15 noviembre 2012

Dejarse llevar

Como cada vez vemos más series y sabemos más sobre su proceso de producción y emisión, nos hemos vuelto más exigentes con ellas. Debe ser uno de los comentarios que surgen más a menudo cada vez que alguien escribe preguntándose por la baja calidad de los estrenos de otoño, por ejemplo, y también es uno de los temas más recurrentes de este blog, sobre todo porque nunca he terminado de estar del todo de acuerdo con esa frase. Ver más series no ha hecho más que aumentar mi curiosidad por ver todavía más series, aunque luego muchas caigan descartadas, o no haya tiempo para seguirlas, o sean imposibles de encontrar. Ese argumento se utiliza más cuando surge otro tema que es como el de las informaciones en los telediarios sobre la importancia de hidratarse cada vez que llega el verano, que es de la tendencia a juzgar la temporada de una serie por sus capítulos individuales, más que por su conjunto. Como ya hablamos de los riesgos que podían acarrear las críticas semanales, no vamos a ahondar más en ello, pero es algo que nunca de destierra de la conversación.

En los últimos días, una entrada en "¡Vaya Tele!" y otra en "Las ruinas de Invernalia" trataban este asunto motivadas, en parte, por las reacciones a la segunda temporada de "Homeland", que están volviéndose casi tan polarizadas como las que hay alrededor de la tercera temporada de "The Walking Dead". En cuanto no se descubre a un espía encubierto, o se intenta matar a alguien, o Carrie y Brody no tienen un momento como el de la cabaña en el lago de "The weekend", se oyen las acusaciones de que la serie está de bajón y de que ese capítulo en cuestión ha sido "de relleno" (que es una de las peores acusaciones que algunos espectadores pueden lanzarle a un episodio). Tampoco vamos a meternos ahora a teorizar sobre el papel de los fillers, pero es otro síntoma de esa impaciencia que parece generalizada entre unos cuantos aficionados a las series.

Tampoco vamos a pontificar sobre el mejor modo de ver una serie porque cada uno tiene el suyo propio, pero Adri y Cristina apuntan cosas muy interesantes sobre esas expectativas exageradas que se ponen muchas veces en un único capítulo. A veces, da la sensación de que seamos nuevos en esto de ver series y de que nos enfrentamos a ellas desconociendo que es una historia que se cuenta en varios capítulos y, como tal, a veces hay que preparar el terreno para las grandes revelaciones y otras se puede no dar descanso a la audiencia con todas las respuestas que se le van dando. "Dejarse llevar" es otra expresión ya manida que se aplica mucho al visionado de series, pero en la mayoría de las ocasiones es la manera más gratificante de hacerlo. Sí, un programa  de este estilo está estructurado para que vayamos viendo pequeñas partes de su historia cada semana, y tiene que interesarnos y engancharnos para que queramos seguir viendo esas pequeñas partes. Pero en ocasiones no se pueden juzgar determinados aspectos de una serie así, a bote pronto, porque no tenemos todas las piezas del puzzle (les ha pasado a los críticos estadounidenses con algo que le pasa a Dana, la hija de Brody, en la segunda temporada de "Homeland". Su perspectiva sobre ello cambió tres capítulos después). Incluso en las series más autoconclusivas pasa esto, porque ninguna lo es totalmente; los personajes siempre aportan cierta continuidad.
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