, al final del día los buenos casi nunca ganan a los malos.

Como ya dijimos cuando empezó "Line of duty", a su creador, Jed Mercurio, le interesa más mostrar cómo el trabajo diario de un policía (y, por extensión, de cualquier trabajador público) está constreñido por un buen número de protocolos, normativas y papeleos varios que, sin embargo, no impiden que en el departamento se vean dos tipos de corrupción; la clásica del detective "en nómina" de un mafioso, y la de las altas esferas, en las que el politiqueo y la mediocridad de los jefes llevan a que se cometan errores dramáticos como el que abre la serie, que la sobrevuela como un recordatorio de lo podrido que está todo el sistema. Los detectives que intentan cumplir su deber acaban dándose de bruces con cortapisas gubernamentales y las propias miserias de sus compañeros y del resto de sociedad, pero hasta los que parecen los villanos oficiales pueden estar movidos por impulsos más nobles.

Los cinco episodios de "Line of duty" construyen el retrato de ese policía idolatrado por todos, pero con muchos claroscuros, que es Tony Gates, la gran figura trágica de esta primera temporada, obligado por sus miedos personales a una huida hacia delante que no puede acarrear nada bueno. A su alrededor se despliega la trama no sólo de la investigación de AC-12 sobre él, sino también del trabajo diario de los patrulleros en los barrios más desfavorecidos y varias subtramas más que acaban interrelacionadas todas con la historia principal. No quiero desvelar mucho porque lo interesante es ver la serie sin saber más que lo básico de ella, y hasta algunas de las revelaciones finales, que parecen venir de ninguna parte, se apuntan con anterioridad, y nosotros podemos adelantarlas si unimos las piezas.

"Line of duty" mezcla un ritmo en la trama más de los policiacos estadounidenses con un retrato del día a día de los detectives más de la "escuela" inglesa, con poco glamour y mucho entorno de oficina frío y hasta desagradable. Y aunque es la integridad, a veces mal entendida, de Arnott lo que va impulsando la trama, son Fleming y Hastings los dos personajes más interesantes, si descontamos a  Gates. Ellos son más conscientes de las tonalidades de grises que componen el mundo.

Música de la semana:  Como ya apuntábamos ayer, hoy se cumplen 50 años de la muerte de Marilyn Monroe, así que vamos a recordarlo con una de las canciones más celebres de las que interpretó en su carrera cinematográfica, "My heart belongs to daddy", en "El multimillonario". Esta canción la escribió Cole Porter para el musical "Leave it to me", de 1938, y como suele ocurrir, a partir de ahí se convirtió en un standard jazzístico que ha entrado en el repertorio de muchísimos cantantes, incluida la sueca Lisa Ekdahl, que la cantó en el festival de jazz de Niza en 1998.
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