12 junio 2015

Mi novia es una zombie



ALERTA SPOILERS: ¿Habéis visto el momento "Taxi Driver" de Major en el final de la primera temporada de "iZombie"? Si no es así, no sigáis más allá de este punto.

Nadie esperaba gran cosa de "iZombie" cuando se estrenó en The CW. Aterrizaba en marzo, que es una fecha bastante tardía en la midseason, y su premisa de zombie que come cerebros y ayuda a resolver los asesinatos de los dueños de dichos cerebros no invitaba al optimismo. Sin embargo, Rob Thomas y Diane Ruggiero-Wright, sus dos máximos responsables, han conseguido imprimirle parte de de ese humor y de la ironía que presidía "Veronica Mars", y aunque no ha sido la serie más trepidante de la temporada, sí que ha resultado ser muy entretenida y ha trazado unas relaciones entre sus protagonistas que merece la pena seguir.

De hecho, gran parte del final de su primera temporada estaba construido sobre la relación entre Liv y su ex prometido, Major, que se ha pasado toda la entrega investigando la posible existencia de zombies en Seattle. Ésa ha sido la unión entre él, Liv y la trama para toda la temporada, que era la operación de Blaine para hacerse rico vendiendo cerebros a los no-muertos de la ciudad. Blaine es uno de esos villanos divertidos y carismáticos en los que está especializado David Anders; representaba para Liv el lado más peligroso y "real" de ser un zombie. El de tener que buscar constantemente aliados (o subalternos) que puedan protegerlo si se descubre quien es, el de la soledad exterma porque nadie puede conocer tu existencia.

El arco de Major ha estado bien al final porque obligaba a Liv a tomar decisiones morales (como la que toma con su hermano en el hospital), a ser de verdad responsable con su condición y respetar lo que otras personas puedan querer. Ella no tiene derecho a revivir a nadie convirtiéndolo en un zombie, y las repercusiones de esos actos pueden darnos una segunda temporada mucho más interesante al nivel emocional. Ha sido divertido seguir a Liv trabajando para la policía, y buscando con Ravi una posible cura, pero es en las ramificaciones de su condición de zombie donde está el verdadero meollo de la serie, y donde su protagonista puede crecer todavía más. La amenaza de esa nueva actividad clandestina de Max Rager, convertida en la gran villana, promete cosas realmente entretenidas para la segunda temporada.

Porque, al final, si en algo ha destacado "iZombie" es en su capacidad de entretenimiendo. El dúo Rose McIver-Rahul Kohli ha cuajado en uno de los más divertidos de seguir semana a semana, y esa capacidad de no tomarse a sí misma demasiado en serio ha sido una bendición en medio de títulos de zombies sólo preocupados del factor gore y la angustia existencial. Liv puede tener que cargar con un enorme secreto, pero eso no le impide hacer bromas y querer pasar un buen rato, y hasta cuando la vemos debatirse entre las consecuencias que puede tener desvelar su condición de no-muerta, o salvar a su hermano, por ejemplo, nunca transmite la sensación de que preferir estar muerta. Tiene que tomar decisiones difíciles, pero también es práctica. Ya que es una zombie, va a intentar aprovechar esa situación lo mejor que pueda.
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