11 noviembre 2012

No muertos, Observadores y tormentas apocalípticas

Desde su corta primera temporada, la reacción del público a "The Walking Dead" es bastante curiosa. Tiene unas audiencias históricas en AMC y que la convertirían en un éxito por sí misma en cualquier network (NBC mataría por ellas), parece que el espectador general disfruta de lo que le deparen las peripecias de Rick y su grupo de supervivientes en ese mundo que se ha ido al garete y que está habitado prácticamente sólo por zombies, pero también hay un grupo muy ruidoso de fans que siguen la serie religiosamente pero que no hacen más que quejarse. O, específicamente, que no hacían más que quejarse, porque en la tercera temporada hemos tenido cuatro episodios en los que ha habido tantas muertes y tantos ataques de zombies, que parece que han aplacado las protestas por ahora. No hay modo de adivinar cómo quieren que sea la serie, aunque si nos fiamos de los comentarios de esta entrada de "¡Vaya Tele!", parece que en general sólo les gusta, y no quieres tirar por la ventana la tele cuando la ven, cuando hay muchos zombies, en cada episodio mueren un par de personajes y es muy fiel al cómic. ¿Ha cambiado tanto "The Walking Dead" en esta nueva entrega como para que lo que antes era desprecio absoluto ahora sea amor?

Glen Mazzara es el showrunner único de la serie tran el despido de Frank Darabont, y parece que era éste último el que no terminaba de pillarle el truco a esto de mantener el interés de una serie a lo largo de 13 capítulos (este año, serán 16). Entregó un piloto estupendo, pero luego los personajes no terminaban de estar bien retratados y había unos grandes altibajos de ritmo. Se supone que la serie es más sobre los supervivientes que sobre el mero hecho de matar "caminantes", pero cada vez que hay dos capítulos seguidos en los que se centran en los vivos, arrecian las quejas. ¿Es esto un problema de "The Walking Dead" o de las expectativas de sus espectadores? Lo cierto es que, en cuatro capítulos, sólo ha habido uno sin zombies, en el que conocíamos al Gobernador, por lo que aún es pronto para saber si repetirán los esquemas de la granja de Hershel, tan odiados por los fans. El ascenso a lo más alto del podio de las audiencias del cable lleva a que esté bajo un escrutinio feroz, pero esta ciclotimia loca que parece haber en la recepción de los capítulos está llegando a un nivel un poco absurdo.

En cuanto a "Fringe", también hay bastantes quejas sobre el camino que ha tomado en esta quinta y última temporada (quejas que, creo yo, olvidan que la serie que vimos debutar en 2008 ya terminó como la conocíamos el año pasado), pero no vamos a hablar de ellas ahora. De hecho, ahora vamos a incluir un aviso de spoilers porque vamos a comentar brevemente ese descubrimiento del último episodio, homenaje a "Alicia en el País de las Maravillas" y en el que empezamos a ver las consecuencias de que Peter se implantase aquel chip de los Observadores en la cabeza. El elaborado edificio de Escher que Walter crea como escondrijo, en ese "universo de bolsillo", esconde un pequeño Observador al que conocimos por primera vez en la primera temporada, sin que nadie supiera entonces lo que era. Aquel capítulo, "Inner child", nos lo mostraba como una especie de niño salvaje que había crecido en la oscuridad del sótano de un edificio abandonado y que desarrollaba una gran empatía emocional con Olivia. Los protagonistas no lograban averiguar cómo había llegado hasta ese sótano, cuánto tiempo había estado allí ni cómo había sobrevivido, y lo único que conseguían de él es que los ayudara a resolver el caso de un asesino en serie llamado El Artista.

¿Cuál puede ser el papel que ese pequeño Observador, porque es evidente que eso es lo que es? En la primera temporada aparecía un agente de la CIA que daba a entender que habían encontrado más niños como él, pero ese dato nunca se exploró más allá. ¿Por qué estaban ellos en nuestro mundo, mientras los Obvervadores recopilaban información sobre él? ¿Será Donald un agente de la CIA? Por otro lado, está muy claro en todos los episodios que lo que le interesa más a la serie es explorar la respuesta emocional de los personajes, como muestra las diferentes maneras en las que Peter y Olivia reaccionan a la muerte de Etta, y cómo vamos a tener un claro paralelismo con lo que hizo Walter cuando su hijo murió.

El año pasado, una de las películas más notables, y que más llamó la atención, fue "Take shelter", la segunda cinta como director de Jeff Nichols. Destacó del resto no sólo por la gran interpretación de Michael Shannon y por formar parte del annus mirabilis de Jessica Chastain, sino por su exploración del estado mental de su protagonista, un hombre normal y corriente que de repente se ve acosado por sueños y alucinaciones que le hacen creer que se aproxima una tormenta con las proporciones de una plaga bíblica. Nichols crea una atmósfera de tensión realmente efectiva, porque nunca estás seguro de lo que Curtis va a hacer, de si su obsesión no va a llevarle a hacer algo de lo que luego puede arrepentirse. ¿Está volviéndose loco o realmente está teniendo algún tipo de visión del futuro? ¿Debería darle tanta importancia a ese refugio contra tornados en el patio de su casa?

Música de la semana: No hace mucho, Robert y Michelle King, los creadores de "The good wife", confesaron que gran parte de las canciones que suenan en la serie se las descubre su hija de 13 años. Quizás "Default", de Django Django, que suena en el último capítulo (con una gran Amanda Peet, por cierto), ha sido una de ellas.
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