08 junio 2014

No todas son buenas

ALERTA SPOILERS: ¿Cómo vais con la segunda temporada de "Orange is the new black"? Si sólo habéis visto los dos primeros capítulos, éste es vuestro sitio.

En prácticamente todas las críticas que han ido apareciendo sobre la nueva temporada de "Orange is the new black" se ha mencionado el mismo punto de arranque; el hecho de que Jenji Kohan y compañía han decidido aprovechar el modelo Netflix de distribución para estructurar los dos primeros episodios de la segunda entrega de un modo diferente a como lo habrían hecho si se vieran semana a semana. Así, deciden que el primer capítulo esté centrado exclusivamente en Piper, y que el segundo muestre lo que está haciendo el resto de reclusas de Litchfield mientras Chapman está en Chicago, esperando para testificar en el juicio contra el jefe de la red de narcotráfico para la que trabajaba Alex y, una vez más, autosaboteándose de todas las maneras que puede. Pueden permitirse el lujo de abrir así estos nuevos trece capítulos porque saben que los espectadores tienen la posibilidad, si quieren, de verse cuatro episodios de golpe como season premiere, o hasta de liquidarse la temporada entera en un único maratón. El visionado así de las series permite, incluso con las pensadas para ser vistas semana a semana, apreciar mejor los arcos dramáticos que se construyen capítulo a capítulo, que quede más clara la evolución de determinado personaje, y si sabes que tus espectadores disponen de esta posibilidad, puedes jugar con la manera tradicional de estructurar una temporada.

Estos dos primeros episodios han traído a colación aquel asunto de si "Orange is the new black" funcionaría mejor sin Piper Chapman, pero de eso ya hablamos no hace mucho. Aunque el capítulo inaugural no sea igual de bueno que el segundo, es realmente destacable por cómo nos hace ver el pozo en el que Chapman ha caído, y cómo dicho pozo parece no tener fondo. Es un poco una variación del primer episodio de la serie, pues Piper se ve en una prisión nueva (mixta, para más inri) e intentando adaptarse a una situación a la que es lanzada sin saber qué está pasando. La deconstrucción de su protagonista a priori principal continúa, igualándola con las otras presas en el sentido de que ella también es capaz de malas decisiones y de merecer estar encerrada ahí dentro. De hecho, tanto el retrato de Chapman como el de algunas de las reclusas ayuda a matizar otra de las críticas más habituales hacia la serie, que es que adopte una óptica "buenista" (horror de palabro) hacia sus protagonistas.

Es una crítica que tiene su razón, porque es cierto que muchas de las reclusas acaban entre rejas no por ser malas, o unas asesinas despiadadas, sino por estar en el sitio menos apropiado en el momento incorrecto, o por dejarse arrastrar por malas compañías, o por estar rodeadas de una realidad socioeconómica en las que no les quedan muchas más salidas que entrar en el mundo de la delincuencia, como ocurre con Taystee y su enorme facilidad para los números y su trabajo al lado de Vee, ese nuevo personaje que apunta a que va a crear no pocos problemas. También es cierto que, sobre todo el principio, la obsesión por querer que la serie de Netflix fuera igual de cruda que "Oz" era un poco exagerada. Sin embargo, y aunque hay personajes que, efectivamente, son más víctimas de sus condiciones sociales que otra cosa, hay también gente que realmente no son buenas personas.

Por lo poco que hemos visto de Vee, aunque se encargue de cuidar de Taystee y sacarla de las casas de acogida en las que pasa su infancia, parece ser capaz de la máxima crueldad y de racionalizar como una buena obra que se dedique a "rescatar" niños de la calle para que trabajen en su red de narcotráfico a pequeña escala. Luego tenemos a Sophia, de la que entendemos su sufrimiento para poder cambiar de sexo y sentirse por fin a gusto dentro de su propia piel, pero que comete un delito por razones meramente egoístas, y Alex podrá haber terminado trabajando para una red de narcotráfico internacional por sus asuntos sin resolver con su verdadero padre, pero eso no impide que no sea calculadora y manipuladora, una araña, como afirmaba Laura Prepon en varias entrevistas. Sin elevar "Orange is the new black" al Olimpo sin reconocer sus defectos, que los tiene, también hay que reconocer que su esfuerzo por mostrarnos las razones que llevaron a esas mujeres a ir a la cárcel es justo su principal nota diferenciadora. Veremos si, para cuando llegue al final de la segunda temporada, se ha vuelto más oscura, como afirma Kohan y como hace presagiar la llegada de Vee.

Música de la semana: Para la canción de esta semana, no vamos a movernos de "Orange is the new black", aunque también podríamos saltar a "Suits", porque este tema lo han utilizado ambas series. Se trata de "Love bug blues", de Charles Bradley, un cantante de soul que consiguió hace un par de años grabar su primer disco gracias a las imitaciones que hacía de James Brown, y con una vida que perfectamente podría ser el centro de su propia serie.
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