12 septiembre 2016

El reality show con menos complejos de la tele


La entrega de los Creative Arts Emmy es el aperitivo de la gala principal de estos premios, que se celebra el domingo, y suele dejar algún que otro momento inesperado al anunciar a sus ganadores. Este año, ese momento fue el Emmy a mejor presentador de reality que se llevó, en su primera nominación, RuPaul Charles, conductor y creador de "RuPaul's Drag Race", el talent show con menos complejos, más divertido y, al mismo tiempo, con algo que contar de la televisión estadounidense. Si queréis comprobarlo, Netflix España ha añadido unas cuantas temporadas a su catálogo, y para echarles un vistazo sólo tenéis que saber unas pocas cosas.

"RuPaul's Drag Race" tiene una mecánica similar, por ejemplo, a "Project Runway" o cualquier otro reality show competitivo donde los concursantes tienen que demostrar su talento para una determinada disciplina. Aquí, son varias drag queens que tienen que cumplir un desafío todas las semanas, diseñando y preparando sus propios trajes, que luego muestran a los jueces en una pasarela final. En cada programa hay tres participantes que son nominados, y dos de ellos deben luchar por seguir una semana más enzarzándose en una batalla de playback. O, como dice RuPaul, tienen que "lipsync for your life", que es una de sus frases recurrentes más populares. Las otras dos llegan en el momento en el que hay que enviar a casa al concursante que ha perdido el reto ("sashay away") o darle otra oportunidad al otro participante ("shantay, you stay"), y todo esto, siempre con todo el sentido del humor posible.

La personalidad de RuPaul es importante en el programa, pero no es lo que al final le ha permitido aguantar ocho temporadas, hasta el momento, en Logo. Su fama, labrada desde los 90 con canciones como "Supermodel" o aquel dueto con Elton John que actualizaba "Don't go breaking my heart", da repercusión al reality, pero son los participantes (las reinas) los que tienen que conseguir que merezca la pena seguirlo. Ahí, "RuPaul's Drag Race" no se corta en mostrar las difíciles historias que tienen algunos de ellos, historias que pueden ser aspiracionales para el público, más allá del mero entretenimiento, pero no se olvida de que esto no deja de ser un concurso. Cuanto mayor sea el ego de cada reina, más posibilidades de que haya drama, conflicto y que, como "UnReal" nos ha enseñado, puedan crearse unas narrativas que ayuden al enganche del espectador.

Pero si hay algo que distingue a este programa de otros es su falta de complejos y su humor. A veces, éste puede ser un poco cruel (los comentarios de los jueces durante el desfile en la pasarela se escuchan por parte del público), o puede derivarse de pruebas bastante absurdas a las que se somete a los concursantes, pero nunca intenta tomarse a sí mismo demasiado en serio. No trivializa las historias personales más complicadas, pero tampoco las pone en un pedestal. Si puede garantizar un momento divertido y fabuloso, lo intentará, lo que es siempre el camino más rápido para acabar concienzando a la gente.
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