08 noviembre 2012

La tiranía del cable premium

Todos sabemos de sobra que la irrupción de las cadenas por cable en el negocio de la ficción televisiva de producción propia lo cambió por completo. Al estar menos sujetas a la dictadura de los anunciantes y las audiencias de las networks, que llegan a un público bastante mayor, pudieron permitirse el lujo de tener personajes imperfectos en sus centros (los famosos antihéroes), tramas muy serializadas que no se plegaban a las convenciones narrativas que estábamos acostumbrados a ver, pudieron arriesgar más en las temáticas (esa cárcel de "Oz", por ejemplo) y también pudieron tener paciencia y dejar que esas series fueran encontrando su público, encontrándose a sí mismas y evolucionaran hacia los clásicos que ahora todos adoramos y celebramos. Sabiendo que todo eso es cierto, y la importancia que tuvo HBO en desatar la situación que vivimos en la actualidad, a veces tengo que reconocer que me produce bastante cansancio leer siempre las mismas historias sobre el buen momento de la ficción televisiva, que citan siempre las mismas series y que, a grandes rasgos, casi siempre vienen a contar las mismas cosas.

Es un tema del que hemos hablado ya muchas veces (incluso en lo referido a los premios), y que pensaba desterrar por completo de este rincón bloguero para no seguir saturando con él, pero las listas de las mejores series y los análisis sobre la nueva edad de oro de la televisión van apareciendo con cierta periodicidad en Internet, en la prensa o en la tele, y la sensación de que todos repiten más o menos lo mismo, y de que reducen su enfoque únicamente al cable (y, en realidad, casi sólo a cuatro cadenas; HBO, AMC, Showtime y FX, con un poco de suerte), no termina de irse. Por supuesto, todo es cuestión del enfoque que se le quiera dar a estas historias (algunas impulsadas por el estreno de alguna serie en concreto), pero a veces se echa de menos que alguien se anime a abrir un poco el campo y darse cuenta de que, ¡sorpresa!, las cadenas más vistas en Estados Unidos no son HBO y AMC, sino Fox, CBS, ABC y NBC, y que ellas también pueden hacer series interesantes.

De hecho, ellas fueron innovando e impulsando hacia delante la ficción televisiva cuando el cable aún no se dedicaba a esas cosas y prefería centrarse en los estrenos rápidos de películas y en eventos deportivos como el boxeo, además de rellenar programación sindicando viejas series de las networks. "Twin Peaks" era de ABC, "Urgencias", de NBC, y quien niegue la enorme influencia de "CSI" (de CBS) es que empezó a ver series hace dos semanas (y esto sin remontarnos a los años 80, la década de "Canción triste de Hill Street", "Cheers" y "La ley de Los Ángeles", entre otras). Lógicamente, los modelos de negocio en el cable, el cable básico y en las networks, no son comparables y producen series que buscan otras cosas y están constreñidas por diferentes estándares, pero, ¿por qué hay que estar constantemente hablando de unas e ignorando a las otras? Todos sabemos ya que hay que ver "The Wire", "Los Soprano", "A dos metros bajo tierra", "Mad Men" o "Breaking Bad", ¿pero y si nos salimos de ahí?

Aunque se podría discutir mucho sobre qué es mainstream y qué no, es cierto que "Dexter" es la serie que ve casi todo el mundo que empieza a ver series, y que es mencionada también en todo especial sobre series de calidad, o imprescindibles, o la etiqueta que queráis. ¿Pero qué recomendaríais si quisierais saliros del sota, caballo y rey de siempre? ¿Os acordaríais de "Fringe", "The Good Wife", "Battlestar Galactica", "Friday Night Lights" o de comedias que no fueran "Community"? ¿E incluiríais series británicas que no fueran "Skins", "Misfits" ni "Doctor Who" en ese hipotético canon de excelencia seriéfila? Hay vida más allá del cable y de las series con pretensiones, y aunque a mí me pueda gustar "Treme" (y me gusta mucho), no me parece justo que se ignore a series como "The Closer" o "Burn notice", por citar dos de cable básico que no es AMC, sólo porque sus pretensiones son más modestas.

Vamos a dejarlo aquí porque creo que estoy empezando a irme por las ramas y este tema está ya tan manido, que no sé qué más se le puede sacar. De todos modos, "(Mis) ficciones" tiene una interesante reflexión sobre los canon críticos y la irrupción de la crítica amateur que puede aportar otro punto de vista a todo lo anterior.
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