06 septiembre 2016

Un concurso de popularidad


La cercanía de la entrega de los premios Emmy ya puede sentirse sobrevolando el ambiente seriéfilo. Empiezan a aparecer entradas que analizan cada categoría de los galardones, preparando el terreno para esa ceremonia del día 18. Los comentarios que aparecieron cuando se conocieron las nominaciones se repiten ahora, intentando discernir hasta qué punto siguen teniendo importancia los capítulos enviados por los candidatos cuando el sistema de votación ha pasado a ser mucho más popular entre la academia, y sólo requiere que sus miembros voten al nominado que más les gusta, a su favorito, a quien creen que debe ganar, o como quieran elegir a los ganadores finales. Esta nueva modalidad de voto parece favorecer, a priori, a "Juego de tronos", de nuevo, pero luego nunca se sabe quién puede ser el "niño bonito" de los Emmy en determinadas categorías.

No obstante, lo interesante de esa modificación en las votaciones es que ha vuelto a traer a colación esa expresión con la que suele hacerse de menos no sólo a los Emmy, sino a los Oscar y a cualquier otro premio cuyos vencedores nos parezcan "menores": no es más que un concurso de popularidad. Cuando "Mad Men" ganaba estatuillas a manos llenas también era un concurso de popularidad, pero este comentario sólo aflora cuando quienes se llevan el Emmy son "Homeland", Jim Parsons o, mismamente, "Juego de tronos", a la que llevarse finalmente el premio a mejor drama el año pasado la ha hecho perder varios puestos en la escala de la respetabilidad ante los ojos de algunos aficionados.

Es muy cierto que algunos ganadores de Emmy son muy difíciles de comprender y de asumir. ¿James Spader por encima de James Gandolfini en la última temporada de "Los Soprano"? ¿Jon Cryer lo merecía más en 2012 que Larry David o Louis CK? ¿Realmente "The Wire" era merecedora del olvido sistemático que recibió de estos premios durante toda su emisión? Podemos reaccionar de manera más o menos de fan fatal, pero para analizar cualquier galardón de una manera medianamente seria, hay que dejar esos sentimientos de lado y hacerlo sabiendo cómo funcionan. En los Emmy gustan mucho determinadas cosas (que las comedias sean comedias de verdad y hagan reír, que los dramas tengan cierto factor cool, de estar hablando de temas importantes), y si incluyen entre sus nominaciones a series que han sido de las más comentadas del año, de las que más se han visto en la industria, lo más habitual es que vayan a ganar.

El último podcast de la temporada de Lo que yo te diga se dedica, precisamente, a analizar lo que pueden dar de sí los próximos Emmy del día 18. Aventurar quiénes son los favoritos no es fácil, y se acaba haciendo más por el runrún que hacen en los medios, por las menciones que reciben cuando se entrevista a otros actores, directores, guionistas o productores, por su capacidad para mantenerse en la conversación, en el zeitegeist, durante los largos meses de la temporada, y por lo que webs como Gold Derby y similares puedan predecir. Esa es la parte del concurso de popularidad, el hecho de que gente que no tiene tiempo habitualmente para ver la tele haya visto las series en cuestión, que les suenen los nombres de sus actores, que amigos suyos les hayan hablado de ellas. Por supuesto que los Emmy son un concurso de popularidad. ¿Cómo vas a votar por "The Americans" si ni siquiera te suena su nombre de nada?
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