22 mayo 2016

Hacia la Ciudad de la Luz


ALERTA SPOILERS: ¿Habéis visto el final de la tercera temporada de "Los 100"? No sé qué hacéis leyendo esto entonces.

La muerte de Lexa pudo ser el giro más controvertido que "Los 100" pudo acometer en su tercera temporada, pero también fue el momento que salvó esta entrega. El primer tramo estuvo dividido entre las luchas internas por el poder entre los terrestres, la deriva más violenta e intolerante de la gente del Arca y, por otro lado, Jaha en plan Gaius Baltar con su propia Head Six, sólo que ésa era una inteligencia artificial con unos propósitos tirando a sospechosos, y ninguna de las tres tramas terminaba de ganar tracción ni acababa de cuajar. La del Arca, con la evolución de Bellamy y el ascenso de Pike, iba demasiado rápido para que funcionara más allá del lado teórico; la de los terrestres y las amenazas al liderazgo de Lexa profundixaba la relación con Clarke, pero no mucho más, y la de ALIE y su búsqueda de acólitos para su Ciudad de la Luz estaba disfrazada al principio de delirios de mesías por parte de Jaha.

Sin embargo, el momento en el que Lexa muere (de una manera muy chapucera, pero no es eso de lo que estamos hablando ahora), y sale de su cuello otro chip como el que Jaha está dando a todos sus seguidores, algo hizo clic en "Los 100". De golpe, todas las tramas estaban conectadas porque todos los personajes estaban amenazados por lo mismo, por el intento de ALIE de llenar su Ciudad de la Luz y acabar con la humanidad otra vez, aunque ella afirma que lo está haciendo es salvarla. Ese episodio nos muestra los primeros momentos del holocausto nuclear, los intentos de Becca, la creadora de ALIE, por contrarrestar su fría lógica a lo Samaritan y el origen de los mitos de los terrestres alrededor de sus comandantes, reencarnación incluida, y desde ese momento también parece muy claro que Clarke sólo va a tener un curso de acción posible en el final de temporada: tendrá que ir a la mismísima Ciudad de la Luz para detener a ALIE. Y que va a tener que implantarse ella misma la Llama.

Como ya es tradición en los finales de temporada de esta serie, están repletos de acción y de decisiones difíciles, y Clarke es la que tiene que hacer lo necesario para salvar a sus compañeros, por el momento. Quizás lo más interesante sea la venganza de Octavia, incapaz de olvidar que Pike, que ahora lucha codo a codo con ellos, no sólo mató a Lincoln, sino que pretendía exterminar a todos los terrestres. ¿Por qué oscuro camino se va a deslizar ahora? ¿Y podrán todos los que cayeron bajo el influjo de ALIE seguir viviendo con el recuerdo de las cosas que hicieron? Como "Los 100" tampoco ha sido nunca una serie sutil, Clarke deja claro a ALIE cuál ha sido uno de los mensajes de la temporada (el dolor no se aparta y se olvida; se supera, se aprende a vivir con él, y hay que dar a la gente la posibilidad de elegir lo que quieren), justo cuando la propia ALIE lanza una revelación que, evidentemente, nos lleva hasta la cuarta temporada: la amenaza inexorable de las centrales nucleares abandonadas de la Tierra.

La entrada de Clarke en la Ciudad de la Luz no sólo la reúne con Lexa, que es el avatar que la Llama utiliza para protegerla de ALIE, sino que permite a "Los 100" recuperar parte de sus raíces en la ciencia ficción, y hasta recordar un poco a uno de los episodios más peculiares de "Fringe", "Lysergic acid diethlamyde", en el que Peter y Walter se metían en la mente de Olivia. En este caso, Clarke entra en un mundo virtual, una especie de Second Life más inquietante en el que uno puede olvidarse de sus problemas y sentarse a comer un helado en un banco de la calle mientras el mundo vuelve a irse por el desagüe a sus pies. Entra en Matrix, básicamente, y su cometido es ser la Neo que despierte a todo el mundo de sus ensoñaciones. Es un final mucho más interesante que el resto de la temporada, que ha ido in crescendo, sobre todo, desde la muerte de Lexa. Era el revulsivo que "Los 100" necesitaba.

Música de la semana: "iZombie", como "Verónica Mars" antes que ella, tiene un buen oído para elegir canciones. Como estoy haciendo un maratón de su segunda temporada, ahora es cuando he notado que Major escucha "Kingpin", de Wilco, para desenterrar unos cadáveres. Es una larga historia.
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