27 noviembre 2016

Las últimas palabras de las chicas Gilmore


ALERTA SPOILERS: Si no habéis visto "Las 4 estaciones de las chicas Gilmore", título español de ese "Gilmore girls: A year in the life" de Netflix, no sigáis leyendo.

Desde que "Las chicas Gilmore" fue cancelada en 2007, cada vez que Lauren Graham o su creadora, Amy Sherman-Palladino, daban alguna entrevista, eran preguntadas siempre por las mismas dos cosas: sí habría una continuacion en formato película, y cuáles eran esas cuatro últimas palabras que Sherman-Palladino decía que siempre había tenido en mente para acabar la serie. Con el revival en Netflix ya sabemos cuáles son, y de hecho, muchas de las críticas aparecidas este fin de semana de "Gilmore girls: A year in the life" se centran en esa escena final, en la que Rory y Lorelai intercambian esa conversación de cuatro palabras:

- "Mamá".
- "¿Sí?"
- "Estoy embarazada".

Y abrid paso a las elucubraciones sobre quién es el padre, qué va a hacer Rory a partir de ahora y si esto deja en suspenso el futuro de la serie más allá de estos cuatro episodios especiales. Realmente, ese anuncio de Rory en un punto y final bastante definitivo. La serie cierra el círculo abierto ya antes de su piloto, con la hija contemplando la posibilidad de ser madre soltera como su propia progenitora, pero sin ser una adolescente, sino una mujer adulta que, es verdad, atraviesa una crisis existencial. Hasta Lorelai menciona explícitamente esa sensación de círculo cerrado cuando le pide dinero a Emily para expandir el Dragonfly Inn.

Muchas de las cosas que Rory hace en el último episodio, "Fall", adquieren una nueva dimensión al saber que espera un hijo, sobre todo la conversación con su padre. ¿Busca ahí la justificación para no decírselo a Logan (no, dejaos de teorías locas, el padre es Logan, claramente)? ¿Es también su insistencia en escribir el libro que le sugiere Jess una manera de afrontar que ella misma va a ser madre? No han faltado las acusaciones de que Rory se comporta de una manera un poco egoísta al confesarle su embarazo a su madre justo en el día en el que ésta se casa, por fin, con Luke, pero Rory siempre ha sido un poco egocéntrica en ese aspecto. Y eso es lo que da a "Las chicas Gilmore" su toque feminista.

En Vulture apuntaban hace unos días que Paris Geller merecía ser reivindicada por su frustración constante por no ser mejor, por su ambición y por su impaciencia con quienes consideraba que no estaban a su altura. "Las chicas Gilmore" nunca intentó suavizar su carácter (también porque sacaba de ahí algunos de sus momentos más divertidos), del mismo modo que nunca quiso limar los defectos de las tres mujeres Gilmore. Emily puede ser muy cruel, Lorelai, demasiado cabezota y Rory está demasiado absorta en sus problemas, por ejemplo, y aunque fueran las protagonistas, no eran perfectas. La independencia de Lorelai a la hora de sacar adelante su vida no era lo más feminista de la serie, sino que nunca perdió de vista la necesidad de crear personajes tridimensionales, que no fueran proyecciones del ideal de perfección de los hombres en sus vidas. Y, como tales, metían la pata, se portaban mal con algunas personas y resultaban frustrantes a veces.

El revival deja bien claro eso, aunque podamos ponerle pegas por la excesiva duración de sus capítulos o algunas digresiones que no van a ninguna parte, pese a que tener en el mismo segmento a Christian Borle, Sutton Foster y Carole King nunca es una pérdida de tiempo. Y es esa exploración de la crisis vital de las tres mujeres Gilmore, impulsada en parte por la muerte de Richard, lo que le otorga su interés a la historia. Y ahora, desempolvemos aquellas viejas revindicaciones de que Lauren Graham siempre mereció una nominación al Emmy por esta serie.

Música de la semana: Otra cosa que regresa a Stars Hollow es ese músico callejero que se veía a menudo cantando en las transiciones entre escenas, y una de las canciones que versiona es "Valley Winter Song", de Fountains of Wayne.
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