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17 septiembre 2006

El mal del segundo disco


(ALERTA SPOILERS: Dado que vamos a hablar de segundas temporadas, tal vez haya spoilers de alguna que todavía no se haya emitido en España, así que leed bajo vuestra propia responsabilidad)

Los grupos musicales que tienen un enorme éxito con su primer disco, en el que los críticos los encumbran como la mejor banda de los historia del rock, luego se las ven y se las desean para conseguir que el segundo álbum esté a la altura de las expectativas, lo que suele ser bastante difícil. Ahí tenemos a The Strokes, por ejemplo, o a otros grupos que terminaron hundidos por la presión y ni siquiera publicaron ese segundo trabajo, quedándose en genuinos one-hit wonders (léase, Elastica o un caso un poco más peculiar, The Fugees, que desaparecieron en la cresta de la ola parece que regresan después de 10 años).
Las series de televisión tampoco pueden escaparse de esa "maldición". Ya se sabe que lo difícil no es llegar, sino mantenerse en la cima. La 2ª temporada de "Prison Break", por ejemplo, tiene ante sí el difícil reto de mantener las virtudes que la convirtieron el año pasado en la serie revelación. El problema es que algunas de esas virtudes venían dadas por el escenario, por el mundo cerrado de la cárcel, con sus propias reglas del juego. Una vez que los hermanos están fuera, la fuerza que venía dada por el escenario se pierde. Sin embargo, en los capítulos emitidos hasta ahora, las cosas siguen pasando a toda velocidad, los personajes siguen estando todos en el alambre (y tanto, aquí tampoco tiembla el pulso a la hora de matar a los protagonistas) y se ha añadido un elemento más que, de momento, a mí me está resultando muy interesante. El agente del FBI encargado de atrapar a los presos fugados tiene algunos puntos oscuros en su pasado, aunque un poco típicos, que pueden dar mucho juego más adelante. Claro, que William Fichtner no puede dar vida a personajes que no tengan un lado oscuro. Ahí está ese sheriff de "Invasión", por ejemplo.
Si aún es muy pronto para juzgar cómo será esta 2ª temporada de "Prison Break", hay otras de las que tenemos suficientes elementos de juicio para opinar si estuvieron o no a la altura. El caso de "Perdidos", que estamos empezando a ver en TVE, queda bastante claro, aunque no la benefició nada el desorganizado sistema de emisión que siguió la ABC. A pesar de notarse cierto estancamiento, en los últimos cinco o seis capítulos la temporada da un acelerón espectacular, mucho más interesante que el final de la primera, un poco frustrante. Frustrante también resultó la 2ª tanda de "Mujeres desesperadas", algo que reconoció su creador Marc Cherry. Apenas se salvaron Gabrielle y Bree, que se convirtió en la protagonista principal de la serie (al fina y al cabo, es un trasunto de la madre de Cherry), pero se notaba una falta de imaginación alarmante.
Precisamente, imaginación es lo que no les falta a los responsables de otras series para afrontar la reválida del segundo año. Incluso se las apañan para que el show se supere temporada tras temporada. "Expediente X" fue haciendo eso año tras año hasta la cuarta temporada, cuando el fenómeno era demasiado grande para que pudiera manejarse bien, se fue perdiendo frescura y la serie empezó a tomarse demasiado en serio. Pero el 2º y el 3º año fueron mucho mejores que el primero. En "Verónica Mars" optaron por otra solución, que era el más difícil todavía: más misterios más enrevesados, más dificultades para Verónica y, también, la posibilidad de que mostrara un lado más amable que en la primera temporada. El reto se superó con holgura, finalizando en un último capítulo que, en solo 45 minutos, solucionaba todos los cabos sueltos de la 2ª temporada ( y los que todavía coleaban de la 1ª) y aún tenía tiempo de terminar con un cliffhanger. Algo parecido hicieron los chicos de "Galáctica", que se las arreglaron para encaminar la serie por caminos más oscuros e inquietantes y allanar la senda para una 3ª temporada que promete ser devastadora, con ese aire a lo campo de concentración nazi que puede verse en los tráilers.
Habrá quien diga que las series más complejas lo tienen más fácil para aprobar el examen del 2º año, pero puede resultar un hándicap. "The Wire" lo va haciendo muy bien por el momento, incluso "House", aunque siempre corren el riesgo de pasarse de la raya porque la complejidad está toda en su protagonista. Cuando Cuatro la retome, tendremos ocasión de comprobar qué derroteros sigue de cara a la 3ª temporada.

Actualización: La diva de E!, Kristin Veitch, deja en su columna un buen montón de pistas de por dónde irán las nuevas temporadas de muchas series, de "Anatomía de Grey" a "Prison Break", "OC", "Perdidos", "CSI", "24", "Galáctica", "House", "Mujeres desesperadas"... No hay muchos spoilers, pero alguno nos podemos encontrar.

16 septiembre 2014

Las sophomore


Siempre que está a punto de comenzar una nueva temporada deportiva, llegan las inevitables previas sobre los equipos que se presentan a priori como favoritos para ganar el campeonato, sobre los jugadores que pueden dar un salto con respecto a su rendimiento el año anterior y sobre las estrellas a las que más se va a exigir en los siguientes meses. También se suele dedicar un espacio a intentar adivinar cuáles de los novatos que se estrenan en la liga pueden tener un mayor impacto, y cuáles de los rookies que sorprendieron la temporada anterior pueden no sólo mantener el nivel, sino elevarlo y afianzarse como sólidos profesionales, o ascender a la categoría de la estrella. El año sophomore nunca es fácil; el factor sorpresa y de novedad ya no juega en tu favor, tampoco se tiene tanta paciencia contigo porque aún estás adaptándote y vas a estar más vigilado para ver si mantienes el mismo rendimiento del primer año.

Esto vale tanto para los deportistas, como para los grupos que sacan su segundo disco o las series que estrenan una segunda temporada después de haber logrado el éxito en su debut. Este mismo verano hemos estado viendo los riesgos que entraña el año sophomore con “Masters of Sex”, a la que le han salido más críticos dispuestos a sacarle defectos a una serie en la que sólo veían virtudes en la primera temporada (también ha ocurrido algo así, en parte, con “Orange is the new black”). Independientemente de la calidad, cualquier título que sea recibido con grandes elogios en su primera temporada debe prepararse para una buena tunda en la segunda, como si los espectadores ya se hubieran cansado de él, y especialmente si en el hiato entre una entrega y la otra ha adquirido bastante más popularidad. El factor de “el disco bueno de Blur es ‘Modern life is rubbish’” nunca hay que descartarlo.

En apenas unos días, comprobaremos si dos de los estrenos en abierto que mejor funcionaron el año pasado consiguen retener la atención del público, y su buena voluntad, o si se despeñan ante el empuje de alguna serie nueva que llame más la atención de los espectadores. La NBC confía casi ciegamente en que “The Blacklist” confirmará su estatus como gran éxito de la cadena y que podrá hasta aumentarlo. Han sido inteligentes, desde luego, en no separarla tan rápido del paraguas de “The Voice” y en otorgarle el preciado hueco post-SuperBowl para afianzarla más antes de lanzarla en solitario los jueves a partir de febrero. Creativamente, la serie vive demasiado de las hazañas de Reddington y no está claro que vaya a atreverse a sacudir de verdad el estatus quo, pero tiene potencial para apuntalar su posición como éxito real de NBC.

Y en FOX, mientras tanto, esperan que una de las revelaciones del pasado otoño, “Sleepy Hollow”, continúe atrayendo a la suficiente audiencia para que sacar un poco a la cadena del pozo en el que cayó la temporada anterior. Las peripecias de Ichabod y Abbie llevan fuera de emisión desde principios de enero, así que será interesante ver si logran que sus espectadores vuelvan (y si han convencido a algunos nuevos que hayan visto la primera temporada durante sus vacaciones). La serie fue uno de los éxitos de 2013 por lo inesperado de que saliera bien, y fuera tan disfrutable, una historia que mezcla la Revolución Americana con la llegada del Apocalipsis, pero conseguir el equilibrio entre lo ridículo y lo entretenido es más complicado de lo que parece, y el entramado de “Sleepy Hollow” puede derrumbarse en cualquier momento. ¿Se habrá cansado la audiencia de sus locuras, o el encanto de su pareja protagonista será suficiente para atraparla de nuevo?

07 mayo 2013

Dos maneras de viajar en el tiempo

 
Ocho minutos al pasado dentro de un mismo evento. Eso es todo lo que puede viajar en el tiempo el personaje de Jake Gyllenhaal en "Código fuente", la segunda película como director de Duncan Jones, hijo de David Bowie y que sorprendió con aquella cinta de ciencia ficción muy setentera llamada "Moon". Su segunda obra, estrenada en 2011, pasó en España bastante desapercibida y, aunque sus últimos cinco minutos (que son algo así como un segundo final añadido) estropean buena parte de lo que se ha logrado antes, merecía mejor suerte. Es una historia con evidentes aspiraciones palomiteras en las que el viaje "al pasado" (que no es tal) del personaje de Gyllenhaal tiene un objetivo muy concreto, que es averiguar todo lo que pueda sobre una bomba en un tren de cercanías de Chicago. También tiene un tiempo ya establecido para lograrlo y otra serie de condicionantes que, por supuesto, no vamos a desvelar porque son parte de los giros de la película.

Pero ésta no es complicada ni es un puzzle dentro de otro a lo "Origen". Es una historia que hasta sus últimos minutos, como decimos, mantiene siempre una lógica y una coherencia que ayudan a seguirla sin mayores problemas, y avanza siempre con ritmo, logrando crear sus momentos de tensión y hasta construyendo un personaje (que tampoco vamos a desvelar, por si acaso) que se enfrenta a un interesante dilema ético. Es entretenida y una historia de ciencia ficción original e interesante (y con aparición de Vera Farmiga, que tiene ahora muchos fans gracias a "Bates Motel"), por lo menos hasta su epílogo, que es una concesión a su lado más comercial que no hacía falta.

En la serie canadiense "Continuum", sin embargo, sí que hacen un viaje al pasado en toda regla, desde 2077 hasta 2012, y en su segunda temporada es posible que aprendamos algo más del verdadero plan detrás de ese viaje (desde este momento va a haber SPOILERS de los tres capítulos emitidos hasta ahora, por si acaso).

Por ahora, la caza de los terroristas de Liber8 se está llevando casi todo el foco de atención (más después de que veamos cómo se dividen tras la muerte de Kagame), pero está empezando a ganar más importancia aquella revelación que nos hicieron al final de la primera temporada de que hay más viajeros de 2077 pululando por 2012. El misterioso vagabundo que habla con Kiera está adoptando más relevancia (¿Por qué "alucina" Alec con él? ¿Qué relación tiene con su familia?), y ahora que sabemos que el Sadler del futuro pretende realmente cambiar la historia, ¿qué papel juega la agente Cameron en esto? Ella no quiere cambiar el futuro porque no sabe si, entonces, cuando logre regresar a 2077 estarán allí todavía su marido y su hijo, pero hace tiempo que yo sospecho que su marido está implicado en la conspiración de Sadler, y que el punto de vista de Kiera terminará cambiando. Parecía que iba a pasar al final de la anterior entrega, pero de momento ella está más centrada que nunca en perseguir a los pocos miembros de Liber8 que quedan.

Esa no es la trama más interesante de la serie, aunque sea la que explicita más la idea política y social de base, y no lo es porque el detective Fonegra y el resto de los policías de Vancouver siguen siendo demasiado convencionales. Ni tener a Nicholas "Krycek" Lea intentando desenmascarar a Kiera les ha dado más interés. Sin embargo, el acercamiento entre Alec y Kellogg y la relación entre el joven genio y la propia Kiera sí son más entretenidos y tienen más potencial para evitar que "Continuum" caiga en el "mal del segundo disco". Las razones detrás del viaje en el tiempo son las que distinguen a la serie de cualquier otro título de policías, aunque también es curioso ver cómo algunas cosas del futuro empiezan a abrirse paso en el presente, como esa droga que parecía sacada de "Días extraños". Esta segunda entrega va a tener trece capítulos (tres más que la primera) y está todavía muy al principio, así que veremos por dónde termina moviéndose la historia.

10 febrero 2013

La cuestión racial

Entre los artículos que se escribieron durante la semana en la que terminó "30 Rock", unos cuantos situaron el modo en el que trataba los estereotipos raciales como uno de sus mayores logros, y ofrecían como ejemplos tres gags: en el primero, Liz rompe con un ligue, negro, que la aburre mortalmente, y él se queja diciendo que ella lo deja sólo por ser negro; en el segundo, Tracy se aprovecha de su complejo de culpa WASP y los peores estereotipos raciales para hacerle creer que no sabe leer y así escaquearse de los ensayos, y en el tercero, Toofer descubre que lo contrataron sólo para cubrir la cuota de diversidad de NBC, ya que no sólo es negro sino que, además, fue a Harvard. Y, por supuesto, está el sketch de "Alfie and Abner" del segundo capítulo en directo, en el que parodiaban un programa de radio de NBC protagonizado por dos personajes negros que, sin embargo, estaban interpretados por blancos (y el "blackface", que llaman allí a tener a un blanco con la cara pintada de negro, se ve como una de las cosas más ofensivas que se pueden hacer).

Todos esos artículos apuntaban que "30 Rock" había encontrado el modo de hablar sobre el racismo presente aún en Estados Unidos haciendo bromas sobre esos estereotipos (no deja de ser divertido que Grizz y Dotcom, el entourage de Tracy, sean dos tipos cultos, sensibles, inteligentes y a los que les guste patinar sobre hielo y hacer punto), y sin caer nunca en ellos, pero riéndose de esa "culpa blanca" de Liz y de cómo Tracy saca provecho de los prejuicios que otras personas pueden tener sobre él. La cuestión de la diversidad racial es uno de los principales temas de discusión alrededor de las series y los programas de televisión, con diversas voces pidiendo contenido que refleje mejor que el país no es sólo un país de WASPs (o lo que es lo mismo, blancos, anglosajones y protestantes). De ahí, por ejemplol, vienen las polémicas que hubo la pasada temporada con "Girls" y la que Shonda Rhimes montó a propósito de "Bunheads". Podemos decir que algunas de ellas son exageraciones, pero nos ayuda a entender que es un tema importante en la sociedad estadounidense.

Por ejemplo, al principio de todas las temporadas, en los periódicos y las webs se habla siempre sobre si los repartos de las nuevas series son diversos en cuanto a etnicidad o no y, si lo son, se habla sobre si los personajes que no son blancos están bien representados o no. Febrero, de hecho, es el mes de la historia negra, una celebración instaurada en 1926 con la idea de recordar la historia de esa comunidad y, al cabo del tiempo, eliminarla cuando la integración de ambas razas la hiciera irrelevante, algo que aún no ha ocurrido. La corrección política que impera desde hace años por todas partes puede, al mismo tiempo, llevar a que los retratos sean demasiado tímidos y no se ajusten a la realidad. Por eso resultaba refresante el casting de "Perdidos" y por eso, además, el 90% de las series americanas tiene mucho que aprender aún de "Doctor Who", que hemos comentado en otras ocasiones que no tiene ningún tipo de prejuicio racial, sexual ni de ningún tipo. Sus personajes no están determinados por el color de su piel y, como ocurre por otro lado con buena parte de la ficción británica, no tienen problema en mostrar parejas mixtas, que es todavía una asignatura pendiente en Estados Unidos. Pero la cuestión racial es algo en evolución, y todo esto puede cambiar.

Música de la semana: Otra semana más, la selección musical viene de "Girls", pero porque continúan utilizando títulos de canciones para nombrar sus capítulos. El del domingo pasado se llamaba "It's a shame about Ray", título del disco que hizo famosos a The Lemonheads. Ninguna canción de ellos sonaba en el episodio, pero podemos quedarnos con el tema que daba nombre a ese disco.

05 junio 2014

En defensa de Piper Chapman

El viernes, Netflix cuelga la segunda temporada completa de “Orange is the new black”, y teniendo en cuenta su rápida ascensión al Olimpo de las series más comentadas y analizadas desde el pasado verano, no es de extrañar que se lleven sucediendo los artículos más diversos sobre ella desde hace unas semanas, cuando los críticos tuvieron la oportunidad de ver los capítulos iniciales de la nueva entrega. Hay curiosidad por ver si estará a la altura de las expectativas que la propia serie creó con su primera temporada, toda una revelación de drama, humor, giros inesperados y una variedad de personajes femeninos que deja a las series de Shonda Rhimes y su alabada diversidad casi a la altura del betún, y que así logre evitar “el mal del segundo disco”, pero también han ido surgiendo otras historias bastante curiosas, que hablan principalmente sobre cómo la coralidad de “OITNB” es su principal punto fuerte y cómo casi estaría mejor sin Piper Chapman, su principal protagonista.

Realmente, Piper es la excusa que Jenji Kohan, su responsable, utiliza para contar las historias de mujeres de grupos raciales, ideologías políticas y orientaciones sexuales que, de otro modo, no tendrían tan fácil verse en televisión. En más de una entrevista, Kohan ha apuntado que Chapman es el “caballo de Troya” que utilizó para vender la serie; tal y como funciona Hollywood, resultaba más sencillo “colar” el concepto de “OITNB” si su protagonista era una chica blanca y rubia, de clase media alta, universitaria y que vive en Brooklyn, que si fuera Gloria, la latina, cuyo idioma materno es el español, con cuatro hijos y proveniente de un barrio mucho menos hipster y de moda. El golpe maestro de la serie es exactamente ése, que Piper no oculte al resto de reclusas y que impulse que se cuenten las historias de esas otras mujeres, pero eso no es óbice para que decidamos que sería beneficioso que “OITNB” continuara sin ella.

La serie sí puede aguantar tantas temporadas como “Urgencias” utilizando su mismo truco, la renovación periódica de su reparto, porque la cárcel ofrece una excusa muy plausible para que los personajes dejen de aparecer, y es cierto que el conjunto de actrices, principalmente, es lo suficientemente potente para que algunos de ellas desaparezcan durante periodos de tiempo y no notemos su ausencia (sí, aunque ese personaje sea la carismática Alex Vause), pero Piper Chapman es algo más que un mero caballo de Troya o un macguffin. Su evolución de chica “buena” y aterrorizada a alguien más complejo, que no tiene tan claro quién es y que se adapta a utilizar las “armas” a su disposición para conseguir sus propósitos, resulta muy interesante y, aunque puede llamar menos la atención que la historia del cambio de sexo de Sophia, o que la relación de Red con la mafia rusa, muestra igualmente a alguien con sus luces y sombras, que puede tener buenas intenciones, pero que puede hacer cosas terribles motivadas por ellas.
                                                                                                                                                         
Ya comentamos al final de la primera temporada que Chapman está en la línea de esos personajes femeninos que, al menos en teoría, son el centro de sus series y que renuncian a ser simplemente simpáticos, o adorables, o de una pieza, o que buscan el cariño y la aprobación del público. Al igual que Hannah Horvath, Nancy Botwin o Jackie Peyton, de Piper vemos sus buenos momentos y los malos, sus defectos y virtudes, vemos una persona, más que un personaje bidimensional en una pantalla. Eso es siempre mucho más atractivo.

28 abril 2006

Las vecinas de Wisteria Lane


El artículo de Variety sobre "House" dio para mucho, pues le daba más relevancia al éxito de la serie al indicar que otros programas de gran éxito en EE.UU., como "Mujeres desesperadas", no disfrutaban de la misma bonanza en nuestro país. A pesar de cambiarlas de día, y de intentar aprovechar la gran presencia que las actrices de la serie tienen en las revistas femeninas, TVE no consigue que sean el éxito rotundo que son en su país de origen (donde se emiten los domingos por la noche). Tal vez ahora que se ha acabado "El comisario" logren arañar algunas décimas que les hagan superar el 12% de share que llevan de media ("House" promedia un 15%), aunque va a ser difícil.
¿Por qué las peripecias de estas cinco vecinas de ese barrio residencial con nombre de aventura de Sherlock Holmes no terminan de cuajar en España? Misterios de la programación, porque la serie es un producto nteligente y bien hecho que, aunque tiene pinta de culebrón tipo "Melrose Place", luego lanza unas cargas irónicas llenas de mala leche que rompen sutilmente esa imagen. Nada está dejado al azar. En un pequeño artículo que publicó hace ya unos días la edición de Madrid del gratuito Qué!, el creador de la serie, Marc Cherry (guionista de "Las chicas de oro"), contaba que las casas y la ropa que llevan las protagonistas contaban pequeños detalles de la personalidad de cada una. Los colores con los que se visten, por ejemplo. Resulta muy interesante ver a Bree, toda una maestra del autocontrol, vestida casi siempre en tonos azules o negros, a Gabrielle con tonos más llamativos, a Lynnette en otros más apagados, a Susan en colores pastel y de aire más bohemio... (También leí un reportaje sobre la segunda temporada de "Verónica Mars" en la que apuntaban que su vestuario estaba más dominado por los verdes y los marrones, indicando una mayor madurez emocional que el rosa de la primera temporada).
Las actrices, además, ejemplifican perfectamente lo que comentamos hace poco sobre el timing, cada una en su propio estilo, si bien mis favoritas son Felicity Huffman (con una vis cómica notable) y Eva Longoria (que hace que Gabrielle no sea tan odiosa como podría serlo), con mención especial a las puyas de Nicolette Sheridan y esos grandes momentos de Marcia Cross en los que Bree pierde el control.
Las situaciones absurdas y humillantes en las que Teri Hatcher se ve envuelta tampoco están mal, pero Susan empieza a ser un poco cargante y, desde el principio, me ha parecido que la relación madre-hija que lleva con Julie quiere parecerse demasiado a la de "Las chicas Gilmore", y la verdad, ése es justo el fuerte de esa serie (que, por otro lado, nunca me ha enganchado demasiado), además de contar con otra actriz cómica de categoría como Lauren Graham.
Me reafirmo en que deben ser los "duendes" de la programación los que no logran que "Mujeres desesperadas" triunfe con todas las de la ley en TVE (¿serviría cambiarla al domingo?), porque incluso esta segunda temporada, con "mal del segundo disco" incluido, es más recomendable que muchos otros programas. Aunque, ahora que lo pienso, ¿puede ser que la emisión primero en Fox reste audiencia a estas series cuando se emiten en abierto? "House" se considera un éxito porque la emite Cuatro, pero ni "Mujeres desesperadas" ni "Perdidos" disfrutan aquí de la buena marcha de otros países. Sin embargo, "CSI" es un bombazo... Humm. Habrá que seuir pensando en ello.

P.D.: Seguro que todos habéis visto ya los vídeos del Koala (que esta tarde ha salido en "Channel Nº4) y "Amo a Laura" (vaya la que ha liado MTV España con ése), pero, si queréis seguir en una línea más friki, no os perdáis a estas niñas cantantes coreanas. Por cierto, los Guiñoles del + ya han hecho sus particulares versiones de ambas canciones, con el Koala ZP y Rajoy, Zaplana y Acebes "Peppiness". Ya tenemos las canciones del verano.

P.D. 2: Y gracias mil a Jeremy Fox por ese post tan amable sobre Mr. MacGuffin en su blog Moonfleet, muy recomendable, por cierto, sobre todo si el cine os gusta con locura (como a mí, por ejemplo, aunque últimamente esté hablando mucho de tele).

08 junio 2014

No todas son buenas

ALERTA SPOILERS: ¿Cómo vais con la segunda temporada de "Orange is the new black"? Si sólo habéis visto los dos primeros capítulos, éste es vuestro sitio.

En prácticamente todas las críticas que han ido apareciendo sobre la nueva temporada de "Orange is the new black" se ha mencionado el mismo punto de arranque; el hecho de que Jenji Kohan y compañía han decidido aprovechar el modelo Netflix de distribución para estructurar los dos primeros episodios de la segunda entrega de un modo diferente a como lo habrían hecho si se vieran semana a semana. Así, deciden que el primer capítulo esté centrado exclusivamente en Piper, y que el segundo muestre lo que está haciendo el resto de reclusas de Litchfield mientras Chapman está en Chicago, esperando para testificar en el juicio contra el jefe de la red de narcotráfico para la que trabajaba Alex y, una vez más, autosaboteándose de todas las maneras que puede. Pueden permitirse el lujo de abrir así estos nuevos trece capítulos porque saben que los espectadores tienen la posibilidad, si quieren, de verse cuatro episodios de golpe como season premiere, o hasta de liquidarse la temporada entera en un único maratón. El visionado así de las series permite, incluso con las pensadas para ser vistas semana a semana, apreciar mejor los arcos dramáticos que se construyen capítulo a capítulo, que quede más clara la evolución de determinado personaje, y si sabes que tus espectadores disponen de esta posibilidad, puedes jugar con la manera tradicional de estructurar una temporada.

Estos dos primeros episodios han traído a colación aquel asunto de si "Orange is the new black" funcionaría mejor sin Piper Chapman, pero de eso ya hablamos no hace mucho. Aunque el capítulo inaugural no sea igual de bueno que el segundo, es realmente destacable por cómo nos hace ver el pozo en el que Chapman ha caído, y cómo dicho pozo parece no tener fondo. Es un poco una variación del primer episodio de la serie, pues Piper se ve en una prisión nueva (mixta, para más inri) e intentando adaptarse a una situación a la que es lanzada sin saber qué está pasando. La deconstrucción de su protagonista a priori principal continúa, igualándola con las otras presas en el sentido de que ella también es capaz de malas decisiones y de merecer estar encerrada ahí dentro. De hecho, tanto el retrato de Chapman como el de algunas de las reclusas ayuda a matizar otra de las críticas más habituales hacia la serie, que es que adopte una óptica "buenista" (horror de palabro) hacia sus protagonistas.

Es una crítica que tiene su razón, porque es cierto que muchas de las reclusas acaban entre rejas no por ser malas, o unas asesinas despiadadas, sino por estar en el sitio menos apropiado en el momento incorrecto, o por dejarse arrastrar por malas compañías, o por estar rodeadas de una realidad socioeconómica en las que no les quedan muchas más salidas que entrar en el mundo de la delincuencia, como ocurre con Taystee y su enorme facilidad para los números y su trabajo al lado de Vee, ese nuevo personaje que apunta a que va a crear no pocos problemas. También es cierto que, sobre todo el principio, la obsesión por querer que la serie de Netflix fuera igual de cruda que "Oz" era un poco exagerada. Sin embargo, y aunque hay personajes que, efectivamente, son más víctimas de sus condiciones sociales que otra cosa, hay también gente que realmente no son buenas personas.

Por lo poco que hemos visto de Vee, aunque se encargue de cuidar de Taystee y sacarla de las casas de acogida en las que pasa su infancia, parece ser capaz de la máxima crueldad y de racionalizar como una buena obra que se dedique a "rescatar" niños de la calle para que trabajen en su red de narcotráfico a pequeña escala. Luego tenemos a Sophia, de la que entendemos su sufrimiento para poder cambiar de sexo y sentirse por fin a gusto dentro de su propia piel, pero que comete un delito por razones meramente egoístas, y Alex podrá haber terminado trabajando para una red de narcotráfico internacional por sus asuntos sin resolver con su verdadero padre, pero eso no impide que no sea calculadora y manipuladora, una araña, como afirmaba Laura Prepon en varias entrevistas. Sin elevar "Orange is the new black" al Olimpo sin reconocer sus defectos, que los tiene, también hay que reconocer que su esfuerzo por mostrarnos las razones que llevaron a esas mujeres a ir a la cárcel es justo su principal nota diferenciadora. Veremos si, para cuando llegue al final de la segunda temporada, se ha vuelto más oscura, como afirma Kohan y como hace presagiar la llegada de Vee.

Música de la semana: Para la canción de esta semana, no vamos a movernos de "Orange is the new black", aunque también podríamos saltar a "Suits", porque este tema lo han utilizado ambas series. Se trata de "Love bug blues", de Charles Bradley, un cantante de soul que consiguió hace un par de años grabar su primer disco gracias a las imitaciones que hacía de James Brown, y con una vida que perfectamente podría ser el centro de su propia serie.

16 junio 2013

Citas a ciegas

La programación estival, a veces, es aprovechada por las cadenas para emitir pequeños experimentos como "Dates", una serie de nueve capítulos que Channel 4 está emitiendo a tres por semana, en días consecutivos. Es una programación que responde a la naturaleza del programa, pues cada episodio dura 20 minutos y en él vemos a una pareja durante su primera cita. Lo diferente aquí es que los personajes se conocen a través de una web de citas, y la interacción a través de los móviles y las redes sociales es tan importante como el cara a cara. Lógicamente, al estar centrados en la conversación entre dos personas, cada episodio tiene un aire muy teatral, y lo interesante es que logra establecer a los personajes muy rápidamente, incluso los que quieren mantener cierto misterio sobre su verdadera personalidad. El punto de vista de su creador, Bryan Elsley (co-creador también de "Skins") es lo que le da un toque diferente a "Dates" sin dejar de ser, como decimos, un pequeño experimento.

Por ahora, en los tres capítulos que se han visto hasta ahora, todos tienen hacia el final un giro que lleva la historia por otros derroteros y, especialmente, cambia la luz con la que vemos a algunos de los personajes. El segundo, por ejemplo, es el caso más claro de esto. Por otro lado, a una de las chicas, Mia, la vemos en dos citas diferentes, pero el suyo es un personaje estilo Kalinda, que continúa siendo un enigma a pesar de que sepamos cosas nuevas de ella, pero te ofrece lo suficiente para que te intrigue saber qué hará a continuación. Tenemos que intentar averiguar cómo son por cómo se comportan, más que por las cosas que dicen, y muchas veces la clave está en detallitos como una goma roja, o en fijarse en sus miradas cuando cuentan algo personal sobre ellos. "Dates" recoge ese juego peculiar que se da entre dos extraños que quedan a solas por primera vez, que se debaten entre mostrarse como son de verdad o presentar una versión "mejorada" o más controlada de sí mismos, y que intentan decidr si la otra persona les interesa, les repele nada más llegar o si merece la pena conocerla más.

Una cosa muy peculiar de la serie es la colección de actores que pasan por esa nueva especie de citas a ciegas que genera Internet (porque, ¿cuánto puedes llegar a conocer a alguien online?). Desde la curiosísima unión de dos Chaplin que no tienen ninguna relación familiar entre ellos (Ben y Oona, que parece estar despegando definitivamente después de pasar por "The Hour" y "Juego de tronos"), a un Neil Maskell del que resulta difícil no pensar que es un tío raro tras verlo en "Utopía". "Dates" es una serie basada en diálogos y que, excepto en uno de los tres capítulos emitidos hasta ahora, no se mueve de una única localización (generalmente, un restaurante), lo que puede hacer que a algunos espectadores les resulte monótona. Sí depende totalmente de sus actores y, por ahora, intriga lo suficiente para ver por dónde va a ir todo, y si repetirán más personajes aparte de Mia. ¿Irá construyéndose algo así como una historia a través de varias de estas citas? Da esa sensación, pero en ese aspecto, "Dates" no ha hecho más que empezar.

Música de la semana: Ya hemos comentado alguna que otra vez que "Elementary" está siendo mi serie de este principio de verano, así que la canción de esta semana llega directamente de uno de sus capítulos. Es "Arise, awake", del disco que sacó en solitario Paul Banks, cantante de Interpol.

20 enero 2015

Expediente X 3.0

Hace tiempo que la nostalgia es un gran negocio en todas las ramas de la industria del entretenimiento. No hace falta irse a un reestreno organizado por Phenomena Experience para darse cuenta de que hay un amplio sector de la población (que está por encima de los 25 años) que recuerda con cariño las películas, las series y las canciones que les gustaban cuando eran niños, y se gasta dinero en comprar las reediciones en DVD y las camisetas que Zara saca con Heidi o Vicky el vikingo. Quienes tienen edad para acordarse del cine y la tele de los 80 que idolatraban de pequeños están en posiciones de poder en la industria que les permiten recuperar aquellos títulos y animarse a hacer remakes y nuevas versiones, y aunque esa década continúa siendo la de la nostalgia por antonomasia en los últimos años, los 90 están empezando a sacar la cabeza en todo este negocio.

En el momento en el que se cumplen 20 años del lanzamiento del disco “Nevermind”, de Nirvana, ya queda claro que estamos listos para que el proceso de recuperación alcance a las ofertas del show business de aquellos años, y es en televisión donde parece que están tomándoselo más en serio. El anuncio de Showtime de producir nuevos episodios de “Twin Peaks” el año que viene es la confirmación más clara de esa vuelta a los 90 (aparte del regreso de las botas Doc Martens), y la tendencia aún podría ser mayor si FOX consigue resucitar de nuevo “Expediente X”. Los jefes de la cadena, Dana Walden y Gary Newman, apuntaron en la gira invernal de la TCA que, en su búsqueda de un éxito que saque al canal del pozo en el que anda metido, están planteándose no sólo continuar con “24” hasta sin Kiefer Sutherland, sino que están hablando con Chris Carter para que Fox Mulder y Dana Scully vuelvan a las pantallas.

Es una noticia bastante curiosa pero en absoluto inesperada. Desde el final de la serie, en 2002, siempre ha habido rumores sobre la posibilidad de que “Expediente X” continuara años más tarde. Es una serie que cuenta con un universo expandido de libros y cómics (IDW ha estado publicando así una décima temporada, al estilo de lo que han hecho “Buffy” y “Firefly”) y que produjo una segunda película en 2008, así que está claro que ni FOX ni sus responsables están tan cansados como para renegar por completo de ese universo. Hasta se ha llegado a hablar de un tercer filme, aunque el segundo no fue tan bien como para que alguien se planteara dar luz verde a otra continuación, y rumores de que podría haber un reboot sin David Duchovny y Gillian Anderson ha habido también unos cuantos a lo largo de los años.

Lo novedoso, sin embargo, es que Walden y Newman (que dirigían el estudio televisivo cuando “Expediente X” estaba en antena) afirman que lo que buscan es traer de vuelta a los tres principales involucrados, es decir, Carter, Duchovny y Anderson, sabiendo que eso sería el principal punto de venta para los fans. Eso sí, sería interesante saber qué tipo de “Expediente X” veríamos. La segunda película no convenció a nadie, en parte, porque la gente esperaba ver de nuevo aquellos “monstruos de la semana” de la época dorada de la serie, y no a unos Mulder y Scully que están en una situación vital derivada completamente del final. Que Mulder estuviera fuera del FBI y Scully trabajara como médico no era lo que los fans deseaban ver, probablemente. Sin embargo, y  como comentamos en el último podcast de Yo disparé a JR, una miniserie centrada en la Conspiración y en esa colonización alienígena de la Tierra que, teóricamente, tendría que haber llegado en 2012 podría ser interesante, aunque no sea mi parte favorita de “Expediente X”. Si la apuesta de Showtime por David Lynch y “Twin Peaks” funciona, trayendo de vuelta a Kyle MacLachlan y Sheryl Lee, más cadenas intentarán lo mismo que FOX está planteándose ahora.

04 junio 2012

"Bombshell", el musical

Durante los tres primeros capítulos de "Smash", un par de críticos teatrales se turnaron para comentar en "Vulture" no los capítulos de la serie, sino lo que se veía en ellos del musical cuyo montaje se mostraba (básicamente, comentaban las canciones, poniendo el énfasis en las composiciones originales de March Shaiman y Scott Wittman). Es una lástima que no siguieran haciéndolo más allá de ese tercer episodio, porque habría sido interesante leer sus puntos de vista sobre esa primera representación muy básica para atraer inversores y, especialmente, sobre los números plenamente montados que la serie mostró ya al final, y si podían formar un musical, o el esqueleto de un musical, que realmente pudiera trasladarse a Broadway.

En las entradas sobre el final de la primera temporada, era bastante habitual que de lo poco que salvaban los críticos de la quema fueran Jack Davenport, Megan Hilty y las canciones de "Bombshell", y acerca de estas últimas, ha habido sus quejas de que el disco con la banda sonora de la serie, publicado a principios de mayo, incluye demasiadas versiones y se deja fuera algunas de esas composiciones exclusivas para el show. Buscando cosas en YouTube para la entrada sobre "Smash" que me toca hacer en "¡Vaya Tele!", he encontrado un vídeo realmente útil para quien tenga curiosidad por saber en qué orden irían esas canciones, y cómo sonaría "Bombshell". No obstante, dicho orden parece que no es exactamente el correcto, que sí se encuentra en este wiki sobre la serie. Por simple y pura curiosidad, así sería "Bombshell":

Primer acto
1.- "Let me be your star"
2.- "The 20th Century Fox mambo"
3.- "The national pastime"
4.- "History is made at night"
5.- "Don't say yes until I finish talking"
6.- "Smash!"
7.- "Mr. & Mrs. Smith"
8.- "I never met a wolf who didn't love to howl"

Segundo acto
1.- "Dig deep"
2.- "On Lexington and 52nd Street"
3.- "Second hand white baby grand"
4.- "Let's be bad"
5.- "Happy birthday, Mr. President"
6.- "Never give all the heart"
7.- "Don't forget me"

Música de la semana: Como vamos una semana tarde, lo haremos rápido; nos quedamos con la adaptación que la banda The National ha hecho para "Juego de tronos" de "The rains of Castamere", una de las canciones más famosas de "Canción de hielo y fuego".

18 julio 2015

Sintonías de Emmy



Las nominaciones de los Emmy van más allá de las principales que siempre se suelen comentar. Entre las categorías técnicas, cuyos galardones se entregan una semana antes, es posible encontrarse con algunos candidatos realmente curiosos, y no sólo porque Steven Soderbergh esté nominado a la mejor dirección de drama por "The Knick". Ya sabéis que las bandas sonoras para televisión son uno de los temas que más se siguen en este blog, y echar un vistazo a los candidatos en esos apartados en cada edición de los Emmy es, habitualmente, una opción bastante curiosa y hasta interesante.

Estos premios tienen varias categorías musicales, desde canción original a banda sonora, y luego tienen dos apartados dedicados a los títulos de crédito: el diseño y la música. En el primero, una de las nominadas es la cabecera de "American Horror Story: Freak Show", que podéis ver arriba, y sus rivales son "Bosch", "Halt and catch fire", "Manhattan", "Daredevil" y "Olive Kitteridge". En el segundo, encontramos algunos nombres muy interesantes que afianzan esa sensación de que la manida edad de oro de las series está también en aspectos técnicos, de diseño de producción, de fotografía y también de música. Por ejemplo, uno de los nominados, Daniele Luppi (por "Marco Polo") había trabajado antes en televisión en "Magic City", pero quizás sea más conocido por el disco que sacó junto a Danger Mouse, "Rome", que incluía canciones como aquella "Black" que seguramente les suene a los fans de "Breaking Bad".

También nos encontramos un ganador del Oscar como Mychael Danna, por "La vida de Pi", y que es candidato por la música de "Tyrant" junto con su hermano Jeff, que también es el responsable de la música de "Continuum". El otro compositor que ha estado nominado, pero a los Globos de Oro, por sus trabajos en cine es Abel Korzeniowski, que tiene dos candidaturas a los Emmy por su banda sonora gótica y romántica para "Penny Dreadful" (la otra es a banda sonora de drama). Es curioso que "W.E.", aquella película dirigida por Madonna sobre la historia de Wallis Simpson y el príncipe Eduardo de Inglaterra, y que fue un fracaso, apenas haya influido en las carreras del compositor y de sus dos protagonistas, Andrea Riseborough y James D'Arcy.

Otros candidatos son veteranos en esto de la música para televisión cono Jeff Beal, candidato por "The Dovekeepers" y que ha compuesto también las bandas sonoras de "House of Cards" o "Roma", por mencionar sólo dos, y John Debney, nominado junto con Bruce Broughton por la cabecera de "Texas Rising". Debney tiene un largo currículum tanto en cine como en televisión, pero siempre será el compositor de la sintonía de "SeaQuest". Y entre tanto nombre ya consagrado aparece Dustin O'Halloran, candidato por la delicada música de "Transparent". Este pianista representa un poco la nueva ola de compositores seriéfilos junto a Max Richter ("The Leftovers"), y aunque no sea tan famoso como los demás (está más dedicado al cine indie), quizás se le reconozca más por "María Antonieta" o "Like Crazy". Las opciones son bastante interesantes en esta categoría de los Emmy.

18 septiembre 2016

La comedia de los documentales


A nadie se le habría ocurrido que se podía hacer una serie de humor parodiando los documentales de más éxito de los últimos 40 años. Y no sólo parodiándolos, sino haciendo al mismo tiempo un homenaje cuidado hasta el más mínimo detalle, utilizando el mismo estilo visual y los mismos códigos que cada una de esas películas. Los documentales están viviendo un momento de gran popularidad (al menos, relativamente) en Hollywood, así que la idea no es tan descabellada. Eso pensaron Seth Meyers, Fred Armisen y Bill Hader, tres veteranos de "Saturday Night Live", después de hacer un sketch que parodiaba un documental de rockeros punk de los 70, y al comprobar el éxito que en HBO estaba teniendo "The Jinx". De ahí nació "Documentary Now!", una serie tan peculiar, que sólo podía emitirse en IFC, y que se compromete completamente con su premisa.

En teoría, "Documentary Now!" es un programa de una cadena tipo PBS que emite los documentales más aclamados y que presenta una actriz tan famosa como Helen Mirren (que es la parte más loca de todo esto, si esto es posible). Podríamos decir que es algo así como si Penélope Cruz presentara "Documentos TV" en La 2, y los documentales que se programaran fueran las parodias más ajustadas del género que veréis nunca. Porque lo principal de la serie es que esas películas se recrean hasta el punto de utilizar los mismos objetivos que en los títulos originales. El equipo de veteranos de "SNL" que hay detrás de ella se la toma mucho más en serio de lo que podría parecer a simple vista.

Porque el caso es que "Documentary Now!" es realmente divertida. Es absurda, a veces surrealista, y se disfruta más si se tiene, aunque sea, un conocimiento general de los documentales que está parodiando, pero puede verse igualmente si no es el caso. "The bunker", el episodio que ha arrancado la segunda temporada, satiriza los documentales centrados en campañas políticas, y aunque su base es un título muy concreto, "The war room", los chistes son lo sufifientemente amplios como para llegar a quienes no hayan visto el documental sobre la campaña presidencial de Bill Clinton en 1992. El don de Bill Hader y Fred Armisen para transformarse n los tipos más peculiares imaginables vende casi todas las bromas. El resto suele hacerlo la absurda premisa sobre la que descansan sus parodias.

Utilicemos como ejemplo "Juan likes rice & chicken", el segundo episodio de la nueva temporada. Parodia "Jiro dreams of sushi", un aclamado documental de 2011 sobre un chef, muy perfeccionista, de un pequeño restaurante en el metro de Tokio con tres estrellas Michelín, y la relación con su hijo, que debe heredar el negocio. Para Meyers, Hader y Armisen, este punto de partida se convierte en el dueño de un minúsculo restaurante en las montañas de Colombia, a 137 km. de Bogotá, que sólo sirve café, plátano, arroz y pollo, y que mantiene una complicada relación con su hijo, que tendrá que asumir las riendas cuando su padre se retire. Si eso llega a pasar alguna vez. Puede ser todo muy absurdo, pero se nota tal compromiso en recrear el estilo del documental que se parodia-homenajea y tal cuidado en buscar una historia que contar, aparte de soltar las bromas, que acaba siendo muy destacable.

Por supuesto, "Documentary Now!" corre el riesgo de acabar siendo una broma privada, de que sólo los aficionados a los documentales le pillen el truco. La diversidad de temáticas y de estilos es realmente amplia, y la manera en la que se busca la mayor autenticidad posible en algo que no deja de ser un gran sketch es una de sus principales virtudes.

Música de la semana: Ha tardado, pero "The get down" ha terminado publicando su banda sonora, con las canciones que gente como Miguel, Nas o Janelle Monáe han escrito especialmente para la serie. Pero, probablemente, pocas de ellas han acabado teniendo la repercusión de "Telepathy", la incursión de Christina Aguilera en el disco, que suena en un momento importante del final de la temporada.

28 abril 2008

Te llamaré Thursday

- Ahora mismo no recuerdo dónde (mis neuronas son un desastre) había un comentarista en un blog que preguntaba si alguien más se había dado cuenta de un fotograma extraño que se había colado en medio de los créditos del segundo capítulo de la cuarta temporada de "Galáctica". Dicho fotograma es parte de las animaciones alocadas, gore y bastante brutas que cierran los créditos finales de cada episodio. En ellas, Ron Moore y David Eick se convierten en algo así como una versión de ciencia ficción de Rasca y Pica. Ésta es una compilación de las animaciones, hechas por un amigo del instituto de Eick, que pudieron verse en las dos primeras temporadas.



- ¿Habrá que echarle la culpa a "Galáctica" de la plaga de remakes de viejas series de los 70 y los 80 que estamos viviendo últimamente? El canal británico Sky One se sube al carro de otra recuperación de éxito, "Doctor Who", y resucitará "Los siete de Blake", una serie de ciencia ficción que, al parecer, emitió TVE hace demasiados años para que yo la recuerde con claridad (en realidad, confieso mi ignorancia total sobre ella). ¿Alguien la vio en su momento? ¿Es que las cadenas no han escarmentado en cabeza ajena con "Bionic Woman"?

- Ser actor y estrella del rock está cada vez más en auge. Hay muchos intérpretes con su propia banda y algunos incluso tienen un éxito bastante decente. Juliette Lewis prácticamente ha dejado de lado su trabajo en el cine para grabar discos e irse de gira con The Licks (lo suyo es el rock puro y duro), Scarlett Johansson se nos descuelga con un disco de versiones de Tom Waits (tiemblo) y en España tenemos al grupo de Leonor Watling, Marlango, cuyo nombre viene de una canción del propio Waits (aunque no es rock lo que ellos hacen) y a Najwajean, formado por Najwa Nimri y Carlos Jean (tampoco es que sean muy rockeros. ¿Os suena esto, por cierto?). Una de las últimas en destapar sus habilidades musicales (o de las últimas en empezar a ser conocida por su música) es Zooey Deschanel, que forma el dúo She & Him junto a M. Ward (y que suena bastante bien). Y sí, ni el apellido ni su cara niegan el parecido con su hermana Emily, la protagonista de "Bones".

- Con todos los cómics y libros que se transforman en películas y series últimamente, me extraña que nadie le haya echado el ojo todavía a la saga de Thursday Next, de Jasper Fforde, un escritor cuya inventiva y sentido del humor lo han llevado a ser comparado con Lewis Carroll, G.K. Chesterton, y su heroína ha sido apodada por algunos críticos como la Buffy Summers de la literatura fantástica. Digo que me extraña que a nadie se le haya ocurrido plasmar en imágenes las aventuras de Thursday porque ella es una mina; siempre tiene que salvar el mundo a la vez que intenta que su vida tenga algo de orden (difícil en el familia de excéntricos que tiene), es irónica y resolutiva y su trabajo es de lo más original (detective literario, toma ésa). Los dos libros editado en España (que yo sepa) son entretenidos, divertidos, llenos de alusiones literarias a la vez cultas y al mismo tiempo frikis y muy originales. Me imagino que los viajes en el tiempo y dentro de los libros más famosos de la literatura inglesa deben costar una montaña de dinero en efectos especiales.