07 noviembre 2012

Los hiatos de los seriales

El otro día, Vulture tenía un interesante artículo que intentaba dilucidar si el renacimiento en audiencias que ha vivido la NBC este otoño era flor de un día o si tendría continuidad en la midseason, marcando por fin el final de su largo invierno de descontento como la cuarta network en audiencia. Entre los brotes verdes indicaban la buena marcha de "The Voice", aunque muy probablemente vaya a tener muy poco recorrido más adelante, la aceptable acogida de "Go on" y el sorprendente éxito en el que se ha convertido "Revolution", un éxito que tiene a todos los críticos preguntándose por qué, de todos los seriales high concept que llegaron, y fracasaron, después de "Perdidos", justo éste ha conseguido atraer el favor de los espectadores (en "The Huffington Post" encontraban algunas razones que podían explicarlo).

La calidad, o falta de ella, de la serie no es lo que nos interesa ahora, sino las posibilidades que "Revolution" tiene de sobrevivir a uno de los peligros más letales que acechan a las series con un fuerte componente serializado: el hiato de Navidad. La NBC, además, ha optado por prolongar ese hiato bastante más de lo habitual, desde noviembre hasta marzo, para procurar que la serie no abandone el ala protectora de "The Voice" (que en primavera tendrá cambio de jueces; se van Cee Lo y Christina Aguilera y llegan Usher y Shakira), y esto ha llevado a que algunos periodistas tengan dejà vús de otras series del mismo estilo para los que estos parones tan largos fueron la puntilla, como "The Event" y "FlashForward". Es verdad que ambas se marcharon de vacaciones atravesando serios problemas de cambios en la dirección de la serie, audiencias que empezaban a caer y parones más breves en el rodaje para poder trabajar más los guiones, pero tampoco puede olvidarse que tirarse cuatro meses lejos de la programación contribuyó seguramente lo suyo a que la audiencia las terminara de abandonar. Out of sight, out of mind, que dicen por allí.

Por otro lado, y como comentan en "Vulture", las constantes repeticiones que sufren las series en invierno y primavera, para hacer que sus 22 capítulos lleguen hasta mayo, tampoco ayudan nada a que se mantengan los números de los seriales. ABC sufrió una tormenta de quejas por el suplicio en el que se convirtió seguir "Perdidos" en el tramo final de su segunda temporada, con un episodio nuevo intercalado entre dos repeticiones casi de forma constante, y por eso experimentó con la división de la tercera temporada en dos bloques, uno de seis episodios en otoño y los restantes 16 a partir de febrero, todos emitiéndose del tirón. Para las tres temporadas siguientes ya adoptó el método que Fox seguía con "24"; se la reservaba hasta enero y la programaba toda de seguido.

Está claro que la NBC quiere evitar que la sucesión de hiatos de un par de semanas dañe la audiencia de "Revolution", y confía en que sus espectadores regresen en primavera, animados por la perspectiva de ver los capítulos restantes de la serie todas las semanas, sin parones. Pero casi cuatro meses fuera de la parrilla puede ser igualmente un problema. La serie puede haber perdido la inercia que tenía en otoño o puede haber llegado otro título que la reemplace como cosa nueva y brillante a la que prestar atención. Por otro lado, sin embargo, si la cadena la promociona adecuadamente y el traslado de audiencias de "The Voice" a "Revolution" se mantiene como hasta ahora, la maniobra puede salirles bien. Es un riesgo que hay que correr.
Publicar un comentario en la entrada