08 agosto 2014

El alma de Vanessa Ives

En las opiniones para todos los gustos que ha habido sobre "Penny Dreadful", hay una que sí es más o menos compartida por todos los que han visto su temporada de ocho capítulos, y es que, aunque había tramas y personajes que no acababan de funcionar bien, Vanessa Ives ha sido la línea conductora que ha mantenido a flote la temporada, la que siempre ha mantenido el interés. La serie empieza con ella rezando desesperada ante un crucifijo en una habitación prácticamente desnuda, y termina con Vanessa afrontando esa pregunta que tiene que obligarla a plantearse quién es y quién quiere ser (y cuya respuesta me imagino perfectamente). Casi puede decirse que esta primera entrega de la serie ha sido más la batalla por el alma de la señorita Ives que otra cosa, pues ella es la que se ha llevado más atención por parte de John Logan, el creador.

La monumental interpretación de Eva Green tiene buena parte de la culpa de que su personaje haya robado limpiamente "Penny Dreadful", y no sólo a través de esas inquietantes posesiones que vemos en varios capítulos. Todo el quinto episodio se dedica a contarnos la verdadera naturaleza de la relación entre Vanessa y el cruel Malcolm Murray, y a que veamos de dónde viene esa obsesión por encontrar a Mina que va más allá de que sea la hija de Sir Malcolm. Esa mayor exploración sobre su dinámica permite que el final, aunque no sea todo lo explosivo que parecía, tenga cierta resonancia emocional, porque Vanessa y Murray han sido, al fin y al cabo, los personajes alrededor de los que ha girado la serie. Eso quiere decir que la historia de Frankenstein no ha terminado de funcionar del todo bien (pese a que Harry Treadaway ha sido una de las revelaciones), y que ha acabado yendo al punto donde estaba claro que iba a ir desde el tercer o cuarto capítulo. Quizás en la segunda temporada tenga algo más de interés, como pasa con una Brona Croft cuya aparición ha sido muy de instrumento para que ocurra algo en el último capítulo.

"Penny Dreadful" ha resuelto casi todos sus misterios (menos qué pinta Dorian Gray en todo esto), pero lo realmente curioso de ella es algo que un crítico estadounidense apuntaba al principio de la temporada; que John Logan no tiene ningún problema en detenrer la acción y explorar algo que a él le parece fascinante, confiando en que los espectadores se subirán al carro con él. Esos parones centrados en algún perrsonaje cuando la trama parece que arranca finalmente buscan precisamente mantenernos deseosos de saber cómo continúa todo, y muestran la voluntad de Logan de detenerse a explorar mejor ese mundo que ha creado, ha mostrarnos un poco más cómo son los personajes a los que seguimos semana a semana. "Penny Dreadful" tiene toda la atmósfera de una novela gótica de terror, yendo a su propio ritmo y apostando por traumas del pasado de los que los protagonistas no pueden huir, por mucha heroína y opio que utilicen. La trama que realmente interesa a la serie está en la psicología de sus personajes, más que en la persecución de esos vampiros y, de hecho, la mitología de la serie no tiene demasiado sentido.

Pero es que no es lo más importante. Es la pelea de Vanessa Ives por retener su personalidad e individualidad, por no dejar que esas entidades oscuras la posean, lo que de verdad impulsa estos ocho episodios, y Green maneja todo el viaje perfectamente. Las transiciones entre la Vanessa "normal" y la "enferma" han sido de lo más destacado de este año televisivo, y es de agradecer que "Penny Dreadful" abrace tan completamente el género del terror victoriano y que no pida disculpas por ello. Al final, hasta Josh Hartnett resulta entretenido de ver, aunque su "misterio" fuera demasiado evidente.

6 comentarios:

Fernando dijo...

A mi me gustado mucho esta serie. La he encontrado muy poética, espiritual. Con sus episodios homenaje a las fuentes de que bebe
Es verdad que el personaje de Ives y Caliban han robado mucho protagonismo, también se les ha ofrecido más.
Es una obra de un solo autor, como otras encunbradas ene sta temporada, y es normal que se explaye en aquello que más domina o le seduce.
El más desdibujado era el hombre-lobo, pues había situaciones que reclamaban que esa parte se liberara, era casi imperativo no dejarse dominar o morir; es lo que he visto más flojo.

Y el resto de las otras tramas pues está pendiente para otra temporada.
Salu2

Renaissance dijo...

Lo mejor de Penny Dreadful ha sido la señorita Ives y la genial interpretación de Eva Greene.
Lo peor, quizá, ese Dorian Gray que no sabemos muy bien que hace en la trama (quizá esa tendencia a que aparezcan todos los personajes conocidos de la ficción en la época).

herb_b dijo...

Green es mas de media serie, y con un reconocimiento muy acertado de cuales son sus puntos fuertes y cuales no, han escrito la serie muy para ella. El resto no creo que no funcione, Frankestein incluido, es interesante y esta bien, pero es inevitable que en comparacion las partes de Vanessa salgan ganando, y si no fuera asi, estariamos hablando de potencial desperdiciado y de que algo estaban haciendo mal los guionistas. Sobre Dorian Grey y su papel en todo esto, una vez asumimos que Vanessa es el personaje sobre el que mas amenudo girara la serie, creo que ya se ve un poco mas claro: es una figura que puede desequilibrarla y hacerla caer hacia un pozo muy oscuro. Hemos visto el primer amago de como esto es asi, pero no dudo que lo llevaran mas halla cuando llegue el momento.

Anónimo dijo...

Si lo vemos con cierta distancia, tiene bastante mérito que una serie de terror victoriano te junte a machamartillo al monstruo del dr. Frankestein, los vampiros, Van Helsing, las posesiones infernales, el hombre lobo, los espiritistas y las profecías egipcias, y que no les salga un pastiche infumable.

Marina Such dijo...

John Logan ha aprendido de las películas de terror de la Hammer :)

Mundo de Series dijo...

Efectivamente John Logan ha aprendido de la Hammer y hace un buen ejercicio de mezcla de monstruos victorianos en la serie.Lo mejor sin duda Eva Green y su Vanessa Ives, seguido de Caliban y del joven Victor Frankenstein, Josh Harnett y su Etah Chandler bueno, en fin... se veía venir su secreto.