05 mayo 2016

El hombre y la Máquina


ALERTA SPOILERS: "Person of interest" ha regresado, por fin, con su quinta y última temporada a CBS. Si no queréis saber si el #TeamMachine consigue evitar, por ahora, a Samaritan, no sigáis leyendo.

Ha pasado casi un año desde que viéramos por última vez a Harold Finch, John Reese y Root escapando de los operativos de Samaritan, con la Máquina comprimida en un maletín, y con la sensación de que esa guerra entre inteligencias artificiales ya tenía una clara vencedora. La cuarta temporada de "Person of interest" se cerró llevando las tramas decididamente por el lado más de distopía de ciencia ficción pero en el presente, no en un futuro más o menos cercano, y colocando a los personajes en la situación más desesperada posible para empezar su tramo final. En ese aspecto, es inevitable no tener cierto dejà vú con la última temporada de "Fringe", una serie con la que comparte algo más que la producción de Bad Robot (y que J.J. Abrams mencione las dos cada vez que alguien le pregunta por su faceta de productor televisivo). En ambas, los últimos episodios presentaban una amenaza casi todopoderosa para sus protagonistas, pero éstos no se rendían. Resistían hasta las últimas consecuencias (emocionales y personales), y por ese camino es muy probable que se vayan a mover Finch y compañía.

El primer capítulo de esta quinta temporada retoma la historia justo donde se quedó en la cuarta entrega, con el equipo de la Máquina separado, intentado regresar a su base del metro y eludir a los secuaces de Samaritan que quieren acabar con ellos. Al mismo tiempo, vemos cómo Samaritan está ya dirigiendo el cotarro desde la sombra, clasificando a la gente en potencial amenaza o no y, en ese caso, determinando si deben morir. Para Samaritan, todo parece un gran juego, es como si los humanos no fueran más que pequeños lemmings con utilidades muy breves y, por lo tanto, descartables después. La omnisciencia, extensión y omnipotencia de Samaritan es realmente aterradora, así que se entiende perfectamente la desesperación de Finch y Root por mantener con vida a la Máquina.

Ésta, por cierto, continúa presentándose cada vez con más atributos humanos. Su curiosidad por saber más cosas y aprender, su voluntad de evolucionar y sus ganas de agradar a su "admin", a su creador, a su padre, consiguen que acabemos formando una conexión emocional con ella que parecía impensable al principio, cuando la Máquina no era más que un sistema que ofrecía números de personas en peligro. Las dudas iniciales de Finch entre coartar su crecimiento o permitirle evolucionar por sí misma se muestran como las inseguridades de un padre primerizo, un padre que tiene que ser el ejemplo que su "creación" utilice en su crecimiento. Si él está ahí, al lado de la Máquina mientras se reconstruye, puede conseguir que no sea como Samaritan, que se ha "hecho mayor" sin ninguna supervisión. La influencia del #TeamMachine en ella, probablemente, vaya a ser tan importante como el código que Finch y Root añadan a su programación.

La última temporada de "Peson of interest" promete mucha intensidad. Sólo con trece episodios, y concebida como si fuera la última desde antes que CBS lo confirmara, Jonathan Nolan, Greg Plageman y compañía no van a reservarse nada, y la pelea contra Samaritan no va a ser fácil. Ni indoloira. Si esa voz en off de Root que da inicio al capítulo es indicativo de algo, es que van a hacer falta sangre, sudor y lágrimas para acabar con Samaritan.

P.D.: Este blog va a estar en standby hasta el lunes. Si este fin de semana os pasáis por la Muestra ISFI de series de San Fernando (Cádiz), nos veremos allí.
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