19 septiembre 2016

El juego de tronos de O.J. Simpson


Que los académicos de los Emmy hayan pasado a votar sólo por el candidato que quieren que gane, en lugar de ordenarlos por orden de preferencia, ha permitido que la gala de entrega de su 68ª edición haya estado dominada por las sorpresas. Sí, es verdad que en las tres categorías "gordas" de la noche, drama, comedia y mejor miniserie, ganaron las tres favoritas ("Juego de tronos", "Veep" y "The people vs O.J. Simpson"), y que la serie de antología de FX arrasó con todo lo que se le puso por delante (mucho más que "Juego de tronos", que se fue de vacío en los apartados actorales), pero fueron los ganadores inesperados los que terminaron sobresaliendo más.

Y eso que los Emmy de Sarah Paulson, Sterling K. Brown y Courtney B. Vance están más que merecidos, y aunque "Fargo" merecía igualmente haberse llevado algún reconocimiento, el incontestable triunfo de "American Crime Story" responde al hecho no sólo de que ha sido una de las series del año, sino de que ha sido, al mismo tiempo, una de las mejores series de este 2016. La victoria de Paulson, además, era un poco un acto de justicia que los Emmy le debían hace tiempo (se le escapó el premio por su trabajo de las gemelas de "American Horror Story: Freak Show"), y que ella transformó, a su vez, en uno de contricción por todas las humillaciones que sufrió la Marcia Clark real durante el juicio de O.J.

El dominio de "The people vs O.J. Simpson" representa otros dos aspectos muy notables de estos Emmy. Por un lado, la diversidad de sus ganadores y una mayor voluntad de premiar a caras nuevas que cuando "Mad Men" y "Breaking bad" acaparaban la categoría de drama (y "Modern family" la de comedia), y por otro, el ascenso, un poco a la chita callando, de FX. Hace unos días, HitFix dedicaba un reportaje a la buena marcha de la cadena bajo el mandato de John Landgraff y cómo había ido posicionándose como una de las cadenas más consistentes en la última década. Desde luego, la categoría de miniseries era totalmente suya, entre las nominaciones de "American Crime Story" y las de "Fargo", y con el premio a Louie Anderson por la comedia "Baskets" y las candidaturas de "The Americans", aunque no ganaran nada más que el ya tradicional premio a Margo Martindale, ha sido FX la cadena que más se ha aproximado al reinado de HBO. De hecho, es curioso que "Veep", por ejemplo, perdiera los Emmy de guión y dirección de comedia (que se fueron uno para "Master of none" y otro para "Transparent") y que ningún actor de "Juego de tronos" pudiera recoger una estatuilla.

Como decíamos, pese a esas victorias finales de las grandes favoritas, la gala dejó espacio para que hubiera sorpresas tan agradables como las estatuillas para Tatiana Maslany en actriz de drama y Kate McKinnon en secundaria de comedia, y para otras un poco más extrañas como premiar a Ben Mendelsohn por una segunda temporada de "Bloodline" en la que apenas aparece. El Emmy en actor de drama para Rami Malek era una sorpresa a medias, porque su trabajo en "Mr. Robot" era los suficientemente potente, y la serie lo suficientemente fenómeno, como para llevarse una categoría tirando a aburrida (Kevin Spacey y Liev Schreiber no van a ganar nunca, pero ahí siguen), pero su visión en el escenario no dejó de ser una nota diferente para la academia. Que dos títulos como "Orphan Black" y "Mr. Robot", escorados hacia el género (la ciencia ficción y el thriller), y de cadenas poco consideradas en los Emmy como BBC America y USA, encumbraran a sus dos protagonistas fue un signo de que, quizás, los tiempos sí están cambiando definitivamente en estos premios.

Y el año que viene, "Juego de tronos" no puede competir por el retraso del estreno de la séptima temporada para el verano. La cosa se presenta aún más interesante.
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