09 mayo 2016

De la señora Florrick a Alicia


Durante los últimos siete años, "The good wife" ha sido esa serie que se utilizaba para reivindicar que los dramas de network también existen. Tuvo el honor de ser el único título en abierto (si no contamos "Downton Abbey" en PBS) que logró colarse varias veces entre las nominadas al Emmy a mejor drama, donde la vista de CBS al lado de HBO y AMC era algo realmente digno de verse, y llevó caso en solitario la antorcha de los dramas de las 10 de la noche ante el embite de los antihéroes y las series mucho más cool de primeras del cable. Aquella vieja comparación con los San Antonio Spurs ha estado vigente durante sus siete temporadas: subestímalos bajo tu propia responsabilidad.

Lo mejor que ha tenido la creación de Robert y Michelle King ha sido su personaje central. Alan Sepinwall decía hace poco que los espectadores sólo veían de Alicia Florrick lo que ella quería enseñarnos, y que eso la convertía en una rareza en un panorama televisivo en el que son los hombres los que suelen jugar a ese juego en las series. ¿Quién podía haber más hermético que Don Draper, la esfinge de la televisión actual? Las mujeres protagonistas de sus propias series no suelen llevar tantas máscaras, solemos conocerlas de una manera más íntima y fácil enseguida, pero Alicia no es así. Es consciente de que siempre hay alguien observándola, de que siempre hay alguien juzgándola, como si fuera capaz de romper la cuarta pared y supiera que estamos nosotros al otro lado, pendientes de todos sus movimientos.

Esa cualidad de Alicia es la que la convierte enuno de los mejores personajes de la televisión reciente. Es un protagonista central complejo, alrededor del que giran todas las tramas, un protagonista que nunca terminamos de conocer del todo y del que siempre aprendemos algo nuevo, alguien que evoluciona y se adapta a nuevas circunstancias, que decide empezar a buscar lo que quiere, y no lo que los demás le dicen que quiere. Que sea una mujer es la gran diferencia. Y el enorme peso de Alicia en "The good wife", y cómo las dos últimas temporadas lo acentúan aún más, es parte de ese pequeño declive que la serie ha sufrido en su tramo final. La necesidad de mantener las tramas del bufete de Diane Lockhart, por ejemplo, provocó un desequilibrio en la sexta entrega, cuando Alicia se mete más directamente en política, que no ha conseguido arreglarse.

También ha habido momentos problemáticos con esa rápida sucesión de cambios en la vida de la señora Florrick desde la mitad de la quinta temporada. Apenas la teníamos marchándose por su cuenta, todo el mundo quería integrarla en su bufete, por ejemplo, y apenas había tiempo para que esa nueva situación se asentara antes de modificarla. El esfuerzo de los King por sorprender al espectador, por no ir siempre por donde se esperaba, se ha vuelto a veces en su contra. Pero eso no quita que esos seis primeros episodios de la quinta entrega sean los mejores que hicieron nunca, y que toda la serie merece los elogios que seguro que va a recibir ahora que ya ha terminado. Desde su gran facilidad para presentar nuevos secundarios y convertirlos inmediatamente en memorables a sus estupendos toques de humor (no todos de sus jueces o de Eli Gold) o el permanente aire de sospecha que acompaña siempre a Peter Florrick, "The good wife" ha demostrado que se puede hacer una gran serie con abogados, con casos en cada episodio, sin ínfulas trascendentales y en las que nadie tiene ningún problema en hablar de dinero o en reconocer que son ateos. Y en la que su protagonista pasa de ser "señora de" a tomar las riendas de su propia vida.

Música de la semana: "Person of interest" suele tener muy buen ojo para elegir canciones que arrancan o terminan capítulos importantes. Para empezar su quinta temporada, la que suena es "No wow", una de las primeras canciones de The Kills.
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